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martes, 6 diciembre, 2022
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Abunda Tomás Pollán sobre los enemigos de Nietzsche: Sócrates y el trágico Eurípides

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Por: ALMA RÍOS •

■ En este importante autor no hay un abandono irracionalista a lo dionisícaco, señala

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■ Filósofo visita Zacatecas para impartir dos conferencias, la otra sobre Hannah Arendt

Con el Nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, Friedrich Nietzsche puso en relieve un trasfondo metafísico-artístico fundamental en la cultura griega que es el dionisismo. La presencia del dios Dioniso asociado a la música, sería expresión fundamental de la esencia del mundo constituido por el dolor y el sufrimiento, algo que Sócrates trató de ocultar “con su optimismo y su pensamiento de que todo se puede resolver argumentando”, explicó el filósofo y antropólogo español, Tomás Pollán.

El profesor de la Universidad Autónoma de Madrid abundó sobre lo que para el pensador alemán eran sus enemigos: Sócrates y el trágico Eurípides.

La novedad que expuso en esta obra polémica, misma que le valiera ataques al autor al momento de su publicación, es haberle dado “la máxima relevancia y el efecto más significativo”, uno que tanto la filología clásica y la filosofía centrada en Platón y Aristóteles habían ocultado, a la fuerza dionisiaca, que develó el pensador, estaba en el fondo de lo más alto de la cultura griega, la tragedia.

Ese lado oscuro de lo humano, este elemento destructivo, estuvo presente siempre en esta cultura como “algo absolutamente fundamental”, expuso, no obstante, lo que se había puesto de manifiesto hasta el momento era sólo su elemento apolíneo, “de claridad, de serenidad, de monumentalidad, de mesura y armonía, de orden”.

Pollán estuvo en Zacatecas esta semana para impartir dos conferencias, ayer la más reciente, nombrada La última visita de Dioniso y Apolo en el nacimiento de la tragedia de Nietzsche, misma que desarrolló en la Sala hermanos de Santiago del Centro Cultural Ciudadela del Arte.

En ella planteó que en este importante autor del siglo 19 y 20, no hay una especie de abandono irracionalista a lo dionisícaco, “entendido en un modo especialmente burdo e indiferenciado, sino que Apolo para él tiene un papel muy importante”.

De esta manera Tomás Pollán matizó la que se ha propuesto como una oposición excluyente entre Dioniso y Apolo, mostrando que existe una relación entre estos dioses mucho más compleja de lo que muestran los manuales de filosofía de la Preparatoria, de los que recomendó dudar, justo por sus simplificaciones.

El académico expuso que la oposición entre música o lenguaje y pensamiento,  no es tan clara como suele decirse porque en el lenguaje hablado hay música, entonación y metro, tal como reconoce Nietzsche respecto de una canción popular.

En la tragedia existe música y pero también en el texto, no solamente en el coro sino en los personajes que se aparecen en escena. “Entonces yo trato de matizar y de hacer un poco más compleja esta relación de la estética y de la metafísica del arte entre el dios Apolo y el dios Dioniso”, dijo.

Expuso, que se ha acusado a la filosofía del Friedrich Nietzsche de estar muy centrada en la música, “se ha hablado de melocentrismo”, y de señalar a todo lo demás como secundario y encubridor.

“Sin embargo leyendo con más detenimiento, no sólo el Nacimiento de la tragedia sino otros libros preparatorios a él y algunos fragmentos, se ve que no solamente encarece y sigue encareciendo durante toda su vida el papel primordial de la música sino que también ve que en el propio lenguaje hablado, en la palabra, hay música”.

Por esto, no se puede disociar a la palabra de la música,  y la palabra  precisó, es apolínea. “Su relación es entre dos hermanos que se separan y se juntan, se necesitan mutuamente para producir retoños fructíferos”, expuso sobre Apolo y Dioniso.

Nietsche creyó que el cuerpo tenía una razón que se expresa sus pulsiones originarias, pero que éstas a su vez se expresaban en la música, misma que se refleja en el lenguaje hablado.

“Así hay una especie de pérdida de fuerza en todas esas transposiciones que van desde las sensaciones de esas fuerzas de placer y displacer”.

Tomás Pollán fue convocado a Zacatecas para ofrecer dos conferencias, la otra referida a la filósofa Hannah Arendt, que tuvieron detrás la colaboración entre el Instituto Zacatecano de Cultura a través de su Subdirección de Enseñanza e Investigación y las unidades académicas de Docencia Superior y Letras, de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

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