El gobernador David Monreal calificó la colocación de narcomantas con alusiones a la senadora Verónica Díaz y a comandantes de la Fuerza de Reacción Inmediata de Zacatecas (FRIZ) como una “maldad” y “perversidad”, y sostuvo que este tipo de mensajes forman parte de prácticas de intimidación propias de la delincuencia organizada. Afirmó que no permitirá que se lastime ni se descalifique a personas mediante ese tipo de señalamientos y advirtió que “ahora no hay impunidad”, al tiempo que pidió a actores políticos no prestarse a campañas de denostación en un contexto ya complejo en materia de seguridad.
Tras los honores a la bandera de este lunes, el mandatario rechazó que los hechos recientes en el sureste del estado representen un retroceso en la estrategia de pacificación. Señaló que Zacatecas enfrenta “delincuencia organizada inteligente”, con movilidad territorial y capacidad de reagruparse, y consideró que la concentración de células en zonas serranas responde a intentos de ocultamiento. Subrayó que ya hubo detenciones tras los hechos del fin de semana y que se mantiene la coordinación con el Ejército y la Guardia Nacional. “Hoy hay autoridad”, afirmó, al insistir en que los delitos no quedarán impunes.
Defendió además el fortalecimiento de la Fuerza de Reacción Inmediata Zacatecas (FRIZ) y de la policía estatal, al atribuir la reducción de bajas a la capacitación, la inteligencia operativa y la mejor coordinación interinstitucional. Recordó que en años anteriores llegaron a asesinar a decenas de elementos en un solo año y sostuvo que actualmente se ha recuperado la confianza en las corporaciones, sin tolerancia a actos de corrupción.
Al referirse a las manifestaciones en la Universidad Politécnica de Zacatecas (UPZ), la Universidad Tecnológica del Estado de Zacatecas (UTZAC) y el conflicto en el Centro de Actualización del Magisterio (CAM), el gobernador sostuvo que detrás hay “intereses políticos” y “politiquería en perjuicio de los alumnos”. Consideró que demandas como la designación de un director o los incrementos salariales se utilizan como pretexto para escalar conflictos con trasfondo partidista y cuestionó que se afecten clases y actividades académicas como mecanismo de presión.
Señaló que este tipo de protestas buscan deliberadamente “molestar” e “incomodar” para convertir esa irritación social en presión hacia el Estado, en una lógica similar —dijo— a la toma de carreteras. Aunque dijo ser partidario de la lucha social, insistió en que debe ejercerse de manera ordenada y sin perjudicar a terceros. Llamó a asumir una responsabilidad pública compartida para fortalecer las instituciones y dejó entrever que, en algunos casos como el sector salud, los recursos ya fueron transferidos y aun así persisten las inconformidades.



