Nuwakot. Gigantescas y repentinas riadas provocadas por el colapso de un glaciar en una zona fronteriza entre Nepal y China, dejaron ayer al menos 165 muertos y cientos de personas, turistas y trabajadores desaparecidos, además de arrasar comunidades y paralizar los viajes en partes del primer país asiático.
Al cierre de esta edición el Servicio Geológico de Estados Unidos informó que el deshielo provocó actividad sísmica y posteriores inundaciones “catastróficas” río abajo en Nepal, donde se registraron 162 decesos y en la región china del Tíbet, donde tres personas murieron y al menos otras 265 se encuentran desaparecidas.
La agencia señaló que la actividad sísmica, que inicialmente se reportó como un terremoto, “fue en realidad un colapso glaciar y un flujo de escombros que dejó repercusiones catastróficas posteriores”.
David Fisher, director para Nepal de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, afirmó que “pueblos enteros y zonas de mercados fueron arrasados” por la corriente. No hubo tiempo para huir.
“Cuando llegué al bazar de Dhunge, en media hora la inundación llegó y destruyó todo el mercado. La gente se preparaba para ir a la oficina en ese momento”, declaró un sobreviviente. “Cuántas personas están desaparecidas o muertas, no lo sabemos”, expresó.
“Cuando vi el desastre entrar a nuestra casa, intenté agarrar la mano de mi esposa y dirigirla a la terraza. Pero el lodo se la llevó”, lamentó desde el hospital Keshav Prasad, un hombre de 68 años.
“Vi cómo las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas”, narró otro residente. “Fue absolutamente desgarrador. Fui testigo de una devastación de tal magnitud que nunca había visto nada igual”.
Funcionarios nepalíes reportaron la desaparición de 558 personas, entre ellos 341 extranjeros. La Oficina de Turismo informó que entre este grupo de viajeros hay ciudadanos de Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Malasia, Países Bajos, Portugal, Sudáfrica, Corea del Sur y 142 personas de India.
Las autoridades del gobierno del Tíbet movilizaron cerca de 800 trabajadores de emergencia y 150 vehículos, así como perros rastreadores y lanchas rápidas para apoyar las labores de búsqueda.
Se emitieron avisos a residentes de varios distritos de Nepal y pidieron que se alejaran de las riberas de los ríos Bhotekoshi, Trishuli y Narayani. El afluente Bhotekoshi se desbordó alrededor de las 9 de la mañana de ayer y arrasó con todo a su paso; proyectos hidroeléctricos y al menos 19 puestos fueron destruidos, de acuerdo con funcionarios locales.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, llamó a la unidad, pero también pidió a la población “paciencia”. Resaltó en sus redes sociales: “el Estado está con ustedes con todos sus medios y recursos”.
Un portavoz del gobierno nepalí detalló que las autoridades solicitaron apoyo a Pekín y a Nueva Delhi para intensificar el rescate.
El presidente chino, Xi Jinping, ordenó realizar todos los esfuerzos para encontrar a los desaparecidos y pidió que se tomaran medidas para desalojar a los residentes en situación de riesgo y proporcionar el tratamiento médico oportuno.
El primer ministro de India, Narendra Modi, aseguró que su país “está preparado para proporcionar toda la asistencia humanitaria posible”; al tiempo que organismos de Naciones Unidas se desplegaron para atender la “necesidad humanitaria masiva”, apuntó el portavoz de la organización, Stephane Dujarric.
En una declaración conjunta, Australia, Reino Unido, la Unión Europea, Finlandia, Francia, Noruega y Suiza expresaron solidaridad con los damnificados y alentaron “a todos los que se encuentran en las zonas afectadas a seguir la orientación de las autoridades y los avisos oficiales de seguridad”.
La región del Himalaya es especialmente vulnerable a las lluvias intensas, inundaciones y deslaves porque se calienta más rápido que el resto del planeta, debido al cambio climático. La comunidad científica ha alertado que ese fenómeno aumenta la intensidad y la frecuencia de este tipo de desastres.



