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Los gatos

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Por: ALBERTO HUERTA* •

La Gualdra 367 / Río de palabras

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Los gatos rodean al mundo con sus terciopelos, con sus caricias.

Paco Urondo

‘A mis hijos’.

Éste era un gato, con los pies de trapo y los pies al revés…. ¿quieres que te lo cuente otra vez? Dijo Él y siguió viendo al Negro dormir sobre el sillón cuan largo era. Afuera la luna llena, esplendorosa, en esa noche de pleno otoño. Hablo con los gatos. Y los miro. Ellos también me miran con sus ojos redondos, amarillos, azules… Sombra, echada sobre el televisor, encima del estante, nos mira como Dios mira a los conejos… el Agustino se pasea muy orondo por la salita.

Éste era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés… ¿quieres que te lo cuente otra vez? Hablo con los gatos todo el santo día y parte de la noche, dice Él, porque así tenía que ser. No me quedaba de otra. Cuando te quedas solo, empiezas por hablar con las paredes… o lo que es lo mismo… con nadie… corres el peligro de volverte medio loco. Yo me puse a hablar con los gatos… los Panchos hechos bolas duermen en el sofá.

Éste era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés… ¿quieres que te lo cuente otra vez? Él dice: Me pongo a chiflarles canciones cardenches, y nomás por joder les chiflo La Internacional o Bandera roja, completitas. Les hablo y les cuento cuentos, historias, chistes. Juntos comemos palomitas de maíz, papas fritas, manteconchas y bolillos. Nos quedamos jetones con la televisión prendida. Hechos rosca o estirados como liga. A todos, a ellos y a mí nos disgustan los cohetes. Nos incomoda y molesta el frío. Los días lluviosos. Los escucho maullar. Y su ronroneo me acompaña día tras día. Subiendo y bajando escaleras. Y nos vale madre, a ellos

y a mí, si van a pagar en abonos o en riguroso contado el avión presidencial. Esto dice Él.

Éste era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés… ¿quieres que te lo cuente otra vez? Dice, y le da una mordida a la paleta Tolteca.

La Lola se esponja. Y se hace una bola peluda negra y blanca. Elmer se pasea por el pasillo ronroneando. El Negro, en el sillón, duerme a pierna suelta. ¿En qué sueña? Ronca. Y la Jilemona va y viene. El Popeye suspira y se acurruca en uno de los brazos del sillón. Y la Loquita y la Peineta corren desaforadas como chivas locas… hace mucho frío… Mamá Cachimba bosteza aburrida… Y Él, sentado frente al televisor, dormita con la cabeza clavada en el pecho, pero con la paleta Tolteca en la mano… afuera, en la Plaza Principal truenan como siempre los cohetes…

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-367

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