El futbol a veces es justo. Marruecos derrotó en penales (3-2) a Países Bajos en una serie que se disputó hasta el último disparo. Una mano prodigiosa de Bono, que se quedó en el centro y le tapó con la mano izquierda el tiro a Crysencio Summerville. Todo quedó a merced del último cobro que Ismael Saibari no desperdició para darle la gloria de los Leones del Atlas en Monterrey. Otra vez, esta selección avanza en el Mundial sobre uno de los grandes.
Los neerlandeses empezaron anotando en la serie. Teun Koopmeiners abrió la cuenta y Neil el Aynaoui se encargó de ponerle drama al fallar el primero de Marruecos. Luego empezó el sube y baja emocional. Erró Países Bajos y marcó el equipo africano para alternar acierto y error hasta que todo quedó para definirse en los últimos dos disparos: la atajada de Bono y el gol final de Saibari.
Llegaron a esta instancia tras llevar a tiempo extra en el último minuto y mantener el marcador así para llegar a los penales.
Cuando Marruecos estaba más cerca de anotar en el tiempo regular, Países Bajos tomó por sorpresa a todos y marcaron. Antes habían estado encerrados, no por planteamiento, sino porque estaban bajo ataque a discreción de los africanos.
Antes los neerlandeses más notorios fueron defensas como Virgil van Dijk y Micky van de Ven, precisos y valientes a la hora de meter la pierna por la pelota y sin miedo a cometer una falta. Pero ya se sabe, no siempre gana quien tiene la iniciativa y la pelota.
Pero cuando ya se daba por definida la victoria de los europeos, al 90+1, Issa Diop consiguió salvar a Marruecos y llevar el partido al alargue. La gente en el estadio Monterrey estaba con los Leones del Atlas: se escuchaba el coro gigantesco: “No era penal”. A pesar de que aquel episodio fue en 2014, la afición mexicana no perdona. Y los oles para animar a los marroquíes y el Cielito lindo para que sepan que la gente está de su parte.
Gran parte del duelo en tiempo regular, Marruecos asumió el rol más ofensivo y Países Bajos estaba irreconocible: contra su tradición fue más defensivo para contener el embate furioso de los Leones del Atlas.
Neil el Aynaoui estuvo cerca de abrir la cuenta al minuto 20, remató al arco y el arquero de Países Bajos la sacó de manera asombrosa. Apenas se miraban todos los espectadores con los ojos como platos y Achraf Hakimi volvía a probar al arquero Bart Verbruggen.
Marruecos quiere confirmar que está para codearse y medirse contra la élite histórica del futbol. No sólo fueron semifinalistas en el Mundial de Qatar, sino que en ese torneo eliminaron a España y a Portugal para sepultar cualquier duda.
En esa intensidad, el medio tiempo resultó ser una pausa necesaria para tomar aliento. Y Países Bajos reordenó un poco. Lograron irse un poco al ataque, pero pronto los marroquíes volvieron a arrinconar al cuadro naranja.
Hakimi hizo sudar frío al portero neerlandés al 51 y poco después exigió la mejor versión de la defensa anaranjada. Van de Ven hizo la barrida de su vida para lograr quitarle la pelota a Hakimi en el área sin comprometer a su equipo.
A pesar del ritmo, con una hora recorrida, era increíble que no hubiera goles. La zaga neerlandesa se había construido como un muro y pese a la presión intensa de Marruecos no lograban derribar esa pared anaranjada.
Al 72 el futbol se reveló en toda su arbitrariedad. El equipo que más cerca estuvo de anotar, fue sorprendido. Un contragolpe desde el medio campo y Crysencio Summerville a la carrera y mientras caía con la marca pegada al cuerpo, logró mandar un centro que Cody Gakpo prendió sin pensarlo para el gol de Países Bajos.
El gol desconcertó a Marruecos, como si no tuvieran la opción de jugar con el marcador en contra. El reloj estaba por culminar el tiempo regular y el duelo estaba casi agotado. Pero Marruecos nunca cedió y al 90+1 Diop apareció para dar un testarazo milagroso con el empate. Este juego siguió con vida y llegó hasta el límite.
Países Bajos tuvo la gloria al alcance, pero Marruecos merecía la victoria. Y sí, a veces debe ganar quien lo merece.



