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miércoles, 27 octubre, 2021

2021: ¿Qué celebrar?

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Que es lo que en el presente año vamos a festejar los mexicanos. Son varios los acontecimientos y aniversarios que habrán de conmemorarse. En primerísimo lugar, entre las celebraciones principales que robaran nuestra atención están los 500 años de la conquista de México Tenochtitlan y el bicentenario de nuestra independencia. Ambos sucesos macro son hechos fundacionales de nuestra historia y mexicanidad. Sobre los dos existen dogmas y prejuicios y de ellos se han divulgado y enseñado más ideología que certezas, en virtud de que lo que ha privado a partir del México independiente es una historia patria de bronce, según la bautizara Luis González y González. Historia dicotómica cual película de blanco y negro, en la que los protagonistas representan dos bandos: el de los buenos y el de los malos, de héroes y villanos. Una versión más que científica, monolítica de los hechos del pasado. Es precisamente esta forma de enseñarla en las escuelas-públicas, sobre todo- y difundir en los medios la historia en los medios-, lo que ha marcado una impronta: la división y confrontación entre los mexicanos cuya polarización siempre ha estado presente desde la llegada de los españoles.

Durante el festejo de los aniversarios y concluidos estos una vez que pase el jolgorio, los temas espinosos, poco esclarecidos y que siempre han estado en la polémica continuaran en el imaginario de los mexicanos como se han venido repitiendo en libros de texto, por los maestros y divulgadores de la historia. Con toda probabilidad como apuntara Paul Valéry, parafraseándolo, nuestra historia patria seguirá teniendo como función la de emborracharnos como pueblo, engendrando falsos recuerdos y proporcionándonos delirios de grandeza. Así por ejemplo se seguirá llamando conquista a lo que en realidad fue una guerra entre los aztecas contra la alianza de españoles, otomíes y tlaxcaltecas, con la valiosa colaboración de la malinche; pueblos que estaban sometidos y sojuzgados por los mexicas. En última instancia deberíamos reflexionar que la llamada conquista fue en realidad fue una revancha de esos pueblos subyugados aliándose oportunista y pragmáticamente con los hombres de Cortés para derrotar al odiado enemigo. En el caso de la independencia hay que partir que la guerra no inicia como tal. México era el reino de un vasto imperio y los criollos más que liberarse del monarca deseaban quitarse el yugo de los españoles peninsulares apodados gachupines que eran dueños de la riqueza de las haciendas, minas, dirigían el gobierno, tenían en sus manos la administración incluido el manejo de la religión como fuerte arma de sometimiento comenzando por las conciencias; pero sobre todo ostentaban los cargos públicos más importantes y decidían la política novohispana. Tan es así que el cura Hidalgo cuando convoca a levantarse en armas, en su proclama lanza viva a Fernando VII, el rey depuesto por los franceses, a la religión y a la virgen de Guadalupe. Nadie que quiera independizarse glorifica a su máximo jerarca. Por lo que nuestra independencia nace como un intento de autonomía, en la que, sin dejar de pertenecer al imperio español, los novohispanos elegirían a sus propios gobernantes, zafándose del control de los aborrecidos gachupines. El desenlace de la guerra constituye toda una paradoja: el cruel y sanguinario realista Iturbide -invita al mulato Vicente Guerrero que junto a Victoria representaban a un bando insurgente sumamente diezmado y en condiciones de debilidad sobrevivían combatiendo al virrey por medio de una guerra de guerrillas-, a Acatempan para mediante un abrazo alcanzar la reconciliación y poner por delante la unión, la religión y la independencia. Como si lloviera sobre mojado el libertador Iturbide, hizo la independencia para erigirse primer emperador del Anáhuac. Esa es nuestra historia. Muchos de nuestros villanos portaron la máscara de héroes. No los hemos valorado en su justa dimensión, tomando en cuenta el tiempo (su tiempo histórico que les tocó vivir) y las circunstancias.

Otro aniversario no menos importante motivo de celebración en este 2021 es la fundación de la Secretaria de Educación Pública por parte de José Vasconcelos en el gobierno de Álvaro Obregón. Sin la SEP, México y los mexicanos no seríamos lo que somos.

En el ámbito más próximo a nuestra aldea, relativo a nuestra matria, durante el presente año se celebrará también el centenario luctuoso del llamado por Hugo Gutiérrez Vega, “Padre soltero de la poesía mexicana”, Ramón López Velarde. En ese mismo 1921 cuando muere, escribió la “Suave Patria”. Sobre estos tópicos volveremos más adelante en próximas colaboraciones.

La celebración de los aniversarios macro históricos ya comenzó desde el momento en que nuestro Presidente ha solicitado el perdón a los reyes de España por el avasallamiento y magnicidio cometido por Cortes -omite a sus aliados mesoamericanos- en contra de los aztecas, al Papa y gobierno italiano a quienes solicitó prestados algunos códices en su poder; así mismo a Austria el penacho de Moctezuma. Estas celebraciones es muy probable que lleven el sello implícito del gobierno. Con más ideología y retórica glorificante, que reflexión y discusión sobre las causas y condiciones en que ocurrieron los hechos. Los estereotipos, prejuicios y tabús incluidos los traumas estarán por encima de los argumentos, el diálogo productivo y la discusión plural y serena que nos lleven a su esclarecimiento. ■

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