Vestidores y baños vandalizados, falta de agua e iluminación, exceso de maleza y hoyos en las canchas de futbol, son algunas de las deficiencias que usuarios de la Unidad Deportiva Norte han reportado en el espacio administrado por la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ).
Hace aproximadamente un mes, el coordinador de las instalaciones deportivas, Luis Amador Barrios, que fungió bajo los rectorados de Rubén Ibarra y Armando Flores, fue sustituido por Edgar Alejandro Castro Aguilar, quien antes colaboraba en el área de futbol profesional y asumió la coordinación con el reto de recuperar espacios en abandono o vandalizados desde 2024 en estas instalaciones deportivas.
Usuarios como Juan Manuel, que desde niño asiste de forma regular a la Unidad, perciben una mejora reciente en la limpieza, pues en años pasados las grandes cantidades de basura y la falta de mantenimiento incidían un aspecto “más feo”.
Sin embargo, el joven —que acumula siete años de asistir al complejo— señala que en ocasiones falta agua en los baños y persisten problemas de limpieza y mal aspecto. Su principal preocupación son los hoyos en las canchas de futbol, lo cuales pueden provocar que los jugadores se atoren, generando lesiones.
Edgar Castro Aguilar indica que, al entrar en funciones, en octubre de este año, la prioridad fue limpiar la unidad, que “estaba en el olvido y totalmente descuidada”. Informó que ya se rehabilitó la iluminación del estacionamiento, que llevaba años sin funcionar, y que se instaló una duela nueva en el auditorio de usos múltiples, utilizado por equipos de basquetbol y voleibol.
Detalló que, por instrucción del nuevo rector, Ángel Román, se inició una campaña de deshierbe y limpieza general, tanto en los campos de beisbol como en los de futbol rápido, y que actualmente la unidad “ya no tiene basura”, aunque reconoce que el mantenimiento sigue siendo un desafío por el volumen de usuarios y la falta de recursos.
Los vestidores del campo 6 y de futbol rápido fueron vandalizados el año pasado, abrieron la malla y se robaron lavabos y mobiliario, dejando los espacios inutilizables, indicó Castro Aguilar. Su reparación forma parte del plan de rehabilitación que la universidad prevé iniciar en enero de 2026, añadió el entrevistado.
El funcionario universitario destacó además que la unidad cuenta con una clínica de fisioterapia atendida por especialistas en medicina del deporte, abierta al público de 10 de la mañana a 6 de la tarde, y que entre semana entrenan más de 15 equipos universitarios y alrededor de 30 equipos de ligas municipales los fines de semana, a quienes no se cobra renta por el uso de las canchas.
Reconoció, sin embargo, que aún no existe claridad sobre el presupuesto operativo con el que trabajará la unidad durante el próximo año, debido al cambio de administración universitaria.
Subrayó que se buscarán acuerdos con las ligas para mantener la limpieza del espacio y fortalecer el uso responsable de las instalaciones.
Respecto al velódromo, que se encuentra en el mismo complejo, aunque no es administrado por la BUAZ, el abandono de la obra —cuya inversión superó los 40.5 millones de pesos— contribuye a dar un aspecto de obsolescencia. La maleza alrededor y las pintas en la estructura de madera deteriorada por el sol y la lluvia, permanecen como un recordatorio de una planeación fallida.
De acuerdo con el Museo de la Corrupción del Gobierno del Estado, su construcción se realizó entre 2013 y 2015 mediante dos contratos (uno para la obra y otro para la supervisión), con recursos del Programa Federal de Infraestructura Deportiva, y terminó convertida en una “obra ociosa” que nunca cumplió su propósito y desde el principio carecía de una justificación técnica.
El recinto perdió la certificación de la Unión Ciclista Internacional y, desde entonces, se mantiene sin uso ni presupuesto para su rehabilitación.



