spot_img

El Claudismo

Más Leídas

- Publicidad -

Por: CARLOS MANUEL PÉREZ MEDINA •

El Claudismo comienza a tomar forma en una etapa del gobierno donde las decisiones políticas no son nada sencillas para el país. El nombramiento de Ariadna Montiel Reyes es un claro ejemplo de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo entiende que la próxima elección no puede dejarse para última hora, y qué mejor que empezar desde ahora, a más de un año de la jornada electoral, a mover piezas estratégicas. Porque en política los tiempos no se miden en meses, se miden en espacios ganados y posiciones aseguradas. La llegada de Montiel a la dirigencia de Morena confirma que la operación electoral rumbo a 2027 ya comenzó, y no por casualidad. 

- Publicidad -

Y si alguien se pregunta por qué no enviar a Luisa María Alcalde Luján a Bienestar, la respuesta parece más política que administrativa: simplemente no se quiere que figure más de la cuenta ni que comience a construir una candidatura propia desde una secretaría con estructura nacional. En el Claudismo no parece haber espacio para protagonismos que puedan adelantarse a los tiempos presidenciales.

La salida de Julio Berdegué Sacristán es parte de esa misma lógica. La presidenta comienza a rodearse de perfiles de absoluta confianza, de gente que no solamente ejecute, sino que entienda el proyecto político completo. En Agricultura aparece Columba López, una figura cercana al círculo presidencial, mientras que en Bienestar llega Leticia Ramírez Amaya, una mujer seria, con temple, disciplina y sensibilidad política. No son cambios menores, son movimientos de fondo. 

Pero justo cuando el Claudismo comenzaba a acomodar sus piezas y a ocupar posiciones clave dentro del gobierno y del partido, el escenario explotó. Primero el entramado de la CIA en Chihuahua. Después, las graves acusaciones de los Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Lo que debía ser una semana de consolidación política terminó convirtiéndose en una prueba de fuego para la presidenta. 

Es difícil defender lo indefendible. Por eso la ruta que tome la presidenta en estas y futuras decisiones será determinante. Porque aquí no se trata solamente de entregar a Rocha y pensar que todo quedará solucionado. Hoy es Rocha, mañana podría ser cualquier otro, culpable o inocente, señalado desde el extranjero y exigido bajo presión internacional. Pero tampoco mantener a Rocha sería una decisión sin costo. Estados Unidos no se va a quedar cruzado de brazos y la presión apenas comenzaría.

Ya pasaron más de diez días desde que Estados Unidos pidió la detención con fines de extradición de Rocha Moya, y no parece que la presidenta esté dispuesta a entregarlo tan fácilmente. Y no necesariamente por encubrirlo o protegerlo. Más bien porque entregarlo en bandeja sería aceptar que las decisiones de justicia en México pueden venir dictadas desde Washington. Ganar tiempo, exigir pruebas y construir una salida política que no debilite al Estado mexicano parece ser, hasta ahora, la jugada de Claudia. Nada sencillo. 

El Claudismo emergió quizá en el peor momento, pero tenía que emerger. Los cambios en posiciones clave eran inevitables para seguir gobernando bajo esa frase que tanto se ha repetido: continuidad con cambio. Una frase poderosa, aunque también profundamente ambigua.

La presidenta ha soportado embates mediáticos, preguntas incómodas y una presión internacional que no se veía en mucho tiempo. Pero mientras en Palacio se habla de soberanía, en las calles —y particularmente en Sinaloa— la pregunta sigue siendo la misma: ¿es Rocha Moya culpable o no? Porque mientras el gobierno intenta contener la presión internacional, siguen apareciendo temas que golpean directamente la credibilidad del sistema: el huachicol fiscal, redes de operación política y estructuras criminales que durante años parecían intocables. En medio de todo eso aparece el caso de Requena y La Barredora, con más de seis meses en prisión y muchas más preguntas que respuestas. ¿En verdad él era el operador principal? Porque todos saben que, en política y en el crimen, casi siempre hay alguien más arriba.

El Claudismo tendrá tiempos cortos y jornadas electorales largas para convencer nuevamente a los mexicanos de que Morena sigue siendo el proyecto que representa el rumbo correcto del país. 

Por último 

Cual presión podrás más, la de adentro (Palenque y los duros) o la de afuera (Trump).

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -