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Dos años cruciales a partir del súper martes

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Por: Manuel Pérez Rocha L. •

Es una obviedad decir que las  elecciones del  martes 3 de noviembre, en Estados Unidos son cruciales para el futuro del país y del mundo. También son un paso hacia las elecciones presidenciales en el 2028, que serán aún más críticas.

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Hay señales de que el ascenso de las fuerzas ultraderechistas comienza a desvanecerse. El triunfo de Lula en Brasil, el movimiento estudiantil en Serbia que derrotó al líder derechista Aleksandar Vucic, las protestas contra Narendra Modi y cambios en el registro de votantes en India. La lista es larga. Son signos del hartazgo creciente ante el autoritarismo a nivel global.

Como dice Tope Folarin en el boletín semanal del Institute for Policy Studies (IPS), “en todo el mundo hay indicios de que la gente está rechazando la política de la división, que sólo ha servido para enriquecer a unas élites bien conectadas que utilizan a los demás como chivos expiatorios mientras saquean sus países. Pocos países ofrecen ejemplos más claros de esto último que el nuestro (Estados Unidos), sobre todo en una campaña electoral plagada tanto de descontento por la economía, como de ataques implacables contra las personas trans, los inmigrantes, los musulmanes y otros colectivos” (traducción propia).

La jornada electoral del este martes podría resultar en una gran “ola azul”, es decir, que los demócratas tomen ambas cámaras del Congreso. De cualquier manera, los resultados de la elección tendrán implicaciones muy importantes para lo que suceda en las elecciones de 2028, sobre todo presidenciales. Serán dos años de una carrera sumamente vertiginosa y arriesgada a todo nivel.

Si toman el control de una o ambas cámaras, los demócratas deberán demostrar que están listos para dar un giro fundamental a las mismas políticas que ellos han desplegado en periodos pasados. Me parece que hay tres temas centrales, sin descartar muchos otros, para los próximos dos años.

1) Poner un alto inmediato al financiamiento y a la continuación del genocidio contra el pueblo palestino en Gaza y de la guerra contra Irán. No será nada fácil detener la maquinaria de guerra y el gasto militar que hinchan los bolsillos de los accionistas de empresas de fabricación de armamento militar, en detrimento de los servicios públicos. También dependerá del resultado final de las elecciones en Israel, que están en disputa, y de si el criminal de guerra, Benjamin Netanyahu, y su coalición pueden retener el poder. No es exagerado decir que una de las causas de la derrota de Kamala Harris fue la tibieza con la que respondía a las demandas de miles y miles de estudiantes y otros en el país para poner fin al apoyo de Estados Unidos a Israel, siendo ella vicepresidenta del gobierno de Joe Biden.

2) Enfrentar la incalificable acaparación de riqueza de los “ billionaires” en Estados Unidos, y en particular, de Elon Musk, que ha llegado a ser “ trillionaire”; o sea, un billonario en la escala numérica que utilizamos en México. Como escribe Chuck Collins, director del programa de inequidad de IPS, “los estadunidenses apoyan de forma abrumadora que se grave más a los multimillonarios (…) los votantes de California, por ejemplo, están considerando una iniciativa denominada Propuesta 40, un impuesto sobre el patrimonio del 5 por ciento de carácter excepcional que gravaría exclusivamente a los más de 200 multimillonarios del estado. Sin embargo, unas cuantas docenas de multimillonarios están desembolsando decenas de millones de dólares para luchar contra este impuesto y amenazan con marcharse de California si pierden”. En efecto, en un análisis realizado por el IPS para Tax the Ultra Rich Now (TURN), se identifican 22 multimillonarios de California que han visto su riqueza crecer en un 64 por ciento en sólo 20 meses y que han aportado fondos sustanciales para combatir la Propuesta 40. Sin duda, no es fácil imponer a nivel estatal este tipo de impuestos, y se deberán visualizar formas de avanzar en la justicia fiscal a nivel nacional en los próximos dos años (https://tinyurl.com/2emac3m6).

3) Frenar las crueles políticas de control migratorio del gobierno de Trump. La inmigración es un tema principal en las elecciones, con una caída significativa en la aprobación de los votantes, incluyendo el voto latino, sobre cómo el gobierno actual ha implementado su política de “deportaciones masivas”. Si los demócratas logran tener el control de una o ambas cámaras del Congreso, podemos esperar más acciones de vigilancia por medio de audiencias, propuestas de legislación y cambios en el presupuesto, entre otras iniciativas enfocadas en las acciones del Departamento de Seguridad Interna (DHS). Esto debido a cómo se han llevado a cabo los operativos de control migratorio, incluyendo la no identificación de los agentes y el uso excesivo de la fuerza, que ha resultado en la muerte de por lo menos nueve personas sin ninguna rendición de cuentas, así como por las malas condiciones en los centros de detención –unas 60 personas han fallecido en detención durante este gobierno, un número récord–, aparte de preocupaciones sobre corrupción y cómo están gastando los 170 mil millones de dólares que se han destinado a la agencia para el control migratorio bajo la absurdamente llamada Big Beautiful Bill, entre otros temas.

Revertir la injerencia de la llamada Doctrina Donroe en América Latina, frenar el poder corporativo, ser más inteligente en el apoyo a Ucrania, terminar la guerra con Irán y, por supuesto, devolver a la gente la esperanza de poder alcanzar empleos y salarios de vida son muchos de los temas más que pesarán estos dos años que siguen, que pueden ser esenciales para frenar el ascenso neofascista en Estados Unidos y empezar a reconstruir la visión del país y sus relaciones globales, sin regresar a políticas fallidas del pasado.

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