Durante la tercera y última jornada del simposio El feminismo en las Instituciones de Educación Superior: entre las batallas y simulaciones, la investigadora Josefina Rodríguez González expuso que el caso de violencia digital con inteligencia artificial ocurrido en 2025 en la Secundaria Técnica 1 de Zacatecas permaneció en la agenda pública apenas tres o cuatro días y advirtió que los protocolos educativos no avanzan a la velocidad de estas nuevas formas de agresión.
Rodríguez González revisó alrededor de 50 publicaciones, concentradas principalmente entre el 11 y 13 de noviembre de 2025, y para diciembre sólo encontró dos notas de seguimiento. En la conversación pública identificó acusaciones contra la escuela y las familias, exigencias para juzgar como adultos a los adolescentes señalados e incluso amenazas de hacer justicia por propia mano. La académica ubicó además solo cuatro universidades con protocolos específicos sobre violencia digital y planteó que, más que limitar la respuesta a prohibir celulares, se requiere alfabetización digital y formación crítica para estudiantes y docentes.
La simulación que puede acompañar a la institucionalización de la perspectiva de género fue referida por varias ponentes y participantes. Durante la segunda jornada, una docente de una institución pública ajena a la BUAZ lamentó la burocratización de las estrategias para cumplir requisitos, aunque reconoció “por supuesto es mejor hacerlo que no” al referirse a informes, fotografías, listas de asistencia, talleres y capacitaciones.
“Si las escuelas pusiéramos tendederos, de verdad que no hay por dónde transitar, habría muchísimas denuncias”, afirmó. Y resumió su dilema en “¿cómo no simular si a veces está de por medio tu trabajo?”, al mencionar la imposibilidad de instalar tendederos de denuncia para frenar el acoso y hostigamiento sexual en contra de estudiantes.
Al referirse a la violencia epistémica y a los obstáculos que han enfrentado las feministas universitarias, Norma Hernández Gutiérrez habló sobre la dificultad de consolidar estos estudios dentro de la propia BUAZ. Recordó que en 2007 se creó una especialidad y una maestría en Estudios de la Mujer, con una sola generación, y que otro proyecto elaborado en 2020 tampoco prosperó. Actualmente una nueva propuesta de maestría en estudios de género ya logró el estudio de factibilidad y recibió un dictamen.
La docente jubilada Emilia Recéndez Guerrero recordó, a su vez, que una línea de investigación sobre mujeres creada en 2002 dentro de un doctorado del área de Humanidades llegó a reunir varias tesistas, pero desapareció tras sucesivas reestructuraciones. “Nada es para siempre, cualquier viento nos puede tirar”, advirtió.
Durante el simposio se aludió a los avances de la ultraderecha y se hizo un llamado a superar divisiones dentro del feminismo. En la jornada del lunes, Cristela Trejo hizo una distinción entre haber sido agresora (“en algún momento fuimos agresoras de alguien”) y ser “guardianas del patriarcado”, condición que atribuyó a quienes defienden al sistema patriarcal por beneficio y como ejemplo mencionó a la senadora Verónica Díaz.
En la última jornada, Paola Reyes criticó las jerarquías dentro del propio feminismo y cuestionó que estas discusiones alcancen a quienes ya tienen acceso a herramientas académicas, mientras difícilmente llegan a preparatorias, secundarias o colonias.



