La subsecretaria de la SHCP, María del Carmen Bonilla, el 28 de octubre 2026 en el Simposio Global de Inversionistas del Milken Institute, dijo que “la prioridad del Gobierno mexicano es reducir el déficit fiscal, mantener la deuda en una trayectoria estable hacia el futuro e impulsar iniciativas orientadas al crecimiento”. El gobierno sigue con la política que ha venido instrumentando de recortar el gasto e inversión pública para evitar mayor déficit fiscal e incrementar la deuda pública, para supuestamente evitar así una crisis fiscal.
El gobierno piensa que, si sigue el déficit y la deuda,aumentaría el riesgo de la economía, saldrían capitales y dejarían de fluir a la economía y se comprometería la “estabilidad” cambiaria alcanzada.
EL problema es que por más recortes presupuestales que ha venido realizando el gobierno, no logra reducir el déficit fiscal, ni la deuda, ni impulsa el crecimiento económico, debido a que dicha política contrae demanda, la actividad económica y el empleo, lo que disminuye el ingreso de empresas e individuos, así como los ingresos tributarios. Asimismo, aumentan los gastos sociales para contrarrestar los problemas de pobreza derivados de los recortes presupuestales. A esto se suman los mayores gastos de seguridad pública para encarar los problemas de delincuencia ocasionados por los problemas de pobreza, por lo que sigue el déficit fiscal y la deuda.
Al disminuir el ingreso de empresas e individuos termina endeudando al sector privado y se incrementan los problemas de insolvencia que terminarán desestabilizando al sector bancario, por lo que se fragilizará más la economía y aumenta la incertidumbre que lleva al capital a buscar otros mercados de inversión por lo que seguirán las presiones sobre el tipo de cambio que incrementarán el costo de la deuda pública externa en término de pesos y seguirá creciendo el déficit y la deuda pública. Al dejar la economía de contar con capitales suficientes para encarar el déficit externo, se manifestará otra crisis, tal como aconteció en 1982, en diciembre 1994 y en 2020.
También la subsecretaria de Hacienda señaló que «estamos realizando un gran esfuerzo para que el paquete de medidas de 2027 aumente los ingresos hasta cerca de 16 % del PIB”. Ello no acontecerá, debido a que para que aumente la recaudación tributaria tendría que crecer la economía y el problema es que con la alta tasa de interés el dólar barato y los recortes presupuestales para disminuir el déficit fiscal, se afectará el ingreso de empresas e individuos por lo que no se conseguirá el incremento esperado de los ingresos tributarios.
Los neoliberales no comprenden que el gasto es el que genera el ingreso, por lo que si no hay inversión no hay producción, empleo y por lo tanto no aumenta el ingreso de empresas e individuos y la recaudación tributaria. Para reducir el déficit fiscal y la deuda pública, el gobierno tendría que aumentar el gasto público a favor de la producción y el empleo y así el ingreso de empresas e individuos para aumentar los ingresos tributarios para mejorar las finanzas públicas. Al aumentar el empleo no se requerirían tantos gastos sociales, ni de seguridad pública.
También, la subsecretaria de Hacienda dijo que “la estrategia del gobierno para atraer más capital e inversionistas está basada en reducir los trámites burocráticos, aumentar la digitalización y desarrollar más la infraestructura”. Al respecto hay que señalar que la inversión privada crece en función de las expectativas de crecimiento y de ganancias, lo que no ofrece la esfera productiva nacional, debido a los recortes presupuestales, la alta tasa de interés y las importaciones baratas que desplazan a la producción nacional, por lo que la reducción de los trámites burocráticos y aumento de infraestructura no atraerán más inversionistas si no crece el mercado interno.
La prioridad de la política fiscal no debe ser el equilibrio fiscal y la reducción de la deuda, sino que debe actuar en forma contracíclica. Se debe aumentar el gasto público para impulsar la sustitución de importaciones y contrarrestar la caída del consumo, la inversión privada, así como el crecimiento de importaciones que desplazan a la producción nacional. Para reducir el déficit fiscal y la deuda pública se requiere que el gobierno incremente su gasto para impulsar la inversión productiva, el empleo, la actividad económica y el ingreso nacional, para así aumentar la recaudación tributaria, lo que le permitiría reducir el déficit y el monto y la relación de endeudamiento y reduciría a su vez los problemas de insolvencia que están creciendo.



