Con más de una década de existencia, la Compañía de Danza CECADEE La Luz, A.C. se ha consolidado como un grupo representativo de personas con discapacidad y trastornos del desarrollo en el estado de Zacatecas. Con un perfil artístico centrado en la preservación del folclore y la interpretación de ritmos latinos, la compañía busca posicionarse como un referente nacional que fomente la inclusión y sensibilización social a través del arte. A lo largo de su trayectoria, ha participado en 11 festivales nacionales y dos de carácter internacional, además de presentarse de forma constante en ferias y fiestas patronales de distintos municipios zacatecanos.
Martín Javier Hernández Dones se ha convertido en una figura clave en el impulso de los derechos culturales y laborales de las personas con discapacidad en Zacatecas. Presidente de la asociación civil CECADEE (Centro de Capacitación de Educación Especial), ha liderado un movimiento que ha logrado transformar escenarios de exclusión en espacios de participación, reconocimiento y expresión artística.
“CECADEE existe desde hace más o menos 35 años. Nos dedicamos primeramente a la integración laboral de las personas con discapacidad y a realizar congresos, foros… Nosotros promovimos las primeras leyes que hubo aquí en el estado para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad”, cuenta Hernández Dones.
El 2009 marcó un antes y un después para la asociación. En el contexto de una reunión con la Confederación Mexicana de Organizaciones en Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual, surgió la propuesta de organizar el primer Festival Cultural de Arte y Discapacidad en Zacatecas. Desde entonces, CECADEE ha consolidado este evento como uno de los encuentros más relevantes a nivel nacional en la materia, con once ediciones realizadas hasta la fecha.
“El festival nació con el propósito de promover el arte en personas con discapacidad y brindarles un escenario nacional donde pudieran expresarse”, explicó. Folclor, danza contemporánea, ritmos latinos, pintura, fotografía y otras disciplinas han sido el vehículo de expresión de cientos de participantes de todo el país. En 2019, el festival alcanzó una dimensión internacional, recibiendo a 950 personas de fuera, con la participación de 40 grupos artísticos.
Su impacto ha trascendido las fronteras de Zacatecas, dando origen a festivales similares en otras entidades del país, como Mérida, Yucatán; Aguascalientes y León, Guanajuato. Con el paso del tiempo, el proyecto dejó de centrarse exclusivamente en eventos integrados por personas con discapacidad para abrirse a nuevos espacios en los que también participan grupos sin discapacidad, promoviendo así una inclusión más amplia. Hasta la fecha, la asociación ha organizado 11 festivales nacionales, y en noviembre de este año celebrará la doceava edición en Zacatecas.
Uno de los proyectos más visibles y entrañables de la asociación es su compañía de danza folclórica, reconocida como un grupo en desarrollo con 12 años de trayectoria y conformada por 22 bailarines: Belén Guadalupe Aguiña López, César Almaráz Gallegos, Hugo Cervantes Cervantes, Karol Vitali Dávila Valadez, Cita Guadalupe Delgado Espinoza, Alexia Nicole Femat Varela, Carmen Victoria Flores Escareño, Luís Enrique García Alvarado, Isis Monserrat García Campos, Esperanza Georgina González Cárdenas, Leonardo Herrera Vázquez, Juan Carlos Íñiguez Garduño, Leobardo Manuel Íñiguez Garduño, Daniel Alejandro Juárez Ramírez, Sebastían López Carmona, Johana Victoria Magadán Esparza, Mariana Martínez Herrera, Fabrizio Moralez Aguilera, Fátima Karina Núñez Guerrero, Juan Gerardo Samaniego Bernabé, Regina Margarita Valerio Martínez y Renata Guadalupe Zúñiga Gallegos. A ellos se suman Juan Carlos Benítez Domínguez como director artístico, Martha Lucía Barbosa Pérez como directora de imagen y Brenda Rivera Núñez como coordinadora del grupo.
“Ellos ensayan de dos y media a cuatro y media. Es un trabajo compartido entre profesionales y padres de familia. Estos últimos son pieza clave para que los muchachos puedan desarrollarse y participar”, detalló Hernández Dones.
Desde hace tres años, la compañía participa activamente en el Festival Zacatecas del Folclor Internacional, y ha recibido invitaciones a ferias patronales, encuentros culturales y eventos masivos como la Fenaza. Además, se preparan para presentarse en el Festival Internacional del Folclor en Puerto Vallarta.
“Las personas con discapacidad anteriormente siempre eran nada más espectadoras del arte y la cultura. Ahora ya se convierten en protagonistas”. Actualmente incluso, la compañía es solicitada por presidencias municipales, ferias patronales y diversos eventos en el estado, consolidándose como un medio efectivo para cambiar percepciones.
Por otro lado, uno de los temas que se abordaron y parte de la concientización social, es el trato que hacia las personas con discapacidad. Para Hernández Dones, el paternalismo y la condescendencia son formas de violencia disfrazadas de amabilidad. “Nosotros lo que queremos no es un trato amable, es un trato digno”, remarca.
Con claridad, explica: “Si son niños, que se les trate como niños. Si son adolescentes, como adolescentes. Y si son adultos, pues como tales. No queremos que se les infantilice ni que se les admire sin razón. Dentro del colectivo hay diferentes niveles de inteligencia y capacidades, como en cualquier otro grupo humano”.
“El problema no es la discapacidad, sino los estigmas sociales”, agregó. Y enfatizó que muchas veces, al querer ayudar sin preguntar, se terminan generando frustraciones innecesarias: “Siempre hay que preguntarles si necesitan ayuda. Si no, no se brinda. Y si la piden, se les apoya, pero no hay que hacer las cosas por ellos”.
Hernández Dones se despidió con un llamado a la reflexión: “Los límites los ponemos nosotros. Si se les brinda el espacio y la oportunidad, las personas con discapacidad demuestran que pueden desempeñarse en la sociedad como cualquier otra persona”.
El lema de la confederación que representa lo resume todo: “Lo normal es un trato normal”. Bajo esa premisa, su lucha continúa desde los escenarios, las aulas, los foros y los espacios públicos, promoviendo una visión realista, respetuosa y justa de la discapacidad.
“Queremos mostrar al público condiciones normales de vida, no caer en la lástima ni la conmiseración. Eso solo limita su desarrollo. Lo que necesitamos es respeto, inclusión y oportunidades reales”.



