spot_img

La reestructuración mundial de la economía capitalista

Más Leídas

- Publicidad -

Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

El mundo vive una reestructuración de la economía capitalista y, con ello, también se enfrenta el terremoto económico, político, militar e ideológico de los reacomodos de las naciones más desarrolladas, las relaciones entre ellas y con el resto de las sociedades que viven circunstancias de subdesarrollo.

- Publicidad -

Las guerras de nuestros días, como las de Israel y USA contra Irán; la de Rusia contra Ucrania (furtivas de EEUU y comunidad Europea contra Rusia); los intervencionismos políticos e invasiones súbitas, como la de Estados Unidos contra Venezuela, las amenazas, extorsiones, chantajes, campañas de desprestigio y presiones de todo tipo; protagonizados por el imperio, hasta ahora hegemón, son parte de ese terremoto de reacomodos en la nueva realidad económica mundial.

Algunos analistas dicen que estamos viviendo el fracaso del neoliberalismo. Yo creo que el neoliberalismo no fracasó, fue exitoso para responder al proceso de una mayor acumulación y concentración del capital a favor de nacionesdesarrolladas, sometiendo a un neocolonialismo al mundo del subdesarrollo, para apropiarse de sus riquezas por las más diversas maneras, dejando atraso económico, social, político y miseria ideológica, por cuanto los explotadores materiales son también los propietarios de los medios de información y formación.

Eso que algunos llaman el fracaso del neoliberalismo es, en realidad, el agotamiento del patrón de crecimiento económico neoliberal. Con ello se desmorona, o al menos se deteriora, todo el andamiaje jurídico, ideológico, político, militar y sus aparatos e instituciones que le hacen cimbra (OEA, ONU, OTAN, FMI, Banco Mundial, BID, OCDE, etc.).

El agotamiento del neoliberalismo no es la clausura del capitalismo, sólo es el quebranto de una fase del imperialismo gringo y europeo, en proceso de declive. Nuevas circunstancias económicas han sido creadas, y también han emergido nuevos exponentes hegemónicamente integrales, principalmente China y Rusia. Pero, la realidad, nos está mostrando a otras naciones que son potencias bélicas muy relevantes, como Irán y Corea del Norte, donde existe un acelerado progreso tecnológico y científico que ha priorizado el armamentismo, justificado por las amenazas frecuentes de ser atacados por las naciones imperiales que, hasta hace poco, lideraba Estados Unidos.

La reestructuración económica del capitalismo mundial es, al propio tiempo, la condición objetiva sobre la cual se están tejiendo nuevas relaciones económicas, políticas y de cooperación en elmundo. Es la circunstancia sobre la que surgennuevas alternativas comerciales, financiamiento, oportunidades de sustitución del dólar como moneda de comercio internacional, nuevos foros políticos, transferencias científicas, tecnológicas y culturales entre los pueblos.

La belicosidad, altanería, clasismo, racismo, fascismo, extorsión, invasiones; estallamiento de guerras comerciales, como la de aplicar unilateralmente aranceles o promover bloqueos comerciales; las guerras diplomáticas, y armamentistas; el injerencismo en los asuntos políticos internos entre las naciones; las campañas de desprestigio contra Venezuela, Colombia, México, Canadá y Cuba son expresiones de un imperio que se rehúsa a reconocer la existencia de nuevas relaciones entre las naciones.

La presencia del empresario capitalista Donald Trump como presidente de Estados Unidos no es obra de la casualidad, sino resultado natural de la oligarquía económica dominante de la nación imperial que ahora, como nunca antes, decidió tomar directamente el poder político, sin medicación de políticos de carrera, para afrontar directamente las adversidades económicas que, sin empobrecerlos, les limitan la velocidad de la acumulación de riqueza, las dificultades del saqueo de bienes esenciales para el desarrollo a naciones débiles, pero ricas en recursos naturales, como el petróleo, tierras raras, oro y gas.

El propio Joe Biden advirtió, días previos a la entrega de la presidencia a Donald Trump, que existía el peligro de que el gobierno gringo fuera conformado por empresarios y no por políticos, insinuando el conflicto de intereses y en sobreponer los intereses de los grandes magnates por encima de las prioridades nacionales de Estados Unidos. Eso no fue una profecía, se cumplió llevando a Donald Trump a la presidencia, usando su estilo peculiarmente fascista, previamente escenificado por Elon Musk quien, el día de la toma de protesta, emuló la mínima fascista de Adolfo Hitler.

En tiempos de la reestructuración mundial del capitalismo, el imperio norteamericano tenía dos salidas: llevar al gobierno a un grupo de políticos visionarios, de los llamados estadistas, capaces de reestructurarse y enrolarse en el nuevo mundo, o;por el contrario, como sucedió, reformular la parte más retrógrada, conservadora, injerencista, intervencionista y belicosa para hacer posible que “Estados Unidos vuelva a ser grande”, como dijo Donald Trump porque, para entonces ya se habían dado cuenta que había perdido terreno frente al resto del mundo.

De conformidad con los hechos, y la lógica de los acontecimientos, el grupo fascista gobernante de Estados Unidos pretende recobrar su grandeza por la vía del sometimiento de otros pueblos del mundo, por los medios de arrebatarlas sus riquezas, explotarlos, colonizarlos. Ese es el propósito de sus guerras.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -