Los programas de fiesta en Tultepec. La función del oficio gráfico, su transformación en la era tecnológica y su importancia simbólico-social [Primera parte]

Los programas de fiesta en Tultepec. La función del oficio gráfico, su transformación en la era tecnológica y su importancia simbólico-social [Primera parte]
Fig. 1. Vista de una parte del taller que muestra la imprenta en donde aún se realizan trabajos relacionados con diversos eventos festivos de Tultepec.

La Gualdra 445 / Historia / Artes visuales / Tradiciones

 

A finales del 2017 encontré un cartel dentro de mis pertenencias, se trataba de un programa festivo; posteriormente, con el apoyo de la cronista municipal, Juana Antonieta Zúñiga, contacté a dos personajes relacionados con la elaboración de este tipo de carteles.

La recolección de documentos fue compleja ya que estos programas suelen ser pegados, previo a las festividades, en los espacios públicos y desechados posteriormente. Por otro, los herederos del primer impresor del pueblo han tirado los ejemplares al considerarlos inservibles. Como consecuencia, no existe un archivo que dé testimonio de la evolución constante de los programas, ni del impacto en la vida cotidiana de Tultepec, tampoco de las relaciones y sistemas que gestan sus celebraciones.

Estas líneas son el inicio del intento por revalorar la importancia de los programas de fiesta como documentos históricos, antropológicos y artísticos. La serie de imágenes que se presenta a lo largo de este texto es el registro de piezas pertenecientes a mi acervo recolectado a través de donaciones de ejemplares que pertenecieron a diferentes familias del pueblo.

La imprenta SAM

La historia de Tultepec relacionada con la fe, lo popular y su vínculo con la fiesta está inscrita en las series de papeles en tamaño “cuatro cartas” (56 x 43 cm.) que se han generado a lo largo de varios siglos de su cotidiano festivo.

Los programas de fiesta son encomendados, por los mayordomos de la fiesta, a su impresor de confianza con antelación de varios meses. Cada grupo o asociación religiosa tiene una mesa directiva encargada de recolectar el dinero con sus miembros adscritos a la devoción que corresponda (San Rafael, la Virgen de la Piedad, la Virgen de Guadalupe, entre otros); con esos recursos se pagan el diseño y las impresiones de los carteles. Según el impresor Rodolfo Torices Ramírez, para cada celebración se imprimen doscientos ejemplares con un precio de mil doscientos pesos que él ha mantenido por varios años. Él tiene desde hace más de 25 años, en la calle 5 de mayo, una de las imprentas más importantes en el municipio [ver Fig. 1 y 2]; en ella se diseñan e imprimen los programas.

Torices Ramírez narra que aprendió el oficio de su padre quien adquirió una imprenta alemana en la Ciudad de México que data del siglo XIX (1840 aproximadamente) y que ahora conserva su hermano. Él trabajó en los locales de Santo Domingo del centro de la Ciudad de México por dedicarse en su totalidad a trabajos relacionados con la imprenta. Posteriormente a su salida de aquel empleo se estableció en Cuautitlán, municipio vecino, para radicar finalmente en Tultepec desde inicios de la década de los años 90.

 

Fig. 2. El señor Rodolfo Torices Ramírez explicando el proceso de impresión tipográfica con las herramientas que conserva en su taller.

En un pequeño espacio, no mayor a cuatro metros por lado, Torices Ramírez mantiene bajo resguardo la historia de lo que ha sido su vida como generador de testimonios visuales, relacionados con diversas celebraciones populares y cotidianas; entre ellos los primeros impresos que hizo con su padre, los cuales guarda celosamente y nunca muestra por considerarlos “de gran valor sentimental”. En los muros y estantes de su taller se pueden observar, desde invitaciones para bodas, XV años y esquelas (convocatorias a funerales), hasta su colección de ejemplos de los, ya mencionados, programas de fiesta [Fig. 4]. Al entrar, en la parte superior derecha, se encuentra un altar dedicado a la Virgen de Guadalupe [Fig. 3], mismo que está invadido por objetos y polvo de varios años como una metáfora de lo que ha significado el paso del tiempo, como un testimonio de aquella antigüedad que sigue presente para Rodolfo y como símbolo relacionado con el impulso que mantiene su trabajo: la fe.

Él explica que, actualmente, durante un año lo visitan aproximadamente ocho mayordomos para solicitar sus servicios; en ocasiones ellos le llevan una hoja con los datos y el diseño que necesitan para su programa y en otras, recurren a un impreso de celebraciones anteriores en donde, de forma manual, se adaptan las nuevas condiciones y fechas [Fig. 5] para su posterior reimpresión.

Fig. 3. El altar del taller muestra diversos objetos relacionados con el pensamiento mágico entre ellos la figura principal, la Virgen de Guadalupe.

Fig. 4. Colección de programas anteriores que se utilizan como muestrario para que los mayordomos elijan el diseño que más les agrade.

Fig. 5. Imagen que muestra un programa intervenido por anotaciones como boceto para realizar el nuevo tiraje. Colección Ángel Solano.

 

Actualmente el proceso de diseño, como lo explica Torices, ha cambiado por derivación de los avances tecnológicos. Cuenta también que se resistía a dejar de lado los procesos tradicionales, pero, al percatarse que era necesario para seguir teniendo su negocio en condiciones adecuadas, incorporó los desarrollos computacionales al trabajo de su imprenta. A partir del año 2000 todos los diseños se elaboran con ayuda de dichos métodos, iniciando siempre de una idea manual.

La siguiente semana, continuaremos hablando de las características físicas y estéticas de estos programas impresos.

 

Ángel Solano. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2018)

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