En el artículo 35 fracción 1ª y 49 del Reglamento del Instituto Literario de García estaba dispuesto que los catedráticos debían informar mensualmente a la Dirección lo relacionado con la enseñanza de las cátedras que impartían, de los adelantos e inasistencias, así como la propuesta que consideraban más convenientes para el mayor aprovechamiento de los estudiantes. Como los informes no eran entregados con puntualidad, para enfrentar la mala práctica el Director del Instituto Lic. Manuel R. e Ybarrola, en la reunión (para dar cumplimiento a la primera fase del artículo 49 del reglamento) con la presencia del Vicedirector Fidencio Díaz de la Vega y los catedráticos Lic. Ignacio R. e Ybarrola, José A. Yurutuza, José A. Bocanegra, Rodolfo Núñez y Fernando Sansalvador, plantea que resultaría más fácil rendir el informe, para que todos lo conocieran y tratarlo oportunamente de forma oral, en las juntas ordinarias de los maestros y hacerlo constar en el acta correspondiente.
Puesta a discusión la propuesta fue aprobada y en cumplimiento con el acuerdo los profesores que presentaron informes mencionaron: el Profesor Fidencio Díaz de la Vega expuso “que en la cátedra de dibujo solo había que lamentar la falta de algunos alumnos a quienes se dispenso de cursarla por haber manifestado que sin dedicar al estudio la hora señalada para ella no podrían cumplir con las demás que reciben; pero que en su concepto esta causa no es más que un pretexto para consagrar al ocio esa hora y pide se revoque la dispensa: que en lo general hay adelantos en sus discípulos y exactitud en la asistencia a la cátedra: que son pocos los que dejan de concurrir alguna vez y para evitar aun las faltas de estos, ha empleado entre otras medidas, el de numerar los asientos a fin de notarlos con facilidad y corregirlos oportunamente para que no se repitan”. El Director del Instituto, en vista de lo expuesto por el profesor Díaz de la Vega, formuló la siguiente propuesta: “Cesa la dispensa que algunos alumnos de la cátedra de dibujo tenían para no ocurrir a ella”. Sin debate fue aprobada.
El Lic. Ignacio R. e Ybarrola dijo: “que en el reconocimiento que hizo a sus discípulos al recibir de nuevo la cátedra del 1er curso de Latín, notó que habían abandonado los estudios en los días que dejo de darse dicha cátedra; pero ha conseguido que se dediquen y todos están aprovechando, excepto Cuevas que revela no tener voluntad para el estudio: que en todo el mes que entra acabarán de aprender las materias que les obligan, y les quedarán para recordarlas los días del mes de noviembre que preceden a los exámenes; y que no ha habido faltas de que informar”.
El profesor José A. Bocanegra señalo: “que sus discípulos en Gramática Castellana, como los del profesor Ybarrola, estaban regularmente aprovechando hasta el día que se cerraron últimamente las cátedras, y ahora se hallan algo atrasados; pero se empeña en que adelanten, aunque teme no lograrlo de todos, pues hay algunos desaplicados: que, en la cátedra de Geografía, cumplen con regularidad, pero apenas acabaran el curso en el tiempo que falta del año escolar, y no habrá tiempo para la recordación de las materias”.
El profesor José A. Yurutuza informa que: “en la cátedra de Francés los alumnos faltan con frecuencia por más que procura corregir este mal; y que, a reserva de informar mejor en la próxima junta, hace presente que Cosme Jurado está más atrasado que los de 1er curso, siendo de 2º, quizá por falta de disposición; en los demás hay empeño y adelanto, particularmente en el joven Dionisio López que se ha hecho digno de recomendación por su notable aprovechamiento, pues perteneciendo a los alumnos de 1er año ha aventajado a los de 2º: que en la catedra de Teneduría de Libros ha habido un cambio notable, pues antes asistían a ella muchos alumnos, aunque los más eran externos por cuyo motivo pocos adelantaban; y ahora solo la cursan los que están obligados a hacerlo por la ley, así como el referido Dionisio López a quien no es obligatoria”.
El Lic. Fernando Sansalvador manifestó: “que hasta el día que recibió la catedra de 2º curso de Derecho todavía no explicaba una gran parte de la materia de asignatura: algo más de la mitad de Derecho Romano; pero que la aplicación que ha mostrado en la semana anterior el único alumno que la cursa, le hace esperar que acabará de aprender lo que falta en el próximo octubre, para lo cual está dispuesto a darle las horas de cátedra que sean necesarias, a fin de que le quede tiempo suficiente para preparar su examen: que en los 7 días transcurridos al alumno ha asistido con puntualidad y ha dado muestras de dedicación al estudio”.
El Lic. Manuel R. e Ybarrola informó que: “los alumnos de la cátedra de Lógica son en lo general puntuales en la asistencia; empeñosos en el estudio: que Juan Ruiseco que faltaba con frecuencia al principio del año, asiste ya con regularidad y da muestras de que estudia: que en los últimos días solamente Luis Amor dejo de asistir dos veces y fue castigado: Ricardo Alatorre no ha faltado más que el 1er día; pero este joven no se dedica y si continua desaplicado es seguro que perderá el curso: que también en su cátedra se ha distinguido el joven Dionisio López, por sus adelantos y deseo de aventajar: que este joven no se limita a cumplir con la cátedra aprendiendo las obras de texto, sino que ilustra las materias en otros autores, con bastante provecho; y que la conducta de todos los alumnos no ha dado motivo de queja. …
En el artículo 25 del citado reglamento se establecía que debía llevarse entre otros un libro en el que se anotaran las inasistencias de los profesores y los alumnos del Instituto. Este recuento de faltas se hacía público en las reuniones ordinarias de los profesores de cada mes. En la sesión del 30 de octubre de 1872 se informó que “El Lic. Macedonio López ha faltado dos días por enfermedad, Resalió Torres cuatro días, José A. Yurutuza dos días, uno de estos por enfermedad, y el Lic. Julio M. Márquez no ha venido ningún día; pero puso como sustituto al Lic. Andrés Marentes, quien aviso empezaría a venir desde hoy y así lo verificó.
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Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.
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1Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT



