El periodismo del mundo se debate en defender o atacar, nosotros los mexicanos entendemos al infinito a partir del sentimiento y en nuestro corazón se albergan las luchas mas sagradas del pueblo empobrecido, aquel que durante siglos quiso que triunfara el orden de las cosas y la justicia proletaria, la cuestión urgente campesina, los oídos juveniles escuchando lo que a su deber competía salir de la secundaria y luego buscarle al mundo pisando piso seguro, no solo la droga, el crimen de al lado, la tristeza infinita de los barrios pobres, sino una patria segura, con alquiler pagado, estadios llenos de alegría.
Nuestro periodismo se basa en el instinto, en las zonas mas bajas o hundidas de los barrios donde la pobreza tiene miles de historias llenas de heroísmo, ya no el drama en que se vivieron demasiadas historias que fueron parte de un proceso realmente inolvidable y que servirá para hacer de lo nuevo la constante, por fin la justicia parlante en cada rincón de nuestras casas, salarios dignos, medicina para todos, atención inmediata para ancianos y niños, esa odisea del trabajo justo de los hombres y mujeres de la prole que dieron fruto y nunca para siempre el desencanto.
La luna es el numero 18 en la numeraria del mundo y sus delirantes galaxias, es el simbolismo mas perro de la humanidad antigua y a la vez perseverante; el italiano Gutierre Guillen Tibón esparció documentos sagrados donde convulsiona a México y la Luna, es más, decide: México quiere decir la luna, el ombligo del mundo, el gran oficio de los sentimientos que se fueron marcando por travesía milagrosas y encuentros diseñados para ser parte de las maravillas del mundo: españoles e indígenas, los charales en un plato gigante donde tenían cita los aventureros del mundo, exactamente a la medida, con un toque inolvidable de trasformarlo todo y espantar a inocentes o alevosos que anhelaron la riqueza a sus imperios.
Le pregunto a Pedro el Mazahua que instintivamente me diga del 0 al 22 los motivos que marcan al mundo y rápido sentencia: el 18, el que nos da a todo México y en especial al estado querido de Zacatecas, mucha veracidad y educación y eternidad y ruta de los mejores tesoros escondidos y que un día muy pronto va a encontrar algo nuevo y revoltoso en la misma humanidad que quiso ser feliz y nunca lo encontró.
Mientras sufrían, el escarmiento era ese: sentimientos intensos, turbios, desordenados, tendencia al escándalo y la discusión -las largas borracheras mineras del siglo XV11- y que dieron por ruta que hubiera la percepción y el presagio de que sus pueblos arribarían a los futuros nunca antes imaginados o quizá – sueño imposible, casi- intuidos por la voracidad natural de su espécimen.
Quizá sí: el futuro de los ancianos y la niñez del planeta, incluyendo a Gaza o Nicaragua, los barrios proles de la Argentina inducida al error para que tenga de rigor nuevos despliegues que la liberen para siempre; es Loreto, es Rioverde, es la zona Xalisca y a la vez, los magos indígenas de Querétaro, la palabra más sagrada y bella del mundo.
México es imán apasionado, firme y asegurado. Siempre hay buenas negociaciones y se discrimina lo que sirve y lo que no, pues hay consolidación y seguridad para llevar rutinas y no las ruinas.
Zacatecas peor: la percepción es que hay miles de tesoros enterrados y que deben ser descubiertos cada día , pues hubo miles de persecuciones que terminaron mal, centro de la perturbación, el mal humor y los celos injustificados, la zona más prolífica del mundo proveyendo oros y minerales diestros para asombrar al mundo -mas aun que los aztecas ante los miopes españoles- dieron con el traste de ser una población azotada por los vicios, el agandalle, el abuso en la explotación del hombre por el hombre, la mujer por la mujer envilecida.
Escurría gota a gota la historia de los siglos del pueblo zacatecano, miles de hombres y mujeres fueron sacrificados para que el mundo entendiera que había que surtir de riquezas el panorama de todos y así gozar de las mieles que la tierra prodigaba para unos cuantos…
tengan para que aprendan: puedan nunca odiar ni quiera a los opresores que hicieron la vida imposible a miles de pueblos destinados a trasformar al mundo, traje fino en la penuria, sorprendente ocasión para olvidarlo todo, por ello la luna se aparece de vez en cuando y nos avisa de sentimientos oscuros que fueron develados, luz a las marchas de la gran actividad psíquica de sus errores y triunfos posibles, diabetes, cáncer y nódulo, anomalía espléndida que nos asusta a todos y para siempre.
El periodismo en el mundo ha de evolucionar para entender y descifrar y darle viada a los impulsos bienvenidos que hagan girar los deberes mayores y que permitan salvarse todos, ya no esperar que de allá afuera venga la solución divina sino guiarse por los sentimientos buenos del humanismo mexicano que proviene de todas las fuerzas del mundo y que fueron rediseñadas para asirse aquí desde tiempos ancestrales.
Zacatecas y México entero esparcían la semilla que les sembraron para ser lo que ahora florecen: conocimiento para el mundo, ejemplos claros de lo mas brillante que el oro: el sentido común.
Vivimos un guion diseñado por el chanate, el águila o la serpiente.
Sentimiento puro.



