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jueves, 26 mayo, 2022
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■ Hacia el documental como experiencia sensorial: 

Crónica del Festival suizo de cine documental Visions du réel

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Por: SERGI RAMOS •

La Gualdra 525 / Cine / Desayuno en Tiffany’s, mon ku

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El festival suizo de cine documental Visions du réel supone una excelente oportunidad para tomarle el pulso al estado del mundo, a los problemas e inquietudes que lo acechan, pero también para observar las tendencias en la realización que marcan la relación siempre cambiante entre imagen y realidad. 

Si en la edición anterior el cine documental mostraba su capacidad para funcionar como contraimagen, es decir, como relato que venía a cuestionar los discursos dominantes impuestos por las distintas formas de poder, ya fuera político o mediático, en este curso nos ha sorprendido la libertad con la que algunos documentales hacían estallar esta relación siempre compleja entre la imagen filmada y su referente real. Esta tendencia estaba especialmente presente en la abundante selección latina y española a la que nos ha acostumbrado el festival.

Aferrándose a la tierra 

Vida férrea, del peruano Manuel Bauer

Entre las películas que proponen un mayor apego a la realidad, se encuentra Vida férrea del peruano Manuel Bauer, presentado en competición oficial y que obtuvo el premio FIPRESCI. El filme se ciñe al trayecto de un tren de carga que transporta minerales desde la zona de extracción en los Andes, a más de 4800 metros, hasta las orillas del Pacífico. Cada una de las paradas permite detenerse en la población local y sus habitantes. 

Así, etapa por etapa, este largo recorrido descendente va ofreciendo una serie de retratos ligados, en mayor o menor medida, a la riqueza declinante del tejido económico relacionado con la explotación minera, desde las difíciles condiciones de vida de los mineros de Cerro de Pasco, marcadas por los 4300 metros de altura de la ciudad, al nefasto efecto de la contaminación, y en particular la excesiva presencia de plomo en los recién nacidos, al mismo tiempo que las radios emiten mensajes de tono altamente patriótico. En este viaje, las gigantescas infraestructuras industriales, como el propio tren o las máquinas mineras, así como el imponente paisaje, cobran una gran importancia, imponiendo su presencia colosal, frente a la cual la minúscula presencia del hombre atestigua su fragilidad.

Los saldos, de Raúl Capdevila Murillo 

La española Los saldos, de Raúl Capdevila Murillo, presentada en la competición Burning Lights, parte, de manera similar, del retrato de un territorio en Aragón elaborado a partir de sus recursos económicos. En este caso, se trata de una empresa familiar de cría porcina, amenazada por la llegada de una multinacional de la industria cárnica al pueblo. La película muestra las inevitables transformaciones a las que debe adaptarse la generación de los padres, tanto por la predominancia de las nuevas tecnologías como por el desigual combate globalizado impuesto por la economía neoliberal.

Perdiendo pie desde la naturaleza

En la programación Burning Lights se hizo evidente la voluntad de experimentar con las formas del documental, lo que temáticamente se acompaña de la adopción de un discurso alejado de los parámetros de las películas anteriores y orientado hacia cuestiones más inasibles.

Herbaria, de Leando Listorti

En este apartado podríamos incluir la argentina Herbaria de Leando Listorti, que se obtuvo el premio especial del jurado, y que crea una serie de ecos y analogías entre las plantas y el cine, en particular en lo que se refiere a su conservación. Al igual que la constitución de herbarios, promovida por las ciencias botánicas desde hace más de un siglo, hoy las políticas de preservación se han vuelto esenciales para el cine debido a la fragilidad de los rollos de película, atacados por distintas formas de degeneración, entre las cuales los hongos. La película también plantea las similitudes entre la ciencia y el cine para medir y conservar el tiempo, que ilustra con las hipnóticas filmaciones científicas de plantas, algunas de las cuales ya se han extinguido. Frente a la selección natural, o la que es inducida por distintas formas de poder, el filme apela a la preservación de la diversidad, representada por cineastas marginales como Narcisa Hirsch, entrevistada para la película.

Eami, de Paz Encina 

La paraguaya Eami (premiada en el último festival de Rotterdam), de Paz Encina, narra la expulsión de los Ayoreos, una comunidad indígena, fuera de su territorio en el Gran Chaco. Para ello, adopta el punto de vista de una joven indígena, mezclando el relato cosmogónico, la reconstitución histórica, los testimonios de los supervivientes y el relato de su propia historia personal. Al mismo tiempo, envuelve esta narración fragmentaria con imágenes que magnifican y abstraen a la vez la belleza natural, en particular a través de las captaciones sonoras.

Ollin Blood, de Elise Florenty y Marcel Türkowsky

La francesa Elise Florenty y el alemán Marcel Türkowsky filman la reserva natural de Zapotitlán y convierten a los cactus en los elementos centrales de Ollin Blood. Mezclando aquí también distintas voces y niveles de realidad y ficción, la película contrasta el relato de los Popolocas y su visión autóctona, con las aspiraciones, a veces espirituales y a veces económicas, que atrajeron por oleadas a los extranjeros (japoneses o rusos como Trotsky), hasta casi acabar con el ecosistema de la región.

El relato caleidoscópico de Ollin Blood encuentra un eco en H de Carlos Pardo Ros, reconstrucción fantasmagórica de la última noche del tío del director, antes de que falleciera durante la fiesta de los San Fermines en Pamplona. El filme elabora una febril filmación inmersiva que sigue a cuatro personajes recorriendo las calles y los locales abarrotados, mientras que la banda sonora, desconectada de lo que vemos, incluye una serie de conversaciones telefónicas que evocan cíclicamente la proximidad de la muerte, como si se tratara de sicofonías. Así, acaba rompiendo, como las demás películas de este apartado, la frágil asimilación de lo documental con la transparencia de lo real, para convertirla ante todo en una experiencia sensorial.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la-gualdra-525

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