Bogotá. Una unidad de inteligencia del Ejército espió a algunos de los negociadores del gobierno colombiano en el proceso de paz con las FARC que se realiza en Cuba, reveló hoy una investigación de la revista Semana.
Según la publicación, la maniobra empezó en 2012, poco antes del anuncio del comienzo de las negociaciones, para lo cual los militares usaron como fachada un pequeño local que funcionaba a la vez como restaurante y centro de informática, en un sector céntrico de Bogotá.
La primera reacción del gobierno llegó del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, quien escribió en Twitter que le pidió al comandante del Ejército, general Juan Pablo Rodríguez, “que investigue la situación de las supuestas chuzadas (interceptaciones) al equipo negociador en La Habana”.
El gobierno del presidente Juan Manuel Santos negó las versiones. El supuesto espionaje “en ningún momento fue autorizado por el gobierno nacional… jamás ha dado una instrucción en ese sentido”, afirmó el ministro del Interior, Aurelio Iragorri al ser consultado sobre el reporte publicado la noche del lunes por la revista Semana en su página de Internet.
La investigación, para la cual la revista consultó a fuentes cuya identidad oculta, reveló que entre los personajes espiados estuvieron Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador, así como Sergio Jaramillo y Alejandro Éder.
Jaramillo es alto comisionado para la Paz y miembro plenipotenciario en la mesa de negociaciones, mientras que Éder funge de director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, organismo que coordina la reincorporación de los guerrilleros a la vida legal, y también participa en los diálogos como suplente.
“Jaramillo, Éder o De la Calle fueron algunos de los que me acuerdo. La idea era tratar de conseguir la mayor cantidad de datos sobre lo que se hablaba y cómo iban. Alguna de la información recolectada no resultaba del todo relevante, pues era claro que lo importante no lo movían por mail o PIN porque igual ellos saben que allá los cubanos pueden coger esos datos si se mandan desde la isla”, dijo la fuente a Semana.
Las labores de espionaje también afectaron a dirigentes izquierdistas que no participan en el proceso de paz y que en el pasado ya habían sido objeto de seguimientos e interceptaciones ilegales de comunicaciones, entre ellos la ex senadora Piedad Córdoba y el congresista Iván Cepeda, de acuerdo con la fuente.
Semana afirma que el centro de espionaje funcionó en una pequeña terraza en la que, bajo una carpa negra, se vendían almuerzos y se ofrecían “cursos de creación de web, seguridad informática, publicaciones sobre cómo espiar WhatsApp, cómo crear y detectar ataques web, entre muchos otros”.
El proceso de paz arrancó formalmente en octubre de 2012 en Noruega y al mes siguiente se trasladó a La Habana, donde los delegados del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ya han llegado a acuerdos en los dos primeros puntos de la agenda.



