La Gualdra 721 / Arte
Por Álvaro López-Limón
“Polvo en el viento” es una metáfora que da nombre a nuestra colaboración, es la composición que realizara Kerry Livgren, de la banda de rock Kansas, para reflexionar sobre la naturaleza efímera de la vida y la inevitabilidad de la muerte. Es la composición pictórica de Vanitas que alude al pasaje bíblico del Eclesiastés (1, 2) “Vanitas vanitatum et omnia vanitas” (Vanidad de vanidades, todo es vanidad), relevante en el barroco del siglo XVII. La pintura, La Alegoría de la Vanidad de Antonio de Pereda, en un bodegón simbólico que agrupa 15 emblemas significativos, distribuidos en cuatro bloques, a saber, la muerte y el tiempo; los placeres y riquezas mundanas; el conocimiento, el poder, lo efímero y la espiritualidad. En nuestra obra encontramos la representación del número 15, en 15 objetos que permiten, del lado derecho del cuadro, simbolizar la vida y el placer: joyas, monedas, perfumes, y un rico manto que encarna el lujo, la riqueza y el placer sensorial, efímero, por cierto; mientras que el poder y la ambición son representados por el mosquete y las armaduras de guerra, un camafeo de Carlos V y un gran globo terráqueo representando el poder, la gloria y el dominio. Los libros aluden al saber humano, al conocimiento que puede llegar a ser inútil sin sabiduría espiritual. Los naipes, que caen de un lado a otro, insinúan el juego y el azar, el constante paso de la vida a la tumba. En el lado izquierdo del cuadro, se nos muestra la muerte y el tiempo: la calaveras como símbolo universal de la muerte inevitable y del destino común. Los relojes, el de arena como el de torre, marcan el paso inexorable del tiempo hacia el fin, al igual que la vela apagada, representa la extinción de la vida. Mientras que, sobre una mesa de madera desgastada, contrastan la riqueza, la decadencia y la nada. Un ángel, con un camafeo de Carlos V, apunta con dedo flamígero al mundo, señalando al imperio pasado, la fragilidad de la gloria y la inminente suerte del Imperio Español del siglo XVII.
Al igual que en La Alegoría de la Vanidad, de Antonio de Pereda, Polvo en el Viento, simboliza la fragilidad, la insignificancia y la naturaleza efímera de la vida humana, lo decadente de sus logros frente a la inmensidad del universo y el paso del tiempo. Nos recuerda que, sin importar el dinero, el poder o la fama, todo es pasajero. Tal como cantaba Steve Walsh, “… cierro mis ojos, sólo por un momento y el momento se ha ido. Todos mis sueños, pasan ante mis ojos… […] No esperes, nada dura para siempre, sólo la tierra y el cielo. El tiempo pasa. Y todo tu dinero, ni un minuto más habrá de comprar. La misma vieja canción, sólo una gota de agua en el inmenso mar. Todo lo que hacemos se desmorona hasta el suelo, pero nos rehusamos a ver. Polvo en el viento… todos somos Polvo en el Viento”.
*UAEH- UAPSIC.
Corinna Ricasoli. Los muertos vivientes: Eclesiastés a través del arte. Editorial Ferdinand Schöningh, 2018.



