“En todo el país solo hay un aparato para procesar ADN mitocondrial y no se dan abasto”, denunciaron madres buscadoras este jueves durante el encuentro “Aprendiendo Juntas”, realizado en Zacatecas con participación de la Asociación Británica de Antropología Forense (BAFA). Solo en Jalisco, hay más de cinco mil cuerpos en espera de identificación, recordaron integrantes del colectivo Guerreros Buscadores.
Madres buscadoras en Zacatecas también reclamaron la falta de difusión de las fichas de personas desaparecidas de larga data, por parte de medios de comunicación.
Además, en el encuentro con periodistas una madre relató la revictimización que sufrió a raíz de una nota en la que se reportaba el supuesto hallazgo del cuerpo de su hijo en un lugar público.
“Me causó muchos problemas, incluso familiares, porque hasta la fecha hay personas que creen que mi hijo ya está muerto. Porque lo vieron en una nota en el Facebook”, narró la activista.
Durante el evento también se abordó la situación de miles de personas desaparecidas que no tienen ficha de búsqueda, ya sea por miedo, amenazas o porque sus familiares ya no están. “Hay muchas personas que no tienen ficha y nunca la van a tener”, lamentó una de las madres. En algunos casos, señalaron, hay casas enteras con varias desapariciones y nadie se atreve a denunciar.
Frente a ello, propusieron que las confrontas genéticas puedan realizarse aun sin denuncia formal, habilitando espacios seguros para la entrega de muestras. Las especialistas de BAFA confirmaron que esta práctica es técnicamente posible, siempre que existan registros genéticos con los cuales comparar los restos recuperados.
También se denunció que las búsquedas realizadas por los colectivos muchas veces no se integran al registro oficial.
Durante la sesión con BAFA, integrantes del colectivo Guerreros Buscadores compartieron su experiencia en campo y la importancia de identificar señales en el terreno.
“La tierra habla. Cada municipio tiene un tipo distinto de suelo, y eso te puede decir si hay algo enterrado”, explicó una de ellas. Relataron que en Zapopan localizaron una fosa con 169 cuerpos en el terreno de una constructora, y que si se hubieran guiado únicamente por el tipo de tierra, esa zona se habría descartado. En Tlaquepaque, añadieron, han encontrado fosas de hasta dos metros de profundidad en zonas complicadas para excavar.
Una de las integrantes resumió que es fundamental “aprender a reconocer la tierra de cada municipio” para no dejar pasar indicios.
El encuentro fue convocado por el proyecto FOUND (Forensic, Open, Useful and Necessary Data), que colabora con BAFA para identificar necesidades de formación entre colectivos de búsqueda. Las especialistas británicas compartieron herramientas básicas para preservar evidencia, distinguir restos humanos de animales y aplicar métodos no invasivos en la localización de fosas.



