¿Gobiernos delincuentes contra la delincuencia?

¿Gobiernos delincuentes contra la delincuencia?

Con la detención de Luis Cárdenas Palomino caemos en la cuenta de un dato que nos llena de incertidumbre: dentro de los gobiernos está organizado el crimen que se quiere combatir. Si los responsables de pelear con el delio son delincuentes, ¿qué expectativas podemos tener de mejorar la seguridad en el país? Este sujeto, junto a sus jefes, fabricó culpables en un caso célebre (y tantos que no están reportados) y torturó a las víctimas para que se declararan culpables. Lo cual significa que las acciones anunciadas en contra de los grupos delictivos fueron mentira: todo era un gigantesco teatro de la crueldad que tenía como finalidad crear la ilusión mediática de que el gobierno hacia su trabajo. Y veamos lo que hacían: forjaban negocios con los verdaderos delincuentes y tomaban inocentes para presentarlos como culpables. El teatro del horror era verdadero: las personas de carne y hueso sufrían (sufren) la tortura y cárcel de policías criminales. La iglesia no cayó en manos de Lutero, sino del propio Satán. Personas como Israel Vallarta siguen en prisión después de 16 años, ¡y sin sentencia! Década y media encerrados y no se les ha dicho si son culpables o inocentes, pero se les mantiene encerrados.

Felipe Calderón, ¿no supo nunca que tenía en los aparatos de seguridad a una organización criminal operando a sus anchas? Eso es imposible. La prioridad del presidente era la seguridad y estaba enterado de todo porque se le dio evidencia con tiempo. No podía no saber. Por tanto, ¿es cómplice de los bárbaros actos de sus funcionarios? ¡Claro que sí! Todo ese aparato debería estar en las sombras de máxima seguridad.

En los estados y municipios continúan la impunidad y la fabricación de culpables. El crimen actúa a sus anchas e impone un estado de terror en 85 municipios del país. En las pasadas elecciones fue patente cómo los grupos de la delincuencia organizada actuaron en los procesos electorales para poner a sus gobiernos, en municipios y estados. Y la acción de los grupos delictivos se distribuyó en todos los partidos, incluyendo al partido oficial (Vgr Aguililla Michoacán). Con lo cual se edificaron múltiples gobiernos delincuentes que, en campaña, prometían acabar con la delincuencia.

En este desolador panorama, ¿qué podemos hacer los ciudadanos? Pues dos cosas son básicas: (1) formas de autoorganización para protección vecinal, barrial o en establecimientos laborales, y (2) impulsar la constitución de centros de derechos humanos que combata la fabricación de inocentes. Pero la acción esencial es la primera: la autoprotección ciudadana. La edificación de gobiernos delincuentes no está terminada: aparatos de justicia estatales y federales continúan igual que en tiempos de García Luna y los municipios a merced de cárteles. Las expresiones del terror, colgados de los puentes y dominio de células en todos lados hablan de gobiernos alejados del interés ciudadano.

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