La masacre estudiantil acontecida el 2 de octubre de 1968, perpetrado por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, es un acontecimiento histórico cada vez más olvidado por las nuevas generaciones, lo que se debe a que la violencia se ha normalizado en la sociedad, afirmó Hallier Morales Dueñas, docente investigador de la Normal Rural de San Marcos “General Matías Ramos Santos”.
“Pareciera que la conmemoración, la cualidad de no olvidar, la pertinencia social de no bajar las legítimas demandas que han costado sufrimiento, sangre y vidas, se segmentan cada vez más. Eso tal vez es resultado del olvido generacional que permea en el país, pero también es el resultado de la violencia más expandida que vivimos y que ahora naturalizamos”, explicó.
Ante la creciente violencia en la actualidad, dijo que poco a poco la sociedad ha perdido la capacidad de sorprenderse o indignarse por los acontecimientos que se presentan cotidianamente.
Uso de violencia contra los diversos sectores sociales ya no provoca una indignación masiva y muestra de ello, por ejemplo, es la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa
Es decir, el uso de la violencia en contra de los diversos sectores sociales ya no provoca una indignación masiva y muestra de ello, por ejemplo, es la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, cuyos padres y un sector estudiantil son los únicos que mantienen la legítima demanda de justicia y verdad.
Otro ejemplo, agregó Morales Dueñas, es el de los miles de desaparecidos en México, en donde solamente sus padres y familiares son los únicos que no renuncian a la exigencia de aparición con vida de todas estas personas.
Es decir, dijo que hay un fenómeno de aprehensión de una sociedad cada vez más violenta e indolente al sufrimiento, de manera que la memoria ha perdido presencia en las calles y solo se resguarda en las redes sociales.
Refirió que hay algunas instituciones, universidades o Normales Rurales que mantienen la memoria, pero cada vez es menos visible y se ve como si fuera una historia muy lejana lo que sucedió aquel 2 de octubre de 1968.
“En ese contexto, “es una pena que haya tenido que suceder la desaparición de los 43 alumnos de Ayotzinapa y el asesinato de otros tres para volver a colocar la sensibilidad ante el actuar del Estado y de los actores de poder en México. Es una pena porque al parecer también se pierde eso que tanto se presume y que le llaman pensamiento crítico”, expresó.
Preocupa que, en esa idea de no olvidar, exigir justicia y verdad se disipa poco a poco en el grueso de la sociedad.
Morales Dueñas destacó la labor de los estudiantes de las Normales Rurales para mantener viva la memoria de esos acontecimientos, pero también preocupa que, en esa idea de no olvidar, exigir justicia y verdad se disipa poco a poco en el grueso de la sociedad.
Desde su perspectiva, fue a partir del 2008, año en que inició en mayor medida la violencia en México, en que disminuyó la vitalidad de las movilizaciones que había, lo que significa que se ha normalizado ese problema, además de que “somos una sociedad que vive más con el temor de ser la siguiente víctima”



