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■ Concluye foro con llamado a unidad y tradición

Llevan a cabo ponencia “Memoria histórica del cuadro dramático” en las Morismas de Bracho

■ Los asistentes participaron compartiendo experiencias sobre esta gran tradición

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

Con un llamado a valorar las morismas como un acto de fe, identidad y pertenencia, concluyó ayer en el Palacio de Gobierno el Foro “Morismas de Zacatecas”, organizado por la Crónica del Estado. La última jornada cerró con la ponencia de Juan Emmanuel Dávila Moreno, quien ha participado en la morisma de Bracho desde los 7 años y presentó su “Autoetnografía: Memoria histórica del cuadro dramático ‘El Coloquio’ en las Morismas de Bracho”. 

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La ponencia dio pie a un amplio intercambio en el que el público asistente abordó la propuesta de recuperar el apostolado dentro de la tradición y se habló acerca de superar las rivalidades entre morismas defendiendo su legado cultural, entre otros temas.

Dávila Moreno, originario de Zacatecas y radicado en Aguascalientes, narró cómo a los siete años se integró al cuadro de La Degollación de San Juan Bautista, y desde entonces soñó con encarnar a Herodes Antipas: “No por su crueldad, sino por lo que representa al entrelazar su historia con la del precursor: el conflicto humano, la lucha entre el poder y la conciencia, el momento en que se decide el destino de un profeta”.

Recordó que la obra llegó a Zacatecas en 1937 y perdura con la confianza de que la generación sucesora «hará lo necesario para protegerla”.

Subrayó que la morisma no es algo estático, “sino un fuego que hay que avivar cada año”, que para participantes como él ha moldeado “su visión del tiempo, del sacrificio y del poder de la tradición oral”.

“Vivimos una historia que pertenece tanto al pasado como al presente”, describió el ponente al explicar que las escenas repetidas cada año desde 1937, no son actuadas, sino que se experimentan intensamente por los cofrades.

Posteriormente, al describirse riñas y episodios violentos entre barrios, Emmanuel Dávila refirió la página de Facebook: Cuadro Dramático El Coloquio «La decapitación de San Juan Bautista», como un esfuerzo para rescatar el sentido positivo de la escenificación, como manifestación de fe.

Durante la ronda abierta, los asistentes expusieron miradas diversas sobre los retos y valores de las morismas. Algunos plantearon preocupaciones por la falta de recursos y la necesidad de apoyos económicos; otros advirtieron que la politización y las disputas internas, como la competencia entre morismas por antigüedad o afluencia, distraen de los objetivos comunes. 

José Antonio Solís, cofrade y directivo de Pánuco, relató que las 14 bandas de guerra, 12 grupos de caballería y 2 mil participantes logran organizarse con restricciones al consumo de alcohol y el requisito de acudir los domingos a misa. Reconoció que hay problemas con la juventud, pero que, dado que todos se conocen, existe un mayor llamado a la disciplina.

Explicó que se visitan todos los centros de la mayordomía y del estado mayor durante el año y se dan a conocer los estatutos, los cuales están siendo renovados, pues desde 1998 no se han actualizado.

Otro participante que se describió a sí mismo como “no muy devoto” relató el disfrute de los aspectos militares y de acampar cerca de la escenificación. Reprochó la práctica riesgosa de mezclar alcohol y armas. En ese sentido, sugirió elaborar y distribuir un documento con horarios, puntos de seguridad y advertencias para todos los campamentos.

Una mujer le respondió que sí existe un programa con los horarios y una breve reseña, el cual se entrega en la oficina de la cofradía, aunque en cantidad limitada. 

Defendió que la catequesis no está ausente (como señalaron varias voces), pues la parroquia y cofradía realizan retiros y actividades formativas con jóvenes y adultos, pese a críticas por el carácter ceremonioso del párroco.

Al cierre, un asistente subrayó que las cofradías son hermandades que se autorespaldan y que tienen el oficio del “buen morir de los cofrades”.

Mientras que el último participante mostró un documento de 251 años de antigüedad sobre la morisma de Sombrerete, en el que ya se detallaban cargos, personajes y organización, como muestra de la profunda raigambre de esta tradición.

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