¿Habrá coyuntura?

¿Habrá coyuntura?

Hoy, por fortuna, la participación política electoral, normal – ciudadana, ya no existe con independencia de las banderas que los partidos y organizaciones políticas, eventuales o futuros contendientes, deciden asumir y hacer pública. Más que nunca, hoy es deseable e imperioso que así sea, pública, sobre todo en este tiempo electoral intenso, para no generar juego político ilegal, ni por parte de partidos, ni de candidatos, ni mucho menos de autoridades a cualquier nivel, ni de nadie; porque si también en tiempo normal (no electoral) se actúa con motivos político – partidarios, sin ser simplemente políticos – cívicos, lo hacen, quieran o no, influidos por las condiciones inmediatas, de vida y cultura de la gente; única que, sobre todo, organizada, tiene más posibilidades de poderlas regular.
Más en concreto, sin ser, ni llegar las diferencias o hasta contradicciones sociales, políticas y culturales, a ser ofensivas, ni lesivas al Estado, ni a la Sociedad, hasta por función pública hoy la autoridad concurre, obsequia o ayuda, con despensas, medicinas (u otros recursos de mediación, gestión, por ejemplo,) a personas o familias con carencia de recursos, veces, hasta institucionales, de gestión, etc., sin importar, si serán futuros votantes o abstencionistas porque sólo se trata de impedir su deterioro, físico y social, dejando su voto a salvo, libre, pues, ¿o no?
Los períodos de gobierno, presidencial, estatal, municipal, con novedad o sin ella, transcurren en sexenios o trienios y, por ejemplo, cuando el Gobernador Tello culmine su sexenio, ¿cuál será su futuro o el de la actual Presidenta Municipal de Zacatecas? Lo menos a esperar es que siquiera se vayan satisfechos por haber cumplido con los zacatecanos en ayudar a paliar, modular, asuntos luego tan graves como el hambre, la nutrición, la carencia de servicios básicos, pero bien atendidos, aunque otros quedaran sin resolver. Aún queda un buen tiempo a sus gobiernos, para modular con provecho para los zacatecanos, su trayecto de salida y la elección sucesoria transcurra con fuerza cívica y política, pero en paz y los entonces, exgobernante y expresidenta, no requieran de huir, ni de refugio. Cada día que pasa, Tello y Judith, conscientes, escriben su futuro político; cada acto y obra de gobierno los sostiene, ¿los proyecta? La falta de trabajo u omisión, ¿los denuesta?
Cada vez más será altamente ofensivo, aparte de infracción legal, comprometer a la gente con dádivas, sencillas o no, ¿para esperar recibir después su voto en alguna otra elección? Cosa distinta es trabajar, a distintos plazos y a diario. Igual, si la gente necesita el apoyo de despensas, sin más, debe recibirlas, ¿como de ordinario se hace? La razón es, sencilla y densa, porque el acceso al alimento no debe sujetarse a ninguna mediación, ni filiación política, ni compensación partidaria, todo lo contrario, el trabajo cívica y políticamente bien ejecutado, en condiciones de libertad, a pesar de las carencias, abona más al ejercicio del voto libre y consciente: tú me das una despensa, ¡gracias! Pero yo sabré por quien voto y a quien se presione en sentido contrario a esto, debe denunciar a la autoridad sea municipal, estatal o comunitaria, con la seguridad de que toda irregularidad documentada será debidamente sancionada. ¿O no?
En estas elecciones, ser libre implica votar por quien uno quiera y de eso se trata, aunque el voto, en ciertos comicios, genera diversas consecuencias, por ejemplo, cuando se celebran para elegir a quién o a quiénes tendrán en sus manos y algunos hasta mando y voz, de entre ellos, a quienes irán: a la Presidencia de la República, a las gubernaturas o a participar en insistir en una deliberación y legislación, consistentes, de presente y futuro para México, sus Estados y Municipios, en las Cámaras Legislativas, Ayuntamientos, etc. Hacerlo será mediante una intensa reflexión y participación, cívica y política.
Cuando se convoca a celebrar elecciones para votar y decidir, se vuelve prioritario para los partidos políticos, llamar o invitar a votar, difundiendo sus plataformas políticas como el referente que será sometido a votación, sea o no sea neoliberal su perspectiva política, el actor político o el programa, tendrán que vérselas con ese modelito pues está ahí desde hace años y aún preside, influye, opera, atosiga, a la política nacional, la regional y la estatal, presente también en esta elección presidencial. ¿Habrá cambio, alternancia o continuidad?
A otro nivel, una consecuencia conjetural sería, ¿hay partido o instituto político que cuente con la decisión y los suficientes votos y recursos políticos de todo tipo para influir el neoliberalismo, contenerlo y cambiarlo o no? Si éste aún permanece intocado, sin corregirse o cambiar por las reformas emprendidas, después de esta elección presidencial, ¿prevalecerá por más tiempo y cuánto durará la falta de cambios? ¿La actual vigencia neoliberal podrá ser transformada con base en el triunfo político presidencial de la oposición, política y cultural, que encabeza AMLO? ¿Tendrán Morena y su líder, el interés, la decisión, el poder, la capacidad y el equipo, para interactuar con el modelo neoliberal, reformarlo, cambiarlo o procesarlo, con algún éxito para las mayorías?

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