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■ Comerciantes advierten desplome en el consumo local

Bazares navideños deben basarse en estrategias y necesidades: especialista

■ Pese a haber un gran número de tianguis de está naturaleza se reporta una venta mínima

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

Los tianguis y bazares navideños de Zacatecas y Guadalupe siguen siendo espacios de convivencia y tradición durante diciembre; sin embargo, comerciantes advierten una caída en el consumo. A ello se suma la creciente presencia de mercancía importada, lo que cuestiona el impacto real de estos espacios en la economía local. Especialista señala que, si bien estos eventos generan movimiento comercial, su aporte al desarrollo económico depende de que fortalezcan la participación de productores locales, impulsen encadenamientos productivos y se integren en estrategias públicas que prioricen beneficios económicos, sociales y culturales sostenibles.

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“La gente ya casi no consume aquí, muchos prefieren pedir los regalos en línea porque les salen más baratos y les llegan hasta la casa. Incluso las decoraciones tradicionales de Navidad, como nacimientos o artesanías, ya no se venden como antes”, comenta un comerciante del Tianguis Navideño 2025, quien asegura que las ventas han disminuido pese al constante flujo de visitantes.

Este tianguis se ha consolidado como uno de los principales puntos de encuentro para las familias zacatecanas durante la temporada decembrina, junto con otros espacios tradicionales como los puestos que se colocan en la calzada Bicentenario, el Jardín Independencia, el centro histórico de Guadalupe y diversas plazas públicas donde la actividad comercial se intensifica en estas fechas. Sin embargo, el ambiente festivo convive con una realidad marcada por cambios en los hábitos de consumo y por los efectos de la globalización en el comercio local.

A la par de estos espacios, el Ayuntamiento de Zacatecas, a través del área de Innovación y Desarrollo Económico Sustentable, inauguró el Bazar Navideño con Causa en el vestíbulo del Teatro Fernando Calderón. De igual manera, el Gobierno del Estado, mediante la Secretaría de Economía, dio inicio al mercadito “Navidad con Amor Zacatecano”, con el objetivo de impulsar el talento local y promover el consumo de productos hechos en la entidad.

No obstante, comerciantes de estos espacios coinciden en que el contexto actual es distinto al de años anteriores. La oferta de productos nacionales y locales es cada vez menor, y en algunos puestos incluso inexistente. Gran parte de los artículos que se comercializan (juguetes, adornos, luces, figuras decorativas y regalos) provienen del extranjero, principalmente de mercados asiáticos, lo que refleja cómo la globalización ha transformado el comercio tradicional de los tianguis navideños.

A este fenómeno se suma la preferencia creciente de los consumidores por realizar sus compras a través de plataformas digitales. Para muchos compradores, adquirir regalos en línea resulta más práctico y económico que recorrer los tianguis físicos, donde los precios suelen ser más elevados. Esta competencia directa ha impactado de manera significativa en las ventas de los comerciantes locales, quienes reconocen que, aunque los tianguis mantienen un valor cultural y social, cada vez es más complicado sostenerlos como una opción competitiva frente al comercio electrónico.

En este escenario surge una pregunta central: ¿realmente los tianguis, bazares y mercaditos navideños generan un impacto económico significativo en Zacatecas o, al menos, resultan rentables para quienes participan en ellos? Al respecto, el economista y maestrante de El Colegio de México José Jesús Villa Núñez señaló para el medio que el análisis debe ir más allá del volumen inmediato de ventas y centrarse en el concepto de desarrollo económico local.

Explicó que cuando se habla de desarrollo económico local se hace referencia a un proceso de expansión de las capacidades productivas, sociales, culturales y creativas de un territorio, con impactos directos en la calidad de vida y el bienestar de la mayoría de la población. Este desarrollo, dijo, se logra mediante el aprovechamiento de los recursos disponibles, el conocimiento y las habilidades de las personas, la riqueza cultural de la región, así como sus capacidades innovadoras y la infraestructura existente.

Villa Núñez subrayó que no existe una fórmula única para detonar el desarrollo económico local, ya que cada territorio tiene sus propias particularidades. Sin embargo, destacó que investigaciones y estudios empíricos coinciden en ciertos elementos clave, como el fortalecimiento de las instituciones públicas y privadas, la generación de incentivos a la innovación y a la adopción de nuevas tecnologías, la diversificación de la economía para no depender de un solo sector, la inversión en capital humano y el apoyo financiero y tecnológico a emprendedores y a micro, pequeñas y medianas empresas.

En el caso específico de los bazares, ferias y festivales, el economista indicó que estos eventos suelen generar procesos de derrame y arrastre productivo, es decir, efectos económicos y sociales que se multiplican a partir del consumo y la inversión. Detrás de estos proyectos existen empresas, organizaciones y familias que realizan esfuerzos de planeación, inversión y creatividad con la intención de obtener beneficios tanto económicos como sociales.

Sin embargo, advirtió que estas actividades no siempre generan los mejores resultados, ya que su impacto depende de los encadenamientos productivos que logren establecerse. En muchos casos, explicó, los bazares y tianguis no desencadenan proyectos productivos de alto valor que beneficien de manera sostenida a productores, consumidores, al territorio y a la sociedad en su conjunto. Además, precisó que el concepto de alto valor no se limita al beneficio monetario, sino que también incluye la generación de bienes culturales, redes de conocimiento y beneficios compartidos que sean inclusivos.

Para que este tipo de eventos contribuya de manera más efectiva al desarrollo económico local, Villa Núñez consideró necesario que se fortalezcan las articulaciones y encadenamientos que incentiven la participación de trabajadores y productores locales, que se premie el esfuerzo creativo e innovador y que las instituciones fomenten la inclusión de todos los sectores sociales, tomando en cuenta las desigualdades económicas y sociales existentes.

Finalmente, el especialista planteó que los ayuntamientos deben considerar tres aspectos fundamentales al impulsar tianguis y bazares: primero, que las políticas estén basadas en estrategias justificadas y alineadas con las necesidades reales de la población; segundo, que el financiamiento sea accesible, inclusivo y transparente; y tercero, que se utilicen herramientas de comunicación y tecnología para difundir y democratizar estas actividades, además de que sean medibles y verificables para permitir su mejora continua.

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