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domingo, 5 diciembre, 2021

La danza de la corrupción frente a la tiesa Función Pública

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Por: La Jornada Zacatecas •

Pese a los avances en el combate a la corrupción del Gobierno Federal, nuestro país aún aparece en números rojos, es importante revisar qué se debe hacer urgentemente en el combate serio a la corrupción. Esas ideas de que basta con ‘tener gobernantes honestos’ no son suficientes. Se necesitan estrategias de política pública para hacer de los gobiernos instituciones confiables.

En la última década se creyó que había que crear una gama de instituciones de vigilancia de aquellos que tenían funciones sustantivas de gobierno y ejercían los recursos públicos. De esta manera se creó una administración de segundo piso para vigilar al primero. Contralorías, auditorias, evaluaciones, de transparencia y rendición de cuentas. Lo cual no se oye mal, pero no ha tenido resultados. ¿Por qué la creación de todas estas instituciones no ha tenido resultados? Porque no funcionan y son colonizadas. El sistema estatal anticorrupción en Zacatecas está empantanado, y lo está porque el comité ciudadano, que es el arrancador del sistema, no logra activar la participación ciudadana requerida para el arranque del mismo. Y además, todas las instituciones del segundo piso son colonizadas por los mismos poderes que tienen corrompidas a las del primer piso.

Así las cosas, si en realidad la corrupción es un problema de relaciones de poder, y si la creación de instituciones vigilantes no cambia esas relaciones, entonces no sólo no disminuirá la corrupción, sino que estas resultarán devoradas por esos poderes. La única manera es modificar las relaciones de poder en el ejercicio del gobierno. Por ello, la fórmula no es crear más vigilantes institucionales, sino formas de gobierno que se realicen desde una distribución social del poder público. Por ello, la fórmula es el gobierno-abierto y el cogobierno con la sociedad civil. La distribución social del poder disuelve la posibilidad de la corrupción, la cual supone mandos arbitrarios, cerrados y centralizados. Un gobierno centralizado y cerrado no resuelve en el largo plazo, sino acrecientan las condiciones de la corrupción.

De la misma manera, la participación ciudadana que arranque el sistema anticorrupción no debe ser voluntaria y contingente. Sino participación interesada en los temas en cuestión. Esto se consigue cambiando el tipo de administración pública que hasta ahora tenemos. Si se cambia la forma de gobierno donde las decisiones sean abiertas, es extremadamente difícil que haya corrupción en ellas. La pregunta es, ¿un grupo de gobierno está dispuesto a promover formas de gobernar donde ellos pierdan poder de decisión y la trasladen a instancias público-sociales? Para la nueva gobernanza no debería de ser difícil, aunque en los hechos si parece.

En suma, la Función Pública debe dar respuesta a estas cuestiones. Si se limita a observar prácticas de procedimientos ordinarios, no saldrán de la inercia en la que se encuentran. La Secretaría de la Función Pública puede impulsar cambios en el gobierno que lo lleven a la constitución de una administración confiable. Sin embargo, no tenemos motivos para ser optimistas, pero nos mantenemos abiertos con el beneficio de la duda por el perfil de quien ahora encabeza esta importante institución.

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