■ Gobierno no puede seguir viendo las cosas como si no tuviéramos situación de emergencia, dice
Desde 2013 y hasta el año 2018, aproximadamente, se prevé que los precios de los productos del campo mexicano se desplomen, amenazando así la supervivencia de las personas que viven de las actividades agropecuarias, aseguró el líder nacional de El Barzón, Alfonso Ramírez Cuéllar.
Esta fue la conclusión obtenida en días pasados, en una reunión celebrada en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, entre productores de todo el país. En este encuentro, se acordó exigir al gobierno de la República la elaboración de un programa, similar al que ya se puso en marcha en Estados Unidos, para paliar las consecuencias de este fenómeno.
Ramírez Cuéllar expuso que, tan sólo en 2013, el precio del frijol cayó 50 por ciento; el del maíz, 35 por ciento; y el del sorgo disminuyó 40 por ciento.
Las cifras que arroja este “ciclo de precios bajos” reflejan que “estamos viviendo una pérdida de ingresos que no se veía desde 1994 para los productores agrícolas y ganaderos”, comentó.
Esta crisis que ya se está padeciendo se deriva en parte, sostuvo, de las políticas erróneas que han impulsado las autoridades y que son “insuficientes” para revertir el problema. Además, otro factor detonante del conflicto es la nula regulación del mercado agroalimentario en el que continúa imperando la “ley de la selva”.
Para reglamentar este espacio económico, una de las demandas que se le harán al Ejecutivo federal será la de incorporar a Diconsa y Liconsa como competidores reales en el mercado.
En este sentido, el líder barzonista precisó que se requiere de un sistema “de compras públicas para que el gobierno entre como competidor a un mercado que está sumamente concentrado y sin ninguna regulación, y que permita por lo tanto establecer un precio justo al productor y un precio justo también al consumidor”.
No obstante, el caos que reina en el mercado agroalimentario mexicano y el desplome de los precios no son los únicos factores que provocan la crisis en los ingresos de los productores agropecuarios.
Ramírez Cuéllar también hizo hincapié en que, aunado a esa disminución progresiva de las ganancias que se obtienen con la venta de este tipo de productos, está el incremento imparable de los costos de producción, ya que cada vez es más elevado el gasto que debe hacerse para adquirir insumos como el combustible, los fertilizantes e, incluso, las propias semillas.
En la reunión de Culiacán, además de las exigencias de impulsar un programa para paliar las consecuencias de esta crisis y de incorporar a Diconsa y Liconsa como competidores en el mercado agroalimentario, los productores de diferentes estados acordaron también demandar que se lleve a cabo una evaluación de la situación que guarda el sector.
Al respecto, el líder nacional de El Barzón puntualizó que “la Comisión Federal de Competencia Económica, así como va a hacer para el mercado financiero una evaluación, también inicie de oficio una evaluación en el mercado agroalimentario, sobre todo por la existencia y la evidencia clara de que se está dando una colusión entre los agentes económicos que tienen el control del acopio y la comercialización de frijol en el país”.
Aparte de la situación grave que hay a nivel nacional, Ramírez Cuéllar destacó también que las condiciones en Zacatecas son críticas, en concreto las relacionadas a la producción de frijol.
En este tenor, señaló que “lo que se está presentando es un daño a la economía de la entidad y a la economía de los productores de frijol. En un mes y medio han salido aproximadamente 160 mil toneladas con precio de coyote, que oscila entre 4 y 6 pesos. (…) Entonces se acordó que se presentará una denuncia en contra de quien resulte responsable por este daño a la economía popular”.
Ante el panorama actual y las expectativas futuras que hay para el campo mexicano, el líder barzonista indicó que continuarán las movilizaciones, protestas, denuncias y también los encuentros con las autoridades para exigir mejoras.
Por ejemplo, mencionó que deberán tener una reunión urgente con los titulares federales de Agricultura, Desarrollo Social, Economía y Hacienda, “porque el gobierno no puede seguir pasmado, no puede seguir indiferente, no puede seguir enfrentando las cosas como si no estuviéramos en una situación de emergencia”.



