Los tres triunfos en la fase de grupos de la selección mexicana en la Copa del Mundo de las élites hicieron que el pueblo de México saliera por miles a festejar como si los pupilos de Javier Aguirre hubieran ganado el trofeo de la FIFA… aunque sería mejor que ganáramos El Pozol de Barro, aquél que propuso en 2005 se disputara en dos partidos entre el EZLN y el Inter de Milán.
De acuerdo a reportes 800 mil personas abarrotaron el Ángel de la Independencia, muestra de que nuestro pueblo está ávido de celebrar algo, de sentir esperanza, así sea gracias a una pelota de futbol.
El triunfo hizo que la gente embelesada por la victoria se aventurara a asegurar que los hijos de la verde llegarán no sólo al famoso quinto partido, sino …¡A LA FINAL!
¿Contra quién?, eso es lo de menos, puede ser Portugal de Cristiano Ronaldo, la albiceleste de Messi, o Brasil de Vinicius junior, o ¿por qué no?, a todos juntos de ser necesario, con Morita, Mateo Chávez Bryan, Gutiérrez y Memo Ochoa tenemos para repartir virtuosismo canchero.
¿Y si sí? ¿Y si esta es la buena? Confiemos en que el Dios Redondo se apiade de nosotros y permita a México celebrar algo, ganar algo… aunque sea la Copa del Mundo.
En medio de las tragedias nacionales por la desaparición de más de 130 mil personas y de la solidaridad sueca que al ver el dolor abrazaron a las madres y familias dolientes y valientes, en una imagen que le dio la vuelta al mundo, en medio de una minería canadiense, estadounidense o mexicana que acaba con todo recurso natural a su paso, incluida desde luego el agua y que nos vende el despojo social como prosperidad… por eso hacemos una pausa para preguntarnos…¿Y si sí?
Ya el Chicharito nos sugirió alguna vez ¡¡¡imaginémonos cosas chingonas!!!
Imaginemos que la pobreza no se acaba por decreto, sino porque ha surgido una economía justa, solidaria en la que es más loable dar de comer al que no tiene, consolar al que llora y dar empleos justos y bien remunerados al que trabaja…
Imaginemos que la clase política ha cambiado de tal modo que la honestidad ha pulverizado la falsedad, que se acabaron las “guerras sucias” y comenzó el debate de ideas, de planes de Gobierno realizables, de análisis profundos de las causas sistémicas que nos paralizan, que la izquierda ha entendido que serlo es “saber que no se puede ser feliz solo”. Y que la ultraderecha desapareció gracias a un acto misericordioso de la diestra de Dios.
Hablando de imaginar cosas chingonas, gracias al balón de futbol, por qué no imaginar que las enormes riquezas acumuladas por la FIFA en este mundial serán repartidas no entre las selecciones de futbol sino a las naciones para potenciar la educación para terminar con la hambruna y que por cada gol anotado las empresas trasnacionales que están acabando con el planeta dejarán de aniquilarnos y por fin harán caso a las recomendaciones de la COP 30 para acelerar acciones hemisféricas para revertir los efectos del cambio climático.
Imaginemos que gracias al futbol Donald Trump dimite como presidente de los Estados Unidos y es capaz de gobernarse a sí mismo. Que los presos políticos en nuestra América Latina y el mundo sean liberados. Que la libertad de expresión sea ejercida a plenitud sin más muertes ni represalias en México y el mundo. Y de paso que el llamado Tío Richie acabe de pagar su deuda multimillonaria con el pueblo de México y abandone su infame deseo de pretender gobernar nuestra patria como si fuera una sucursal de Elektra.
¿Y si en México se acabara de una vez y para siempre la corrupción ¡¡¡pero en serio, no por decreto ni discurso!!!
Tendríamos que construir una sociedad nueva, regresando al origen donde todo era de todos y se repartía a partes iguales con la única finalidad de que la comunidad gozara de un presente y un porvenir en paz gracias a la armonía construida con nuestra madre tierra, con la naturaleza y el infinito de seres sintientes que en ella habitan.
En medio de todo esto, recordemos lo que nos dijo Gilberto Mora Morita, el niño más joven en debutar en una Copa del Mundo. ¡México está para Campeón!
Y nosotros ¿estaremos listos y listas?
Mientras tanto, en el futbol, como diría Juan Villoro el mexicano, tiene una de sus más grandes pasiones y en él “una forma laica de ejercer la religiosidad”.
Así pues, que siga rodando el balón, que el martes México pueda ganarle en dieciseisavos de final a Ecuador, Senegal, Uruguay o quien sea… y podamos todos y todas seguir soñando.
PD: Repudiemos toda forma de violencias, y más aquellas que desde el machismo y la cobardía se ejercieron cobardemente en diversas partes del país, incluida Zacatecas bajo el manto protector de la euforia mundialista.
Hasta que la paz, la alegría y la justicia en comunidad se haga costumbre.



