La Gualdra 720 / Editoriales Independientes / Typotaller
Por Juan Fernando Covarrubias
Hoy la edición independiente de libros en general en México cojea de muchos lados. Aunque cabe preguntarse si en algún momento estas editoriales han tenido tiempos de bonanza, o amplios márgenes de maniobra y escenarios a modo para actuar. Porque cuando se piensa en la edición independiente de inmediato saltan a la pista variados factores: pocos recursos económicos, materiales y humanos para sacar adelante proyectos; una lucha constante por posicionar una línea editorial autónoma, original y atractiva para los lectores; hacerse de un catálogo de autores y títulos con peso y reconocimiento (o, por lo menos, afines a un declarado apego por el libro); y, por último, pero no menos importante, la batalla por atraer ayudas de fondos de instituciones públicas y privadas en un rubro cada vez más competido y en el que, como en tantos otros, el que tiene más saliva traga más pinole. Con todo, hay diversos esfuerzos a los que hay que voltear a ver, como Typotaller –codirigida por la poeta Marlene Zertuche y la diseñadora editorial Lily Preciado–, que cumple seis años y donde tienen claro que le seguirán apostando al libro como su piedra angular.
El libro
¿Qué es el libro para este par de editoras?
“El libro significa muchas cosas para mí –cuenta Marlene Zertuche–. Siempre lo he pensado como ese artefacto capaz de convocar la atención de numerosas personas a lo largo del tiempo; primero la del escritor, luego la del corrector, el editor, el diseñador editorial y, finalmente, la de los lectores. Muchas mentes concentradas en un mismo objeto. Esa suma de miradas dota al libro de una intención particular, de una especie de magia que lo convierte en un objeto cargado de sentido. El libro también forma parte fundamental de mi historia afectiva y de mi manera de relacionarme con los demás”.
“El libro es parte esencial de mi vida –suelta Lily Preciado–, está en todo, en los libreros de mi casa, en mi bolso para acompañarme en los trayectos; en mi mente, pues es parte de mi trabajo y en mi corazón, porque han sido el vehículo para vivir muchas vidas y así entender mejor la mía”.
Y Zertuche culmina: “Además, representa un espacio de creación, porque escribo. Y sigue siendo, muchas veces al día, un refugio al que regreso como lectora”.
Lo editorial
Hay un mundo que se echa a andar para materializar un libro
“Cuando estudié la asignatura de diseño editorial en la universidad –cuenta Lily Preciado–, pude conocer lo que hay detrás de un producto editorial, y fue amor a primera vista. Descubrí que hay un trabajo sumamente minucioso en su elaboración. Desde la definición de un concepto, elegir el mejor formato de acuerdo con el tipo de libro y público, los materiales, diseñar la caja de texto, elegir tipografías. En ese momento no me imaginé teniendo una editorial, pero sí haciendo libros por mucho tiempo”.
“Desde muy joven me interesaron la literatura, la escritura y, por supuesto, los libros –relata Marlene Zertuche–. Mientras estudiaba Letras comencé a trabajar en una editorial local; me pareció un paso natural porque ya colaboraba en los consejos editoriales de algunas revistas de amigos. Desde entonces, todos mis intereses profesionales han girado alrededor del libro. De cada experiencia aprendí algo distinto sobre el oficio, sobre la gestión cultural y sobre la enorme complejidad que implica hacer libros”.
Typotaller
Marlene, así define su origen: “Aunque comenzamos como una especie de agencia de servicios editoriales, Lily y yo sabíamos, en el fondo, que tarde o temprano terminaríamos publicando literatura. Era una posibilidad que estaba presente desde el inicio, aunque aún no tuviera una forma definida.
En algún momento comenzamos a combinar los servicios editoriales con proyectos de coedición realizados junto con instituciones culturales de otros estados. Ése fue el primer paso hacia la construcción de un catálogo propio”.
Y Lily Preciado matiza: “Hace seis años, Marlene y yo empezamos a trabajar con servicios editoriales y en algún momento se presentó la oportunidad de publicar un libro en coedición con el Instituto Sonorense de Cultura, sin pensarlo mucho aceptamos. Creo que ese libro nos llevó a pensar en la posibilidad de publicar otros títulos y crecer el proyecto”.
Mujeres editoras
Aunque se quisiera, no es posible dejar de lado que se trata de dos mujeres en un mundo cuya mayor cara visible son hombres. Ellas lo cuentan de este modo:
“Ocurre que, durante mucho tiempo, (en lo editorial) nuestro trabajo permaneció en la trastienda, apoyando procesos, coordinando proyectos, editando libros, administrando, pero sin ocupar necesariamente los espacios de mayor reconocimiento.
Guadalajara tiene una tradición editorial muy importante en México. Sin embargo, gran parte de esa historia ha estado protagonizada por hombres, especialmente en el ámbito de las editoriales independientes. Existen proyectos donde la participación de las mujeres ha sido fundamental, pero en muchos casos fueron fundados por hombres o continúan siendo espacios de dirección compartida. Las editoras que han encabezado de manera autónoma sus propios sellos siguen siendo menos numerosas que los de nuestros colegas hombres. Nuestra experiencia no ha sido particularmente difícil, pero tampoco ha transcurrido en condiciones de plena igualdad”.
Y, como en todo, el trabajo editorial tiene sus altibajos y sus modos de poder operar.
“Conforme hemos consolidado nuestro proyecto –añade Marlene–, hemos observado dinámicas que suelen operar de manera tácita, acuerdos informales, círculos de confianza cerrados, mecanismos de recomendación o de influencia que con frecuencia benefician a los mismos grupos. No siempre responden a una intención deliberada de excluir; muchas veces son hábitos arraigados que pocas personas se detienen a cuestionar. Sin embargo, sus efectos son reales y contribuyen a que las oportunidades no se distribuyan de manera equitativa”.
Y apostilla: “Sería injusto hablar de nuestro crecimiento sin reconocer que ha sido posible gracias al apoyo de muchas personas. Autoras y autores que confiaron en nosotras cuando Typotaller apenas comenzaba y que decidieron poner sus libros en nuestras manos; colegas del ámbito editorial que han colaborado, compartido conocimientos o abierto espacios; libreros, gestores culturales y mediadores de lectura que han ayudado a que nuestros títulos encuentren lectores; y, por supuesto, los lectores mismos, así como los amigos que han acompañado el proyecto desde sus inicios.
Ser dos mujeres al frente de Typotaller nos ha permitido mirar con claridad ese panorama y enfrentar sus retos. Pero, sobre todo, nos ha permitido construir una manera propia de hacer edición, una apuesta basada en el trabajo constante, el cuidado de los libros y la convicción de que el espacio editorial debe ser cada vez más abierto y equitativo”.
Identidad y diseño
El diseño editorial ha sido una pieza fundamental en la consolidación de su identidad. Typotaller ha trabajado en el desarrollo de una propuesta visual reconocible, sobre este proceso Lily apunta: “Desde que cumplimos nuestro quinto aniversario decidimos apostar por mejorar la imagen gráfica de los logotipos y la estética de las publicaciones. Trabajamos de la mano con un ilustrador tapatío con quien definimos el estilo de las ilustraciones y la paleta de color para portadas. También hubo un cambio en las tipografías y los formatos de las colecciones. Nos gustó mucho el resultado”.
Apuesta futura
“Hay una dimensión de Typotaller que va más allá de la publicación de libros y que ha cobrado una gran importancia para nosotras, Proyecto Jacaranda –cuenta Marlene–, una iniciativa que visibiliza el trabajo de las mujeres que participan en los distintos eslabones de la cadena del libro. Gracias a este proyecto hemos podido construir comunidad, establecer vínculos con editoras, escritoras, libreras, diseñadoras y bibliotecarias, y conocer perspectivas muy diversas sobre el trabajo editorial.
En cuanto al catálogo, siento que Typotaller sigue siendo un proyecto en desarrollo. Todavía no hemos alcanzado muchos de los objetivos que nos hemos planteado. Queremos incrementar el número de publicaciones anuales, fortalecer las colecciones existentes y abrir nuevas líneas editoriales. El año pasado inauguramos una colección dedicada al desarrollo humano y actualmente trabajamos en el lanzamiento de libros dirigidos a niños.
Como ocurre con la literatura misma, nada está completamente terminado. Typotaller es un proyecto en constante construcción, una búsqueda permanente que se redefine con cada libro que publicamos”.
Muestras del catálogo
No estás tú para saberlo, 2025
Carmen Villoro
Se trata de un libro que podría considerarse sin faltar a la verdad como una caja de sastre: la poeta Carmen Villoro en esta propuesta enhebra mediante relatos, crónicas, mini-ensayos y poemas en prosa, las vicisitudes y alegrías que tiñen la vida cotidiana, o su vida cotidiana, si así quiere verse; todo, desde un lenguaje lúdico, entrañable y revelador.
La ilusión de la ligereza, 2025
Sidharta Ochoa
Esta autora nacida en el norte mexicano, en Tecate, reúne en este libro una serie de cuentos que se decantan por no contar todo, dejando que el lector imagine escenarios, resoluciones de dramas, conclusiones y devenires que dotan a los textos de un aura fantástica y de un particular tono y propuesta narrativas.
Campos de fresas para siempre, 2023
Eugenio Partida
Como el experimentado cuentista y novelista que es el nacido en Ahualulco de Mercado en 1964, este libro tiene una manufactura pocas veces vista: relatos y novela corta, o nouvelle. Esta última, cuyo escenario es la ciudad de Guadalajara, da muestra de los recursos narrativos que Partida ha ido trabajando y puliendo a lo largo de su carrera. En el cuento se distingue por ser un puntilloso y preclaro narrador.
Hasta la madre. Los confines políticos de la maternidad, 2023
Alicia Caldera (compiladora)
La columna vertebral que atraviesa este libro es la maternidad desde los ojos de diez autoras (todas madres y académicas) que se cuestionan sobre esta condición. Esta propuesta le abona a una discusión sana y pertinente respecto al papel que a la mujer se la ha atribuido a lo largo de la historia y que ella hoy con justicia cuestiona, discute, dialoga y propone un nuevo modo de asurmir este rol en diferentes ámbitos y niveles.
Áspero clamor de cuera rota. Prosario lírico para Gilberto Owen, 2023
Balam Rodrigo
La poesía de este autor chiapaneco, nacido en 1974, se decanta por el preciosismo y la claridad. En Áspero clamor de cuerda rota asistimos al alumbramiento de otro poeta-narrador, el sinaloense Gilberto Owen y sus vicisitudes y desasosiegos. Balam Rodrigo propone un festín de imágenes y sentidos al vuelo que se concretan en una pintura capaz de despertar la inquietud y la sorpresa de quien lo lea.
Pianos en llamas, 2020
Carlos Mal
Este volumen, merecedor del Concurso Sonorense del Libro en 2019, es un crisol que va mostrando, como si se tratara de un abanico, flor extraña tras flor extraña: la escritura de Mal es lúcida, inquisitoria, relumbrante, cuasi enciclopédica, apasionada y no exenta de un humor ácido y recalcitrante. Sin duda, una flor negra entre tanta blancura del catálogo de Typotaller.
*Fotografías de Paula Ricci Kunst.



