La ampliación de la meta del programa Vivienda para el Bienestar en Zacatecas —de 18 mil a 26 mil casas, con una inversión de más de 15 mil millones de pesos— representa una oportunidad significativa para miles de familias sin acceso a una vivienda asequible. Sin embargo, para la economista Viri Ríos y otros analistas queda en duda si el programa logrará evitar repetir errores del pasado en la creación de vecindarios periféricos y desconectados, que se le atribuyen a los gobiernos de Fox y Calderón.
En agosto de 2025, Ríos advirtió en su columna publicada en Milenio que, en demasiados casos, las nuevas casas de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) se están construyendo dentro de los mismos vecindarios que surgieron en las administraciones panistas, con la diferencia de que ahora, por el paso de los años, ya disponen de infraestructura mínima.
Puso como ejemplo la elección de Tlajomulco para albergar nuevas viviendas en Jalisco; un municipio que acumula más de 77 mil viviendas abandonadas, concentra fosas clandestinas y registra los traslados más largos de la zona metropolitana de Guadalajara. «Criminales de la vivienda», llamó la economista a los operadores que distorsionan las condiciones de implementación para simular resultados.
En Zacatecas, los dos complejos más avanzados del programa están en Villas de Guadalupe y en Ojo de Agua, ambos en el municipio de Guadalupe, en la periferia del área metropolitana de la capital. La subdirectora general de Planeación de la Conavi, Claudia Ivonne Galaviz Sánchez, defendió la ubicación durante el sorteo de viviendas de diciembre de 2025 y fue enfática al señalar que la Conavi no va a asignar un presupuesto de esa magnitud sin antes validar que el suelo tenga factibilidad de servicios, que esté cerca de zonas urbanas y que corresponda a polígonos con rezago habitacional.
Reconoció que lo ideal sería ubicar las viviendas en el centro de la capital, pero argumentó que la necesidad de suelo y el propio crecimiento de la ciudad marcan hacia dónde va el desarrollo. «Hay incluso transporte que los lleva. Villas de Guadalupe es un lugar que está creciendo mucho», señaló al ser cuestionada sobre ese fraccionamiento en específico.
Durante la entrega de las primeras 45 viviendas en el fraccionamiento Infonavit Ojo de Agua el 18 de febrero, la titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Edna Elena Vega Rangel, explicó que los conjuntos deben destinar al menos 40 por ciento de su superficie a área libre. El director general del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, detalló que cada vivienda debe contar con mínimo 60 metros cuadrados: sala, comedor, cocina, baño completo, cuarto de servicio y espacios comunes dentro de zonas urbanas o periurbanas, cerca de escuelas, comercios y hospitales.
Vega Rangel contrastó el diseño del programa con el de administraciones pasadas: «Durante la época de Fox se construyeron millones de viviendas, pero ustedes ya saben dónde terminaron: vandalizadas, abandonadas, no se pudieron utilizar, no tenían servicios, llegamos a ver unas de 20 metros cuadrados. Entonces, la verdad es que fue ahí un negocio para unos constructores”, expresó. Añadió que el mantenimiento de las viviendas, la creación de una nueva forma de vida y el trabajo para las tareas comunes está en manos de la unión y organización vecinal.



