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sábado, 28 enero, 2023
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Locura americana

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Por: DANIEL SALAZAR M. • admin-zenda • Admin •

El resultado electoral para muchos imprevisto, que permitirá a Donald Trump erigirse como el nuevo presidente de los Estados Unidos, revela al mundo el atraso político y la decadencia en que se encuentra la sociedad capitalista norteamericana.

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Un hombre de ultraderecha, calificado de xenófobo, misógino, racista, con giros pro fascistas, que imagina que el cambio climático es un cuento chino… asumirá el máximo cargo de esa nación a partir del 20 de enero próximo.

¿Qué fue lo que llevó a un republicano de tales características a obtener el triunfo electoral en la nación más poderosa del planeta? Las respuestas han sido muchas y diversas luego de la inesperada noticia que tanta incertidumbre causara con los resultados oficiales del proceso.

Una férrea política neoliberal sostenida durante casi cuatro décadas, que afectó a la mayoría de la población norteamericana y lo mismo a sectores empresariales “medios” que se vieron impactados por los efectos económicos de la globalización, permitió a Donald Trump erigirse como el nuevo mandatario.

Los ocho años continuos de gobierno demócrata, dejaron mucho que desear cuando echaron por la borda las grandes expectativas que despertara la presidencia de Barack Obama. El primer presidente negro dio la espalda a sus electores y ahora termina su periodo con una derrota electoral a cuestas y hasta repudiado por los propios negros, que fueran duramente reprimidos a lo largo de su mandato y que ahora negaran el voto a la candidata de su partido.

La secretaria de Estado Hilary Clinton, respaldó a Obama en las más transcendentales decisiones: Figuró en los golpes de Estado en Honduras y Paraguay; en Brasil,  donde Dilma Rousseff fuera removida del cargo vía golpe de Estado parlamentario; en Venezuela, donde se aviva y financia la oposición de derecha… La administración “demócrata” que abandonará la Casa Blanca, deja además la mecha encendida en Irak, Afganistán y Siria, cuya crisis humanitaria es mundialmente conocida.

Por eso, ante los ojos de la población norteamericana, la candidatura Clinton representaba la continuidad de los intereses de Wall Street y, por supuesto, los del complejo militar-industrial del Pentágono que siempre la apoyaron abiertamente. “Más de lo mismo, pensaron la mitad de los votantes.

Bernie Sanders, el demócrata que generara magnas ilusiones entre la juventud de su país, fue desplazado de su pretensión presidencial en las primarias de su partido, por el mismo y viejo sistema electoral (heredado del siglo XVIII) que más tarde reconociera, por encima del voto popular, el triunfo de Donald Trump. El sistema antidemocrático de elección que operó contra Sanders, hizo lo propio contra Hilary.

“Pese al hecho de que los sondeos indicaban que Sanders habría obtenido mejores resultados que Hilary Clinton frente a Trump, los Demócratas optaron por la candidata del sistema en vez de su propio populista, el “socialista democrático” con su programa de cambio social. Presentar a la señora Clinton en lugar de Sanders, aseguró el éxito de Trump”.

En los días posteriores, en Chicago, Boston, Atlanta, Filadelfia, San Francisco, Los Ángeles y Seattle, miles de personas han salido a las calles a protestar contra el republicano: “Trump no mi presidente”; “No al KKK”; “No a un Estados Unidos fascista”. Por el contrario, en Filadelfia, se han visto pintas con esvásticas, referencias a la Alemania nazi y grafitis racistas.

La locura está por comenzar. Trump no solo ha ganado la presidencia, sino que los republicanos también mantienen el control del Senado y han ampliado su mayoría en el Congreso, lo que hace pensar que nada bueno le depara a EUA y al mundo. Por ahora –un hombre sin experiencia política– acelera la incertidumbre capitalista que amenaza, desde hace tiempo, la paz internacional. Cayó el muro de la ignominia alemana, pero Trump construye otro a  nombre de su “nacionalismo americano”.

La historia siempre nos ofrece lecciones interesantes. En 1885 arribó a la entonces joven nación, un inmigrante alemán de 16 años llamado Friedrich Drumpf. La Casa Blanca, que estaba ocupada por el presidente demócrata Grover Cleveland, había vetado una ley que pretendía restringir la entrada de extranjeros.

Desconociendo por completo el idioma inglés, aquel joven alemán Friedrich, llegó a “la tierra de las oportunidades” con una maleta en mano y mucho apetito. Su “talento” le llevó más tarde a cumplir “el sueño americano” y a levantar un imperio económico regentando hoteles y restaurantes que funcionaron como prostíbulos. Gracias a eso, amasó una fortuna durante “la fiebre del oro”. Ciento treinta y un años después, un hombre dispuesto a cerrar las fronteras contra los inmigrantes, tomará las riendas de la misma nación; es Donald Trump, su nieto. ■

 

FUENTE: Dan La Botz  VIENTO SUR / Manuel A. Mora

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