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■ Posible acción militar divide a aliados de Trump

Política de EU hacia Cuba, con pocas decisiones y mucha especulación

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Por: La Jornada •

Washington y Nueva York., El gobierno de Donald Trump anunció este lunes nuevas sanciones contra integrantes de la cúpula cubana, mientras senadores republicanos rechazaron acciones militares y algunos líderes empresariales argumentaron a favor de que la Casa Blanca negocie con el actual gobierno de la isla una apertura económica para inversión estadunidense.

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Entre impulsar lo que llaman un “cambio de régimen”, amenazar con acciones militares y proclamar que esencialmente pueden hacer lo que quieran con la isla, la pugna interna en Washington –y Miami– sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba se expresa hasta ahora con pocas decisiones, muchas filtraciones y una incesante especulación.

Este lunes se anunciaron nuevas medidas contra el gobierno cubano. El secretario de Estado, el cubanoestadunidense Marco Rubio, informó que “toda propiedad e intereses” de la ministra de Justicia, Rosabel Gamon Verde; el titular de Energía, Vicente de la O Levy; la responsable de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, y el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo, estarán sujetos a nuevas sanciones económicas.

En total, el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra 11 integrantes de la cúpula política cubana, de la Dirección General de Inteligencia, el ministerio del Interior y la Policía Nacional Revolucionaria (https://ofac.treasury.gov/recent-actions/20260518_33).

El gobierno estadunidense tomó la decisión mientras quienes abogan a favor y en contra de una acción militar contra Cuba continúan con las filtraciones a los medios y declaraciones públicas para intentar influir en la única persona que al final tomará la decisión bélica: el presidente.

“Sí, Trump podría atacar realmente a Cuba”, resaltó la cabeza de una nota de Politico el lunes en la tarde, al repetir la versión de que el mandatario está “frustrado” porque las presiones aplicadas a la isla aún no han brindado el resultado esperado de generar un cambio de régimen en la isla.

“La acción militar podría incluir desde un solo ataque aéreo con la intención de asustar al régimen para que haga concesiones a una invasión terrestre para derrocarlo”, reportó.

Demanda contra Raúl Castro al estilo Maduro

El pasado fin de semana, sectores cubanoestadunidenses en Miami difundieron el rumor de que el Departamento de Justicia formula una acusación penal contra el ex presidente Raúl Castro, que podría anunciarse mañana, cuando la comunidad de esa ciudad festeja como Día de Independencia de Cuba, acción equiparable a la jugada que Washington empleó contra Nicolás Maduro al señalarlo de delitos contra Estados Unidos. A la vez, se dieron la visita a la isla del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) la semana pasada, así como el informe de Axios sobre que Cuba había obtenido 300 drones para atacar objetivos estadunidenses, situaciones que también formaron parte de la narrativa para justificar una posible acción militar.

La guerra alarma hasta a republicanos

Estos rumores de guerra alarman hasta a algunos de los aliados de Trump. “Republicanos no están convencidos aún de una acción contra Cuba”, divulgó otro reportero de Politico este lunes, que aparentemente habló con fuentes diferentes a las de su colega.

El líder de la mayoría republicana en el senador John Thune opinó que por ahora Irán debe ser la prioridad. “Me encantaría ver un cambio de régimen, a todos nos encantaría, en Cuba. Tal vez eso ocurra sólo por la fuerza de los eventos”.

Steve Bannon, influyente aliado de Trump –de quien fue estratega político durante su primera presidencia y cuyo pódcast tiene 5 millones de seguidores–, comentó a Politico que Estados Unidos necesita enfocarse en Irán. Recomendó que el mandatario siguiera el consejo de Abraham Lincoln cuando Gran Bretaña amenazó con atacar Estados Unidos durante la guerra civil.

“El presidente Lincoln sabiamente comentó a su gabinete cuando Gran Bretaña hizo sonar sus sables a comienzos de la rebelión: ‘una guerra a la vez’”, recordó.

Sólo 35 por ciento de votantes republicanos apoyan una guerra contra Cuba, según una encuesta reciente elaborada para el Center for Economic and Policy Research. Otros expertos advierten que las bases del partido del presidente se están cansando de las acciones militares en el extranjero, particularmente con sus consecuencias económicas en casa.

Por otro lado, el líder empresarial John Kavulich, quien ha trabajado con cientos de compañías estadunidenses durante décadas, sugiere que Trump podría ser el líder capaz de negociar un rencuentro de Estados Unidos con Cuba. “No se sorprendan si el presidente Díaz-Canel, de Cuba, visita la Casa Blanca”, escribió en su boletín especializado en negocios entre ambos países este lunes.

Al regresar de una visita a Miami, donde se reunió con una amplia gana de líderes empresariales, políticos y comunitarios, Kavulich pronosticó que “las demandas maximalistas de Washington y las de La Habana gradualmente girarán a algo lograble, deseable, que se pueda hacer, implementable y sustentable”. Agregó que legisladores estadunidenses “tendrán que aceptar y adaptarse a la decepción. Apoyarán al presidente estadunidense sin importar los acuerdos que endosa con… un gobierno encabezado por Díaz-Canel”.

Señaló que tal acuerdo se puede realizar aún bajo la ley de sanciones contra Cuba impulsadas en 1996, ya que no prohíbe que integrantes de la administración actual de la isla sirvan en un gobierno transicional o democrático, y que las sanciones se levantan cuando el presidente estadunidense declara que existe un régimen de ese tipo.

Como ejemplo, Kavulich recordó que Estados Unidos levantó algunas sanciones contra Siria mientras su nuevo mandatario seguía en la lista de sancionados por Washington.

El presidente podría ganar el Nobel de la Paz

Kavulich, quien encabeza el US-Cuba Trade and Economic Council, señaló que ampliar las sanciones y presiones contra Cuba provoca un clima negativo para empresas. “A las compañías no les gusta el desorden y la incertidumbre, y las órdenes ejecutivas están diseñadas para infligir ambas cosas”. A la vez, descartó la acusación criminal potencial contra Castro como una táctica política para aplacar a los 1.6 millones de cubanoestadunidenses en Miami.

Sugirió que una solución negociada con el gobierno actual de Cuba podría acercar al presidente Trump a su deseo de recibir el Premio Nobel de la Paz.

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