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Recordando a Fray Pascual Rosales Durón

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

“…El líder enriquece y eleva la comunidad que dirige
Es un foco que irradia luz y fuerza. Irradia luz para
que puedan encontrar y orientarse en el camino
y fuerza para que sepan mantenerse
firmes en las metas que se han propuesto…”

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Martín Rodrigo Notivolli

Era el 2015 cuándo acudí a la Mesa del Nayar, Nayarit, a realizar una investigación de campo en el marco de un proyecto denominado: “Educación para la sostenibilidad ambiental con enfoque al Cambio Climático”; recuerdo con mucho agrado que los paisajes se entretejían dibujando un lienzo natural de hermosos matices; en ese tiempo, salieron a mi encuentro diversas miradas no muy amistosas de los pobladores de esa región, recuerdo que hacía mucho frío a dicho territorio; las casas de adobe, ladrillo y tejas de barro, hacían aún más hermoso ese sitio lleno de tradiciones, creencias y misticismo. Los cerros y montañas hacen contraste con el color de las tejas y los coloridos atuendos de los habitantes que se sientan fuera de sus casas para ser testigos del pasar del tiempo, sin prisa y sin agendas saturadas como la mía; en mi visita por el lugar me acerqué a un edificio en cuya azotea destacaban unos calentadores solares, era un albergue que servía también como escuela en la que se impartía educación  primaria y secundaria a nuestros hermanos de la cultura Cora, una de las últimas en ser conquistadas por los españoles debido a su carácter hostil y aguerrido. Entre los pasillos del albergue hay diversas fotografías de un hombre de pequeña estatura en extremo delgado y de tez morena, hay varios reconocimientos y me llama la atención uno que a la letra dice: “Nosotros, los ex alumnos de la Misión Cultural, por quienes tanto has hecho y seguirás haciendo con generosidad y entrega, queremos otorgarle este reconocimiento a Fray Pascual Rosales Durón, agradeciéndote tu ejemplo encomiable de honestidad y dedicación al trabajo que por más de 40 años has realizado en beneficio de nosotros, nuestras familias y las comunidades indígenas. No queda más que decirte GRACIAS”. Firman 22 nombres y al final la inscripción: Y todos los demás niños y jóvenes indígenas que han tenido la oportunidad de estar en su camino. Ahora sé que este lugar es la Misión Cultural del Nayar, en cuyo patio central descansa Fray Pascual Rosales en una tumba blanca postrada al pié de un altar a la Virgen de Guadalupe; en ese momento, se acerca una familia indígena compuesta por un niño, la mamá y el padre, llevan una veladora en la mano; algo comentan en su dialecto, la encienden y con mucho respeto, ponen la ofrenda en la tumba de Pascual quién falleció el 25 de Septiembre de 2013. Lamento mucho no haber tenido la oportunidad de conocerlo pues no me queda la menor duda de que este hombre ha sido la inspiración y el apoyo de esta comunidad indígena y las aledañas; los ha educado y ha hecho que muchos de sus jóvenes culminen una carrera universitaria en las mejores universidades y escuelas del país como el Tecnológico de Monterrey. Los indígenas que se han recibido como maestros tienen que regresar a educar a los demás niños por un año y lo hacen con gusto. No en vano, se encuentra a los pies de la tumba de Pascual la siguiente leyenda: “Ámense los unos a los otros, si alguno quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos”. Pascual Rosales predicó con el ejemplo durante 44 años en la Mesa del Nayar, pese a que en más de 350 años no pudo establecerse ningún mestizo; el último misionero que se atrevió a hacerlo fue Miguel Iranzú que fue asesinado por los Coras en el año 1615, desde entonces, no existió nadie que acudiera a promover el desarrollo y el progreso de las comunidades indígenas de Nayarit. Pascual era Licenciado en Derecho Canónico, Licenciado en Teología, Licenciado en la Historia de la Iglesia, Doctorado en Derecho Canónico, dominaba seis idiomas y cumplió con varias encomiendas para el Vaticano como visitador general en Roma, Israel y Jerusalén entre otras sedes, sin embargo, su camino terminó llegando a la Mesa del Nayar y, aunque nació en Aguascalientes un 24 de Diciembre de 1929, el respeto y el cariño de las comunidades indígenas a las que nunca ha dejado de inspirar a pesar de su muerte, hicieron que se quedara hasta el final de sus días. Personas así requiere la Patria por miles para hacer de México una nación grande. Gracias por haber existido Fray Pascual Rosales Durón, gracias por tu grandeza y tu ejemplo que inspira.

Álvaro García Hernández

 [email protected]

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