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lunes, 24 junio, 2024
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La defensa de las instituciones

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Por: ROGELIO CÁRDENAS VARGAS •

El domingo pasado, nuevamente la “Marea Rosa” salió a las calles de las ciudades de México, para defender las instituciones que se han creado en las últimas décadas, alegando, que el gobierno actual es una amenaza contra esas instituciones, que surgieron para ser un “contrapeso” a las instituciones gubernamentales y en muchos casos, reemplazar al gobierno en distintas tareas.

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Este movimiento, que ahora apoya abiertamente al bloque opositor conformado por PRI, PAN y PRD, ha centrado sus alegatos en la amenaza que representa la desaparición y/o reducción de funciones, de algunos organismos creados, por los gobiernos de los partidos antes mencionados. En gran medida, estas instituciones fueron creadas para “independizar” la toma de decisiones políticas, de la actuación de los vaivenes políticos, creando estructuras civiles, ajenas, en teoría, a los partidos políticos y la corrupción de estos.

La lógica para la defensa de estos organismos es la misma que ha impulsado la derecha para minimizar a los Estados en todo el mundo, los Estados son corruptos y dificultan el desarrollo. Esta idea, hace pensar que el colocar a personas ajenas a los partidos políticos como dirigentes, hará que la toma de decisiones sea de forma transparente, ejerciendo una “privatización” de las políticas, como si las dependencias de gobierno fuesen una empresa paraestatal, que para ellos son ineficientes y corruptas.

Irónicamente, la oposición comete el mismo error que el que comete el presidente Andrés Manuel López Obrador con su visión de centralizar el poder y establecer reformas que permitan el actuar del Estado, ya que no hay reglamento, ley, ni institución pública o privada que funcione adecuadamente, sí está dirigida por individuos moralmente incapaces de anteponer el interés colectivo sobre el privado, es decir, por personajes corruptos.

Ejemplos los hay en todos los ámbitos, y en todo el mundo, empresarios coludiéndose para fijar precios, banqueros engañando a los mercados, políticos favoreciendo empresas cercanas, y un largo etcétera, que nos demuestran que los andamiajes institucionales ajenos al gobierno no son garantía de un combate a la corrupción, ni garantía de vivir en una democracia.

Hay condiciones sociales, que posiblemente facilitan la debilidad moral para incurrir en casos de corrupción, como la pobreza y desigualdad, pero no exenta a los ricos y poderosos de sufrir de esta carencia, Salinas Pliego, es un claro ejemplo. Así, es necesario hacer una reflexión como sociedad, porque las instituciones, ciertamente están en peligro y lo han estado constantemente en el México moderno, pero no por la llegada de una corriente ideológica u otra, no es una cuestión de izquierda o derecha, porque la corrupción es una debilidad del ser y no de reglamento.

Entonces, tanto se equivoca AMLO al pensar que la estructura gubernamental que esta creando, estará siempre en manos de justos, como se equivocan los manifestantes de la marea rosa al creer que las instituciones son el contrapeso que nos puede salvar de un dictador, que son incorruptibles y eficientes, per se.

Ningún sistema es inmune a la corrupción, porque el ser humano estará presente, pero podemos disminuir su incidencia, haciendo autocritica y creando una sociedad más justa, menos desigual y más colectiva.

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