Sentido común: ¿Irán está atacando a Estados Unidos o, es al revés? Si EEUU se dice agredido ¿por qué el ejército estadounidense lanza misiles a territorio de Irán? Irán no inició el ataque, ni combate en territorio gringo. Alguien va a “justificar” que las bases militares que USA tiene en diversos países son su territorio. Para contrarrestar la embestida Irán las está destruyendo. Lo hace a posteriori de ser bombardeado. Sin bases militares y sin radares la capacidad beligerante se debilita.
Es una constante, los gobiernos de USA agreden económica, política, mediática y militarmente al mundo. Lo hacen para implantar gobiernos títeres para adueñarse de lo ajeno, violando soberanías, leyes internacionales y propias. El sentido común dice: cansados del abuso imperial, en una de esas, el gobierno de otra nación puede atreverse a bombardear territorio gringo. Si eso llegara a suceder, el gobierno imperial entenderá que no es lo mismo agredir que defenderse. Hasta entonces, la totalidad de la sociedad gringa comprenderá, en carne y sangre propia, el sufrimiento que provocan las guerras promovidas por sus gobiernos.
Para Donald Trump y Marco Rubio los muertos son cifras y no les duelen, ni siendo estadounidenses. Esa estirpe de gobernantes son dictadores. Pero acusan de lo que tienen de sobra. De los gobiernos soberanos que no se arrodillan dicen que son tiranías, antidemocráticos, fanáticos, dictaduras, corruptos, narcogobiernos. Pero apapachan a gobiernos alineados como el de Milei de Argentina, Novoa de Ecuador, Bukele de El Salvador, Netanyahu de Israel, Zelensky de Ucrania. A ellos no los tildará de dictadores, así como nunca los llamó a Pinochet de Chile, Franco de España, Anastasio Somoza de Nicaragua, Álvaro Uribe de Colombia o Felipe Calderón (que se robó la elección) de México.
La oligarquía económica y política que dirige desde la Casa Blanca tiene problemas de cálculo: se alimenta de sus propias mentiras, minimiza la capacidad de respuesta de sus rivales, pronosticar resultados que no se dan; actúa impulsiva y compulsiva, improvisa intuitivamente, procura resultados inmediatos sacrificando objetivos de largo alcance, tiene una visión voluntariosa de las condiciones reales de cada nación a agredir, se equivoca constantemente, no sostiene sus propias decisiones y se desdice con frecuencia.
Los resultados: un gobierno imperial que pierde seriedad, confianza, credibilidad. En lo económico, no logra el objetivo de hacer de Estados Unidos, dentro y fuera, una nación grande y próspera. Medidas económicas arbitrarias como los aranceles no le ayudan a repatriar capitales, los gastos de absurdas guerras y las consecuencias que de ellas se irán mostrando afectan a las naciones agredidas, a su propia economía y la de sus socios y “amigos” europeos.
Diariamente se muestra la improvisación, la ausencia de un proyecto rector. Guerras como la desatada contra Irán hablan de la miopía que tiene de esa admirable nación del Medio Oriente. Se puede estar, o no, de acuerdo con su religión, costumbres y tradiciones, con su forma de elegir a sus gobernantes. Pero debe reconocerse la grandeza del pueblo Islámico, heredero del gran Imperio Persa. Una nación que no promueve las guerras, invasiones o el abuso que es propio del imperio gringo.
Donald Trump, y compinches, se han equivocado. Creyeron que al estilo de su relampagueante invasión a Venezuela, de donde secuestraron a Nicolás Maduro, podían hacer lo mismo asesinando al Ayatola y a los gobernantes iraníes. Piensan que, tras esos asesinatos, el pueblo de Irán iniciaría el derrocamiento de su propio gobierno. Donald Trump lo dijo: “aprovechen el momento”. Están equivocados. Ni siquiera fortalecerán al gobierno títere de Israel, ése sí muestra síntomas de rechazo interno. Es de preverse que, con la sangre de los iraníes, el Medio Oriente podrá zafarse del yugo gringo.
En Venezuela tampoco logró ese objetivo, aunque publicite lo contrario. En Irán menos. En ambas naciones, más en el oriental, los regímenes descansan en estructuras que crean líderes, enlazan la economía con la política y lo ideológico, impactado por su religión. El Islam tiene, en este caso, un gran peso orientador y práctico. El Islam es una forma de vida, de ser, de conducta. Y Donald Trump mandó a asesinar a su máximo líder religioso.
Por otra parte, desde hace milenios, el Medio Oriente se ha destacado por su creatividad, invención, descubrimientos. Irán forma parte de las culturas ancestrales interesadas en la cultura, las artes, la ciencia y la tecnología. Su poderío militar, que exhibe en la defensa de su soberanía, da cuenta de un admirable y desconocido desarrollo científico y tecnológico. No se trata de armas adquiridas en el extranjero, sino desarrolladas por sus propios técnicos y científicos. No tengo duda de que, con Donald Trump a la cabeza e independientemente de los resultados de la guerra con Irán, EEUU acelera su caída como imperio.



