El hijo (The son): película iraní en el Festival de Cine de Moscú

El hijo (The son): película iraní en el Festival de Cine de Moscú
Fotograma de la película 'The son', de de Noushin Meraji.

La Gualdra 481 / Desayuno en Tiffany’s, mon ku / Cine

 

 

En el 43 Festival Internacional de Moscú tuvimos la oportunidad de ver una selección de películas que no siempre aparecen en las selecciones festivaleras más clásicas (Cannes, Berlín, Róterdam, Venecia, Locarno).

Entre las sorpresas agradables vimos la cinta iraní The son, de Noushin Meraji. Una especie de huis-clos en un lujoso departamento. Un encierro que solo se rompe en las salidas de la casa en búsqueda de compañía con algún paseante, una mujer de la calle o una drogadicta.

Soheil Ghanadan y Donya Heidari dan vida a un hijo y madre, respectivamente, que acaban de llegar a la ciudad tras la venta de la casa familiar. Él cuarentón, ella lo cuida, y ambos esperan poder hablar con el hijo pródigo ido a los Estados Unidos desde hace 20 años.

El hijo pegado a la madre y dependiente de ella, sin experiencia de nada, ni mujeres, ni novias, ni trabajo, ni gastos, ni manutención de un departamento, solo sabe tomar fotografías y espiar a la vecina; que repite el estereotipo del hijo chiqueado, regordete, peludo, “mal vestido”; y un hermano alto y delgado, vestido de chaqueta y jeans, más seguro de sí mismo.

La vida le cambiará con la muerte de la madre y el rechazo del entierro. Meraji hace una historia que versa entre lo trash de la narración sin lo visual, lo psicológico y edípico tan de moda en el cine freudiano de los 1950-60 y las rupturas del teatro de absurdo.

Un hijo que parece vivir en la “normalidad” del cuidado de su madre hasta su muerte y el “entierro” en el refrigerador de la casa. Meraji no juzga la actitud del hijo. La vecina y el portero del edificio tampoco, solo viven ahí, todos en el edificio. El hermano, al volver y comprender la situación, tampoco llora por la muerte y la actitud del hermano. Simplemente la asumen y recuerdan un juego de niñez.

La directora no buscaba, y aquí nos adelantamos a los peligrosos juicios de motivaciones, crear el suspenso ni el terror, simplemente presentar una forma de vivir un duelo. Soheil Ghanadan se llevó el premio a Mejor Actor del festival ruso y la cinta obtuvo la nominación al Premio San Jorge de la Competición Oficial de Mejor Película.

Un tipo de cine, del llamado “pausado o lento, pero no tanto”, que raramente se distribuye en México. Quizás este año, con el retraso de exhibiciones en salas, los festivales latinoamericanos y cineclubes mexicanos tengan una oportunidad de incluir la masa de cine que está rezagado.

 

 

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