Tijuana, BC. Cada día, madres mexicanas deportadas por Estados Unidos pelean por recuperar a sus hijos que quedaron del otro lado de la frontera. Para Washington, los menores, nacidos en su territorio, deben estar bajo su custodia hasta que las mujeres comprueben solvencia económica y estabilidad física y emocional.
Los pequeños son ciudadanos estadunidenses y, ellas suelen estar clasificadas como “criminales”, por haber cometido una infracción administrativa o reincidir en su intento por entrar a la nación vecina.
La expulsión de indocumentados con diez, 15, 20 o más años de residencia en Estados Unidos sube a la par de la desintegración de familias y del endurecimiento de procesos legales en los que las paisanas tienen muy pocas posibilidades de ganar.
Mañana, en la versión impresa de La Jornada, el especial completo sobre migración.



