■ Fomentar el aprendizaje de creadores locales independientes, uno de los objetivos del curso
■ No es una tarea pesada pero sí laboriosa; el resultado es satisfactorio, comparte maestra
Con el objetivo de promover las artes y dar paso al aprendizaje entre artistas locales independientes, autoridades del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) invitaron a la maestra Leticia Flores García, proveniente de Salamanca, Guanajuato, a impartir el Taller de Figuras de Cera, mismo que se llevó a cabo en la Sala Ex libris del Centro Cultural Ciudadela del Arte.
Manuel Meza Montalvo y Héctor Ávila Ovalle, subdirector de Ciudadela del Arte, y subdirector de Enseñanza e Investigación del IZC, respectivamente, dieron apertura al taller, con una cálida recepción a la instructora guanajuatense y a los participantes por su interés al laboratorio.
Con algo de introducción a la historia fue que inició la manufactura de cada figura de cera, que de manera personal seleccionaron los aprendices.
Flores García narró como: “La cera alcanzó su máximo simbolismo en el cristianismo por el siglo 9, por creerse una sustancia pura, libre de impurezas”.
Desde tiempos inmemorables la cera ha tenido la atención de la humanidad por sus múltiples usos, desde la prehistoria y los tiempos prehispánicos, a ésta, se le daba un uso medicinal por sus propiedades curativas y la elaboración de esculturas, máscaras etc.
El arte de modelar la cera se dio en Florencia, desde el siglo 15, y logró destacar gracias a que los grupos religiosos católicos elaboraron un sinnúmero de esculturas para adornar los altares de sus templos, comentó.
Leticia Flores destacó que en México es una práctica que se ha llevado hace muchos años, los primeros que la trajeron a México fueron los franciscanos, con el fin de evangelizar a los indígenas; que su ejercicio viene de Italia, y este conocimiento se extendió por toda la República, sin embargo, dijo, hay lugares que la adoptaron más como Celaya, Salamanca, Apaseo El Alto, en Guanajuato.
Agregó que posteriormente se añadieron materiales locales para su diseño y producción en las artesanías mexicanas.
La instructora comentó que la cera a utilizar serviría para elaborar imágenes de santos, vírgenes, para nacimientos con brocados y telas exquisitas, tomadas de una fotografía o de una imagen de bulto, comentó que los rostros son los más difíciles pero no imposibles de lograr y sólo tratar de hacerlas lo más idéntico posible al original.
Indicó que para darle forma se necesita medir, fundir y pintar. Los elementos que se utilizan en las esculturas son: cera, patol y madera; con esta última, es con lo que se elabora el cuerpo, las piernas y una parte de las rodillas.
Explicó que la cera primeramente se limpia, se pone a drenar para evitar las impurezas, se vuelve a calentar y enseguida se separa por partes para ponerle colorantes en anilinas; un rojo y blanco de zinc, para darle tersura al rostro, manos y pies.
Aclaró que los colorantes que se emplean en la manufactura de figuras, velas, deben ser solubles a la grasa para que adquiera sólida consistencia y la forma que tome del molde, se separa para extraerla, y este procedimiento recibe el nombre de “vaciado”.
Comentó que luego se insertan los elementos capilares (pestañas, cejas, bigotes, cabello) o tan sólo se pintan, además, se darán a la figura matices y tonos adecuados -sombras, carmines, etc.- para lograr el parecido más real posible con la figura representada,
El vestuario y accesorios los que se complementa la figura; al elegir las telas para vestirlos pueden ser del estilo o gusto personal, o en su caso de acuerdo a los modelos de la época del antiguo Egipto o Jerusalén.
Flores García expresó que no es una tarea pesada pero sí es laboriosa, aunque, consideró, el resultado es satisfactorio al ver la figura concluida.



