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martes, 28 junio, 2022
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■ Johan Jönson

De ‘Glossuarium’ (‘Proponeisis’, 2021; ‘GLosario’)

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Por: PETRONELLA ZETTERLUND •

La Gualdra 527 / Traducciones / Literatura

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Las ondulaciones geológicamente petrificadas de las montañas bajo la extensión del cielo en todas las direcciones. Cumbres cubiertas de nieve salpicada, como si estuvieran envueltas en los pañuelos que Dios tiró o dejó caer. / El paisaje ondula quieto y dramático. Se extiende como un vasto silencio, como indiferencia, grandeza. El respirar no se percibe. Viento. Ráfagas. Matas de hierba y brezo que ondulan en ranuras cortas y repetitivas, igual a un patrón que se vuelve al revés, pero solo en parte. Hierba algodonera en copos como pequeños trozos esparcidos caídos de una nube, clavados en pajas erectas. Algunos se desprenden del soporte de la paja y son llevados por la fuerza invisible del viento; copos blancos de memoria amebiana como una nevada rala y horizontal, a veces se arremolina por un momento, hacia arriba, repentinamente hacia otra dirección, como si tuviera una vida que se inflama de repente antes de ser llevada de nuevo por el viento o caer en el mantillo lento y matoso de la vegetación. Algunos son atrapados por el ramaje de los abedules enanos, forman nuevas constelaciones que desde lejos pueden parecer obras tejidas espontáneas, sin ninguna intención. / Las botas de senderismo chapotean en el suelo pantanoso, cada paso se siente, se escucha. El movimiento apenas se registra. Tan lento, tan mínimo. / Los abedules enanos son nudosos, se tuercen por un viento eterno. Como si el tronco intentara esquivar un muro imaginario invisible, crecer alrededor de él, rodearlo, en el mismo punto. Al viento las hojas centellean de color verde claro, verde profundo, amarillo, naranja, rojizo. Los ambages como un intento espontáneo de agrupar letras, un alfabeto conformado por tronco y viento. / No es posible crecer hacia el cielo, solo desviar el viento y las ráfagas y lo incesable de este, en invierno el frío, la nieve, mantenerse cerca del suelo, apretarse contra el suelo. Como brezo gordo y blanco y jaspeado, poderoso, con un ramaje distinto. / El viento quieto por un momento– y de inmediato enjambres de diferentes tipos de mosquitos. Como pequeñas nubes que dan sombra, piel ardiendo, desnuda, un lugar de nacimiento, la posibilidad de metabolismo continuado y vida, una semana más, un día más; hasta entonces: más reproducción. En la boca saben a nada, pero la secan, hace que escupa. / En el antebrazo un mosquito cuyo cuerpo se hincha de la sangre chupada. Es de un rojo intenso, dentro de un capullo transparente, tejido del más fino tejido. Entonces levanta el vuelo con una perla de sangre, pesada, espesa, un remolino de aire lo lanza más allá en el paisaje abierto. / Las montañas, la sierra. Están paradas como enormes monolitos. Pronunciar sus nombres cartográficos no resume nada en absoluto de su realidad. El nombre lo lleva el viento como a un pequeño mosquito. Se vuelve extraño. Se vuelve la palabra arbitraria de lo que no representa para nada. Los pliegues geológicos de la cordillera son testigos de la continuidad de un tiempo tan largo que no hay experiencia de él y que precede la cosmología de cualquier idioma, y seguirá existiendo después de la extinción de esta. Imaginarse subir caminando por la falda de la montaña no es posible. Ni siquiera las de las montañas aparentemente más modestas. Sería cuestión de semanas, las fuerzas del cuerpo no serían suficientes. / El valle del senderismo una vez cubierto de una capa gruesa de hielo. Imaginarse ese macizo, el tiempo encapsulado en este, su inmovilidad de siglos tras siglos. No. Sigue siendo algo absolutamente abstracto. Como si un mosquito con un ciclo de vida de dos semanas aprendiera de memoria una enciclopedia de toda la historia de homo sapiens, desde todas las perspectivas. / La sierra, las montañas. El viento revolotea a su alrededor, entre estas. Alguna piedra que resbala a lo largo de la falda, brezo y hierba como olas firmes. El pecho y el estómago viven su inmensidad. El cuerpo que se da cuenta de su apariencia minúscula. De que el habla ni siquiera es necesario. / Las pasarelas de senderismo se hunden en el lodo y el terreno pantanoso. No hay resonancia. Uno se escucha a sí mismo, pero nadie más escucha. No significa nada. Dar un paso a la vez, poner el pie con la bota en el lugar preciso, la piedra precisa, una mata firme, una pasarela que aguanta. Mover el cuerpo pesado, exhausto, un paso a la vez. No caerse, no resbalarse. Incorporarse a su andar lento como la nada. Respirar. Sentir el funcionamiento de los pulmones. De los músculos. Sin decirlos. Aquí y allá el canto de aves. Desde cualquier punto en el paisaje. Un suspirar nítido y a la vez desapareciendo, notablemente melancólico. Una mirada fugaz a su vuelo por el aire límpido; ya se fue. / A lo lejos un ave rapaz, flotando en la altura. Circula, otea, de repente despliega las alas para precipitarse velozmente hacia una presa en la vegetación. / Todo esto fuera de uno mismo, hacia quien aquí no hay consideración. Uno es un visitante momentáneo en esta ecología, un turista desconocido.

Sobre al autor:

Johan Jönson (Estocolmo, Suecia, 1966) es poeta. En 2008 obtuvo reconocimiento con el libro de poemas Efter arbetsschema, por el que recibió varios premios prestigiosos. Entre sus obras publicadas se encuentran Monomtrl (2005), Restaktivitet (2007), Collobert Orbital (2006), Virus (2004), I Krigsmaskinen, Nod noll, Minnen av kroppar i rörelse och vila, Karma inertia, Transvektor, Aggregat som muterar (2001–2002). Livdikt (2010), la trilogía med.bort.in. (2012), mot.vidare.mot. (2014) y dit.dit.hään. (2015). La obra doble Marginalia/Xterminalia ( 2019) obtuvo el Premio de Poesía de la Radio Sueca y fue nominado al Premio de Literatura del Consejo Nórdico. El extracto que aquí se publica es la primera traducción al español de la obra de Johan Jönson y proviene del libro titulado Glossuarium (GLosario), incrustado en Proponeisis (2021), el libro de poemas más reciente del autor, el cual abarca más de 2000 páginas.

* Petronella Zetterlund (Sundbyberg, Suecia, 1974) es maestra en Letras Hispánicas, traductora, editora, productora y gestora cultural. Es cofundadora y gestora de Nordic Exchange in Literature, proyecto nórdico de literatura multilingüe, y es cofundadora, subdirectora y coordinadora general de NOX Escuela de Escritura Creativa. Entre sus traducciones de literatura sueca se encuentran publicados libros de poemas de Ida Börjel, Leif Holmstrand, Lennart Sjögren y Jenny Tunedal, entre otros, así como una colección de cuentos de Agnes von Krusenstjerna.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la-gualdra-527

Johan Jönson. Fotógrafo Johan Jönson. Imagen tomada de norden.org.
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