Tras meses de sostener un discurso orientado a competir con candidaturas propias, la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) modificó su postura y lanzó un llamado público a construir un bloque opositor con otras fuerzas políticas, entre ellas el Partido Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), rumbo a los procesos electorales de 2027.
La convocatoria contrasta con declaraciones realizadas el año pasado por dirigentes nacionales del tricolor. En junio de 2025, durante una visita a Zacatecas, Jorge Armando Meade Ocaranza, secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, aseguró que el partido se preparaba para competir en solitario.
En aquella reunión con la estructura partidista local, el dirigente sostuvo que la estrategia consistía en fortalecer la militancia y construir candidaturas desde el propio partido.
“El PRI se está preparando para que los priistas en cada estado construyamos las candidaturas para ir solos. El partido quiere trabajar con su militancia y que los candidatos a presidentes municipales, diputados locales y federales, gubernaturas, salgan de la militancia”, expresó entonces.
La línea política también se reflejó en el discurso del dirigente nacional priista, Alejandro Moreno Cárdenas, quien durante la campaña presidencial de 2024 y en meses posteriores arremetió de manera constante contra Movimiento Ciudadano y su entonces candidato presidencial, Jorge Álvarez Máynez.
En mensajes difundidos en su cuenta de X, Moreno acusó a MC de actuar como aliado encubierto del partido gobernante, al que señaló de dividir el voto opositor. En diversas publicaciones, el líder del tricolor sostuvo que un voto por el partido naranja era “un voto desperdiciado” e incluso llamó abiertamente a no respaldar a esa fuerza política.
De acuerdo con el análisis de esos mensajes, retomados por diversos medios nacionales, los ataques del dirigente priista siguieron cuatro líneas narrativas constantes: que Movimiento Ciudadano es aliado encubierto de Morena; que Álvarez Máynez divide a la oposición; que los gobiernos emanados de MC han mostrado malos resultados, particularmente en Jalisco; y que el voto por ese partido resulta inútil para enfrentar al oficialismo.
Sin embargo, pese a esa postura confrontativa, el PRI difundió este 6 de marzo un comunicado titulado “El PRI hace un llamado al PAN, MC y PRD a formar bloque opositor”, con lo que abrió la puerta a una eventual recomposición de alianzas políticas frente al partido gobernante.
En el documento, el presidente estatal del PRI en Zacatecas, Carlos Peña Badillo, señaló que la línea política del partido es clara: construir un frente opositor sólido o enfrentar el riesgo —dijo— de que el actual gobierno avance hacia una fase autoritaria.
Peña Badillo afirmó que, en su primera reunión con la dirigencia estatal después de asistir al Consejo Político Nacional y a la conmemoración del 97 aniversario del PRI, se reconoció que el país atraviesa un momento político que exige unidad entre las fuerzas opositoras.
“O se construye un bloque opositor sólido y con determinación, o el gobierno y Morena pasarán a la fase dictatorial y eliminarán del mapa político la pluralidad, la democracia y la viabilidad de los partidos políticos en México”, sostuvo el dirigente estatal.
Según explicó, para sustentar esta convocatoria el PRI elaboró un decálogo dirigido a los partidos de oposición con el propósito de persuadirlos de la necesidad de una alianza electoral amplia.
Entre los puntos centrales de este planteamiento se señala que negar alianzas para enfrentar a Morena implica cerrar los ojos ante la realidad política del país y que, en un contexto de presuntos retrocesos democráticos, la división entre partidos opositores sólo beneficia al poder.
El documento también advierte que la oposición no puede darse el lujo de competir entre sí mientras México —según la argumentación priista— pierde oportunidades políticas y democráticas.
Otro de los puntos sostiene que la historia demuestra que los cambios democráticos se logran cuando las fuerzas políticas saben unirse, y que anteponer intereses personales o partidistas al futuro del país representa un error que México no puede pagar.
El decálogo agrega que la responsabilidad de los liderazgos políticos es pensar primero en el país antes que en cálculos electorales, y subraya que las alianzas no deben considerarse una debilidad, sino una herramienta para defender la democracia.
Asimismo, plantea que cuando la democracia está en riesgo la unidad se convierte en una obligación moral y que México requiere una oposición responsable, capaz de construir acuerdos, fortalecer las instituciones y exigir gobiernos que rindan cuentas.
En ese contexto, Peña Badillo pidió a dirigentes municipales, sectores y organizaciones del PRI observar la postura fijada por la dirigencia nacional del partido y comprender, dijo, la responsabilidad política que enfrenta el tricolor.
Afirmó que el PRI debe asumir el momento histórico que vive la oposición ante las propuestas políticas impulsadas por Morena de cara a los procesos electorales de 2027, así como frente a lo que calificó como una narrativa oficial que busca justificar reformas institucionales bajo el argumento de responder a los intereses del pueblo.
El dirigente también se refirió a la discusión nacional sobre una eventual reforma electoral promovida por el partido gobernante, la cual —según sostuvo— podría modificar las reglas del sistema político mexicano.
Por ello, convocó a la estructura priista a convertirse en multiplicadora del mensaje partidista en el territorio y entre la militancia, con el objetivo de promover la construcción de una coalición amplia que enfrente al oficialismo en los próximos comicios.
“Tenemos el compromiso de convertirnos en multiplicadores del mensaje priista para buscar una coalición fuerte y evitar una dictadura nacional”, expresó.
El posicionamiento marca un viraje en el discurso reciente del PRI, que apenas meses atrás hablaba de fortalecer candidaturas propias y competir sin alianzas, pero que ahora plantea la necesidad de articular un frente opositor para los procesos electorales venideros.



