Nueva York., En la carta de recomendación de condena del abogado defensor de Ismael El Mayo Zambada al juez federal encargado del caso, como parte del proceso previo a que se dicte sentencia, se reitera que el acusado acepta su culpabilidad, reconoce que ello implica la imposición obligatoria de una condena de cadena perpetua y resalta su voluntad de asumir las consecuencias de su proceso judicial desde que fue entregado de manera “involuntaria” a las autoridades estadunidenses.
La misiva, redactada por el abogado defensor Frank A. Pérez y enviada al juez federal Brian Cogan, del Tribunal del Distrito Este de Brooklyn, contrasta el comportamiento de Zambada con el de su ex socio Joaquín El Chapo Guzmán Loera. Subraya que, con su declaración de culpabilidad, Zambada no sólo le ha ahorrado al sistema judicial estadunidense los costos millonarios de un juicio de alto perfil –recordando el juicio de 11 semanas de El Chapo–, sino que también está evitando que testigos y víctimas sean sometidos “al temor y riesgo de ser expuestos” al ser convocados a declarar en un juicio. No se detalla a quiénes se refiere.
“La aceptación inequívoca de responsabilidad de Zambada ha sido una característica definitoria de su conducta desde su llegada involuntaria a Estados Unidos hace poco menos de dos años”, afirma Pérez en la carta. Insiste en que Zambada no busca negociar una reducción de su condena a cambio de su cooperación. Se asegura que el acusado “no otorgó asistencia sustancial y no está buscando ahora, ni en el futuro, presentar ninguna moción para obtener una condena reducida”.
Sin embargo, en otros casos, ese tipo de negociación de cooperación como testigo con las autoridades estadunidenses, a cambio de algún beneficio, suele iniciarse sólo después de dictarse una condena y por iniciativa del Departamento de Justicia.
La misiva compara los casos de Zambada y Guzmán no sólo en la forma en que procedieron ante la justicia estadunidense, sino también en el comportamiento de ambos antes de llegar a Estados Unidos, cuando eran socios. Afirma que, entre ambos, Zambada “era conocido por ser el primero en buscar otras soluciones para intentar mantener la paz. De hecho, fue precisamente la oportunidad para actuar como mediador y resolver diferencias entre algunos de los principales funcionarios electos en su estado natal de Sinaloa la que fue utilizada como ‘anzuelo’ para atraer a Zambada a la reunión del 25 de julio de 2024, en la que fue golpeado, atado, secuestrado, llevado a un avión privado que lo esperaba y trasladado a Estados Unidos por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo”.
Al ahondar sobre las diferencias en el comportamiento de Zambada y El Chapo, la carta señala que ambos recibirán la misma condena y argumenta a favor de que se tome en consideración esas diferencias. En ese sentido, sugiere al juez contemplar la asignación de una prisión que no sea de supermáxima seguridad, como la de El Chapo, sino un centro penitenciario con la capacidad para atender las diversas condiciones de salud que padece el acusado. Los detalles de su condición aparecen censurados en la versión pública de la carta, aunque el juez sí puede consultarlos.
La carta incluye una breve biografía de El Mayo, de 76 años, quien nació en una familia de campesinos y cursó únicamente la primaria. Después trabajó con su tío en una carnicería y fue a los 19 años cuando un amigo lo introdujo al mundo del narcotráfico. A partir de entonces escaló posiciones durante años hasta llegar al liderazgo del cártel de Sinaloa, pese a que, según la defensa, no tenía esa aspiración.
Cuando Zambada se declaró culpable y renunció a su derecho a un juicio, el 25 de agosto de 2025, ante un tribunal federal en Nueva York, el gobierno de Donald Trump se congratuló por lo que calificó de un triunfo contra los “narcoterroristas” e incluso habló del posible fin del cártel de Sinaloa. Asimismo, afirmó que “nadie está fuera del alcance de la justicia estadunidense”. La entonces fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi –quien posteriormente fue separada del cargo por el presidente–, sostuvo que Zambada y otros integrantes del cártel “operaron con impunidad en los niveles más altos del mundo del narcotráfico mexicano, pagando sobornos a oficiales del gobierno… pero, bajo el liderazgo del presidente Trump, finalmente él (Zambada) fue llevado ante la justicia”.
La audiencia en la que el juez Brian Cogan –el mismo que presidió los juicios de El Chapo y de Genaro García Luna– dictará la sentencia de Zambada está programada para el 20 de julio.



