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domingo, 27 noviembre, 2022
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De capital humano y desarrollo económico. Los retos para Zacatecas

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En los últimos días ha estado de moda en redes sociales el caso del joven Francisco Orihuela, comerciante, vendedor de empanadas y como el mismo se autodenomina mercadólogo del futuro. Paco tiene 15 años de edad y se viralizó su peculiar forma de vender sus empanadas en las playas de Acapulco donde con una habilidad sorprendente lograba convencer a los turistas que les convenía comprar más de una empanada: “Si ustedes no me compran empanadas tendrían que esperar otras 86 mil 400 segundos, que son los que conforman 24 horas de hoy a mañana pensando en por qué no consumieron una empanada…”.  Su deseo de sobresalir, así como su habilidad para la mercadotecnia hicieron que este joven sea buscado por altos directivos del corporativo de Carlos Slim, así como por una infinidad de medios de comunicación de México y Estados Unidos. Traigo esta reflexión a cuenta porque al conocer la historia de este joven me preguntaba ¿Así como Francisco cuantos jóvenes con talento hay en nuestro país?, que no han tenido la misma suerte de ser descubiertos por “las redes sociales” y que no tendrán jamás la oportunidad de aprovechar sus talentos a través de una formación académica de alto nivel o en un empleo, bien pagado, donde pueda aplicar sus habilidades, y que por el contrario solo tienen la opción de trabajar “en lo que haya” porque de otra forma no tendrán ni siquiera para comer.

El panorama laboral para los jóvenes es complicado, la oferta de egresados y la demanda de trabajadores difícilmente coincide. De acuerdo con la Secretaria de Educación Pública y la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del tercer trimestre de 2012, elaborada por el Inegi, al año egresan 450 mil jóvenes de las Universidades del país, y sólo 40 de cada 100 profesionistas en México encuentran un empleo relacionado con su formación universitaria, además, 290 mil profesionistas menores de 30 años están desempleados y poco más de un millón se encuentran en la informalidad.  Todo lo anterior sin contar los cientos de miles de ninis, que no se incorporan al mercado laboral porque no encuentran oportunidades acordes con su formación o su necesidad de crecimiento profesional.

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¿Estamos tirando a la basura el capital humano de nuestro país?, ¿De quién es la responsabilidad? Este tema no es nuevo, año tras año se discute y se gastan cientos de litros de tinta para reflexionar sobre él y son pocos los avances. El mercado, es decir, las empresas, no son responsables ni obligadas a generar las condiciones para el mejor aprovechamiento del capital humano, ciertamente su objetivo es generar ganancia, sin embargo, si no participan y se involucran en un esquema que permita retener y generar este capital, al final del día serán las más perjudicadas. Por otro lado, desgraciadamente, nuestro sistema educativo no ofrece incentivos para que los jóvenes tengan los medios para un desarrollo pleno de sus capacidades y talentos, pero siendo objetivos, tampoco tienen toda la responsabilidad y la obligación de responder únicamente a los requerimientos del mercado, ya que si así fuera las carreras humanistas o sociales prácticamente hubieran desaparecido.

Se requiere entonces una vinculación estrecha y un trabajo coordinado del sector público y privado para rescatar el capital humano de nuestro país, pero con un plan debidamente estructurado a mediano y largo plazo, y con una decisión firme de llevarlo a cabo sin dejarse presionar por intereses particulares. Un plan así no puede ser de un sexenio y no puede involucrar solo a las escuelas públicas y a ciertos sectores económicos. El plan integral debe contemplar todos los sectores económicos del país y a todos los actores de la educación en México, si fue posible que firmáramos pactos para temas políticos y hacendarios, no es posible que no podamos ponernos de acuerdo para un Gran Pacto por el Talento y la Juventud en México.  En Zacatecas la tarea es aún más compleja, porque nos enfrentamos también a la migración de nuestros jóvenes y que implica una fuga de talentos y capacidades que hubieran o son necesarios para impulsar el crecimiento de nuestro Estado.  Para un joven de Jerez, de los de mayor migración, no basta con encontrar un empleo, sino que además debe ser uno que le signifique un mayor salario del que obtendría si se fuera a trabajar a los Estados Unidos, pero además, debe ser un empleo que le genere orgullo y un reto intelectual de tal forma que promueva en el arraigo y ganas de permanecer en su tierra.

Es urgente y necesario que se retomen aquellas iniciativas de promoción y fortalecimiento de capital humano que están ligadas al desarrollo tecnológico y a la especialización, no se vale que a estas alturas del partido sigamos desechando políticas públicas tan solo por el hecho de provenir de otro sexenio o de un grupo político distinto.

No quiero dejar pasar ésta oportunidad de compartir algunas reflexiones para mencionar que la semana pasada se mostraron datos relevantes de Zacatecas donde se indica que nuestro Estado ocupa el último lugar en desempeño industrial del país, de acuerdo al Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa dados a conocer por el Inegi. Esta evaluación mide los progresos en Minería, generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y gas, construcción e industrias manufactureras. Desafortunadamente en esta evaluación Zacatecas muestra un retroceso, respecto a la evaluación del 2015, de 24%. El único rubro donde se tuvo un avance fue la construcción en 12.09 % respecto al año anterior.

Lo que me parece curioso es que durante todo el sexenio anterior, en el discurso oficial, se habló de un gran esfuerzo y crecimiento en estos rubros. El día de hoy despertamos con otra realidad, sabiendo que no fue así. En el Plan Estatal de Desarrollo 2010 – 2016 quedo plasmada la necesidad de construir un esquema industrial a partir de las pequeñas y medianas empresas y potenciando las ventajas comparativas que tiene el estado (agroindustria, minería, tecnologías de la información, aeroespacial-primeras etapas), sin embargo, tal parece que los funcionarios en turno no entendieron o no quisieron entender dicha propuesta.

El reto que tiene la administración estatal actual es difícil pero no imposible, debemos poner al frente las fortalezas del Estado como los recursos humanos, el campo, la ubicación geográfica y pensar en ellos como un todo integral que debe ser articulado y no creer que la solución deba venir de fuera. Si tenemos empresas, por cierto, muchas de ellas impulsadas por Canacintra Zacatecas, que han ganado licitaciones nacionales de software para el Ejército de nuestro país, y otras que están exportando girasol a Estados Unidos y Europa, que excusa tenemos. ¡Si se puede! ■

 

*Integrante del Consejo Mundial para la

Defensa de los Derechos Humanos

[email protected]

 

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