■ La caravana, de ocho camiones, fue interceptada en el municipio de Genaro Codina
■ “No nos permitieron salir de los autobuses, y se nos privó de nuestra libertad”: estudiante
Sin exponer motivos ni argumentos, la Policía Estatal Preventiva y la Dirección de Tránsito y Vialidad impidieron que 400 estudiantes de la Normal Rural General Matías Ramos Santos, de San Marcos, Loreto, se trasladaran a la capital del estado para realizar una marcha en rechazo a la Reforma Educativa.
La caravana de ocho autobuses fue interceptada en el municipio de Genaro Codina, en una zona no poblada, y permanecieron varados sin tener la posibilidad de bajarse de los vehículos, ya que los policías amenazaron con utilizar la fuerza si los estudiantes lo intentaban.
Incluso, los estudiantes denunciaron que los policías amarraron con alambres las puertas de los autobuses para evitar que pudieran bajarse. Por tal motivo, no tuvieron otra opción más que regresar al municipio de Loreto.
Al permanecer en los autobuses durante horas, los normalistas prácticamente fueron secuestrados por los policías y agentes de tránsito, quienes los escoltaron lentamente hacia la comunidad de San Marcos, donde se ubica la Normal Rural.
Sin embargo, en Ciudad Cuauhtémoc, los autobuses pararon porque los estudiantes necesitaban bajarse al baño. En ese momento, vecinos se acercaron a ayudar a los jóvenes para abrir las puertas de los autobuses, puesto que habían sido aseguradas por los policías, pero agentes de tránsito lo impidieron.
Ello provocó una trifulca entre agentes de tránsito y vecinos que pretendían ayudar a los jóvenes que solamente quedó en golpes y empujones. En ese momento decenas de estudiantes habían logrado salir de los otros vehículos e inmediatamente acudieron a reforzar la inconformidad de los ciudadanos. Lo mismo hicieron los integrantes de la Policía Estatal, pero solamente observaron el incidente.
Después de comunicarse por radio, los agentes de tránsito permitieron que todos los normalistas bajaran de los vehículos y después de 10 minutos la caravana prosiguió hasta San Marcos, siempre escoltada por los cuerpos de seguridad.
Jaime Humberto Hurtado, estudiante de la Normal Rural, comentó que ellos únicamente querían llevar a cabo una marcha pacífica, pero policías les cerraron el paso y no pudieron salir de los camiones.
“No nos permitieron salir de los autobuses, muchos los cerraron con alambres y se nos privó de nuestra libertad. Durante dos horas nos tenían amenazados los policías estatales y los oficiales de tránsito”, indicó.
El único argumento que les presentaron fue que serían detenidos por bajarse de los autobuses, ya sea por la puerta o ventanas, puesto que ello violentaba el Reglamento de Tránsito.
Al ser cercados en una zona no poblada, Hurtado dijo que prefirieron no arriesgarse y evitar que esa medida represiva pasara a mayores. Sin embargo, la tradicional marcha del 2 de octubre sigue en pie y si antes hay más movilizaciones contra la Reforma también participarán.
La marcha que los normalistas pretendían efectuar en la capital, en el marco de una jornada de movilización de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsm), tenía como objetivo entonces manifestar su rechazo a la Reforma Educativa.
En un pequeño texto que difundieron los normalistas, explican que la Reforma Educativa es una medida que pretende privatizar la educación, y en consecuencia dejará de ser laica y gratuita. En consecuencia, llegará el momento en que habrá que pagar cuotas por periodos o por mensualidad.
“Estamos aquí para que el pueblo se de cuenta que no está solo, que el estudiantado y las organizaciones sociales seguimos en pié de lucha. Así seguiremos hasta que el gobierno entienda que la lucha del pueblo y el normalismo, tiene razón de ser”.



