spot_img

Las amenazas del terrorista color naranja y el síndrome de la chimoltrufia

Más Leídas

- Publicidad -

Por: JOSE DE JESUS REYES RUIZ •

“Las potencias medias no son impotentes, pueden y deben contribuir unidas a una nueva legalidad internacional. El poder de los que tienen menos comienza con la honestidad. ¿Los fuertes hacen lo que quieren y los débiles sufren lo que deben? (Tucídides). Existe una fuerte tendencia de los países a acomodarse, a evitar problemas, a esperar que la complacencia compre seguridad (¿escuchaste, Claudia?). Esto es vivir en la mentira, según Havel (The Power of the Powerless)”.

- Publicidad -

Parte del discurso de Mark Carney, primer ministro de Canadá, en Davos.

Como digo una cosa digo otra, diría la ya legendaria Chimoltrufia, y es un adjetivo que le cae como anillo al dedo al terrorista número uno del mundo, el terrorista color naranja, porque la realidad es que un terrorista egomaníaco (además de mitómano, racista, misógino, criminal ya juzgado y otros adjetivos por el estilo) lo es simplemente porque intenta -y muchas veces lo logra- imponer el terror en las naciones a través de sus ya conocidas amenazas, que alguna vez se cumplen (Venezuela) y otras no (Groenlandia), pero que tiene a medio mundo muerto de miedo por el terror que anuncia un día sí y otro también.

Carney, primer ministro de Canadá, lo dijo bien claro: vivimos un tiempo en que la mentira nos permitía caminar -como lo mencionó Havel en su escrito arriba mencionado-; creíamos en una justicia internacional mantenida por la ONU y caminábamos bajo ese techo, pero nos estábamos engañando. Los poderosos hacían lo que les venía en gana y lo siguen haciendo, solo que ya se han quitado las máscaras y lo anuncian sin rubor alguno. No podemos vivir en la nostalgia del pasado reciente -dijo Carney-, que además era mentira. Debemos, los países con menos poder, unirnos y construir una nueva legalidad internacional. Lo que vivimos es una ruptura, no una transición. “Las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma: los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción, las cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar”. La subordinación abierta o simulada no puede ser integración (¿escuchaste, Claudia?). Las naciones deben ser autosustentables o no tienen futuro; bajo esta premisa, Cuba tiene un futuro incierto, pero México no tendría por qué tenerlo.

Las amenazas del terrorista naranja estaban puestas primero en Venezuela y se cumplieron; después en Groenlandia -donde se dio marcha atrás-; después en Irán -donde no creemos que se vaya a bombardear porque la respuesta de aquel país sería real-. Pero después estaba México, donde el terrorista anuncia un día sí y otro también que atacará por tierra para detener los caminos del fentanilo. La pregunta que nos hacemos es si realmente lo hará. Los expertos mencionaban que esa amenaza tenía 40% de posibilidades de ser cumplida y que sería antes de que el imperio actuara sobre Cuba y sobre Colombia.

Y mientras las mentalidades pirrurris y de derecha se alegraban con una posible invasión que les ayudara a retomar el poder, tendríamos todos -conservadores y progresistas- que entender que eso no pasará, porque así como ellos nos han atacado e invadido múltiples veces y se quedaron con la mitad de nuestro territorio, en los tiempos que vivimos es prácticamente imposible ver fuerzas armadas entrando a México, porque además sería infructuoso, como fue la entrada de las fuerzas del general Pershing en búsqueda de Pancho Villa, regresando a su país con las manos vacías. Este es un ridículo que no quieren volver a cometer y no lo harán. En el peor de los casos podríamos -y aun esto es difícil- ver drones que atacaran puntos específicos del triángulo de la droga entre Sinaloa, Durango y Chihuahua, con daños colaterales que no intentarían justificar y con reclamos por nuestra parte que no llevarían a ningún lado. Pero aun eso no pasará. Lo que sí puede pasar es que la presidenta tenga que agachar la cabeza y permitir la entrada de los agentes de la DEA y la CIA, que en los tiempos del Pacto de Mérida entraban como Pedro por su casa, aun armados, sin que se acepte públicamente desde Palacio Nacional; pero este es el peor de los escenarios.

No hay borracho que coma fuego -o ¿cómo era el dicho?-. Trump acaba nuevamente de mostrar que, como dice una cosa, dice otra. Hace solo algunos días aseguraba que tomaría Groenlandia por las buenas o por las malas y que lanzaría aranceles a las siete o nueve naciones europeas que defendían la gran isla -que no es Islandia, como lo dijo en su último discurso-. En Davos dio marcha atrás y, aun cuando se burló en voz alta de Macron y de Carney, aceptó que la OTAN -organización a la que detesta desde hace ya años- se encargara de la defensa de Occidente frente a la amenaza de Rusia y China, que era el pretexto para la anexión. Dejará -por el momento- Groenlandia en paz y seguirá con México, que sigue en su lista para mantener su fama.

La pregunta es cómo tenemos que defendernos: ¿cómo lo hace Claudia, tratando de convencernos de que la cabeza bien fría es más que suficiente, o tendría que actuar como Carney, que en su interesante discurso en Davos -del cual extrajimos algunas frases- confronta de frente la amenaza, sale al mundo a hablar y toma liderazgos internacionales, sabedor de que el terrorista no es más que un hablador que intenta controlarnos a base de amenazas? En Europa, por vez primera, se pusieron las pilas y amenazaron con vender los bonos de Estados Unidos que tienen en Europa, lo cual sería la puntilla para la economía norteamericana, o amenazaron con boicotear el Mundial de Futbol, como lo hicieron Francia y Alemania, lo cual tendría que seguir en pie ante la amenaza de bloquear la visa a más de 75 naciones, muchas de ellas parte del mundial.

De esto y más tendremos que seguir platicando en nuestras próximas colaboraciones.

“Ya no confiamos únicamente en la fuerza de nuestros valores, sino también en el valor de nuestra fortaleza”.

[email protected]

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

1 COMENTARIO

  1. Lamento aceptar que Claudia intenta caminar de puntitas para no despertar al ogro 👹. Hace necesario, como Carney, enfrentar al bravucón de cantina. Tarde que temprano tendrá que hacerlo.

Los comentarios están cerrados.

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -