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Movilidad para la dignidad: transporte público con visión social para Zacatecas

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Por: MARIANO CASAS •

Zacatecas capital enfrenta un reto urgente: repensar su sistema de transporte público desde la perspectiva de la justicia social, la inclusión y la seguridad. No se trata solo de movilidad: se trata de garantizar el derecho al territorio, al acceso a los servicios, a la educación, al trabajo y, sobre todo, a la dignidad. Lo que está en juego no es la velocidad del tránsito, sino la calidad de vida de quienes habitan esta ciudad.

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Durante las jornadas de diálogo que hemos sostenido en distintas colonias, ha quedado claro que la movilidad no es equitativa. En zonas marginadas como Las Coreas -una colonia ubicada al suroeste de la capital zacatecana, en una zona conurbada que ha crecido sin una planeación urbana adecuada-, los vecinos han compartido una realidad cruda pero frecuente: no hay transporte alguno que los conecte directamente con las rutas principales que circulan hacia el centro de la ciudad. Para moverse, deben caminar largas distancias por calles sin pavimentar, mal iluminadas y peligrosas, especialmente en las madrugadas o al anochecer.

En Las Coreas, los estudiantes de preparatoria comienzan clases antes de las 7 de la mañana, cuando todavía está oscuro. Para poder llegar a tiempo, deben caminar entre 2 y 3 kilómetros solo para alcanzar la parada del camión que los llevará a sus escuelas. Este trayecto lo hacen a pie, sin alumbrado suficiente, en calles sin pavimentar y bajo condiciones inseguras. La falta de un transporte público de proximidad limita seriamente su derecho a la educación en condiciones de seguridad y equidad.

Y esto no es exclusivo de esa zona. En varias colonias periféricas —sobre todo aquellas que han crecido sin regularización o al margen de una planificación urbana integral—, el transporte público simplemente no llega. Y si llega, lo hace con baja frecuencia, horarios limitados o sin adaptaciones para personas con discapacidad o adultos mayores. No se trata solo de “llevar gente de un punto A a un punto B”. Se trata de hacerlo con seguridad, cercanía y equidad, especialmente en una ciudad que ha crecido aceleradamente en las últimas décadas, donde varias colonias han surgido sin los servicios básicos necesarios.

Paradójicamente, quienes viven en los barrios más antiguos de la ciudad —como El Tanquecito, La Marianita, la colonia Bancomer y otras colonias que colindan con el primer cuadro de la ciudad— también enfrentan condiciones adversas. En estos lugares, donde predomina la población de adultos mayores, las empinadas pendientes, los callejones irregulares y la falta de transporte accesible dificultan la vida cotidiana. Lo que antes resolvían caminando cuando eran jóvenes, hoy se convierte en un reto físico y económico. Para bajar al mercado o acudir al médico, muchas veces deben pagar taxis o plataformas digitales, lo que afecta directamente su economía doméstica.

Una alternativa viable y sustentable para estas zonas son los vehículos eléctricos tipo shuttle: unidades pequeñas, silenciosas, de bajo consumo energético y cero emisiones, que operan en rutas cortas y con paradas vecinales. Estos vehículos —similares a los minibuses turísticos pero adaptados al transporte local— ya se utilizan en ciudades Patrimonio de la Humanidad como Toledo, Guanajuato, Lisboa y Oaxaca, con resultados positivos. Se integran fácilmente a callejones estrechos, pendientes pronunciadas y entornos urbanos protegidos, permitiendo no solo el traslado funcional, sino también la revitalización del tejido social y comunitario.

En Zacatecas, estos vehículos eléctricos podrían operar en zonas altas o alejadas —como Las Coreas y los barrios colindantes al Centro Histórico— para trasladar a las y los ciudadanos hacia las rutas tradicionales, a bajo costo, sin contaminar y con frecuencia suficiente. Esta propuesta no solo es técnicamente viable, sino socialmente urgente.

Hoy, el debate sobre movilidad no puede quedarse solo en la infraestructura vial o en los macroproyectos. Tiene que tocar la vida cotidiana. Y en la vida cotidiana de muchas y muchos zacatecanos, el transporte público es una ausencia constante. Un vehículo eléctrico tipo shuttle puede significar la diferencia entre una joven que estudia con miedo o una que estudia con seguridad; entre un adulto mayor que se aísla o uno que sigue participando activamente en su comunidad.

Movilidad con justicia es movilidad con humanidad. Zacatecas merece un sistema de transporte que atienda primero a quienes más lo necesitan, que escuche a los barrios, que conecte los márgenes con el centro, que incluya al peatón, al ciclista, al estudiante y al adulto mayor. No es un asunto de lujo, es un derecho. Y como tal, debe ser prioridad en cualquier proyecto de ciudad que pretenda construirse con base en la dignidad.

Esta columna no nace de una oficina, sino de lo que escuchamos en los barrios, en los callejones, en las paradas que no existen, en las caminatas diarias de quienes siguen saliendo adelante pese a las carencias.

Si queremos un Zacatecas justo, tenemos que construirlo desde abajo, con soluciones reales, con voz ciudadana y con voluntad política. Ese es el camino que propongo recorrer, hombro a hombro con quienes todos los días caminan esta ciudad.

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