La Gualdra 720 / Libros / Poesía
Una propuesta para redefinir el acto de leer
En un momento en que las fronteras entre las artes se vuelven cada vez más porosas, la poesía de Rocío Cerón demuestra que el poema sigue siendo un espacio de experimentación radical. No sólo como forma literaria, sino como una práctica viva del lenguaje en el mundo contemporáneo. “Todo poema es una herida en el lenguaje”, nos dice Rocío en Materialidades inmateriales, y con este verso define la escritura de su nuevo poemario.
Se trata de un volumen lleno de paradojas, algo no inusual en la poética de Cerón; materiales inmateriales, silencios que suenan, imágenes que se escuchan, palabras que se vuelven cuerpo. Estamos ante un libro donde constantemente los sentidos se mezclan. El lenguaje deja de pertenecer únicamente a la página: se expande. Ésa parece ser la intención de cada poema, de cada código, de cada enlace; que los cuerpos que exploran el volumen se incomoden, se cuestionen, se reconozcan, ya que al leer no nos desprendemos del tacto, del oído ni del olfato. En Materialidades inmateriales el mundo resuena con una presencia táctil, sonora y visual.
Rocío Cerón presenta la poesía como una ruptura en la superficie del lenguaje cotidiano. Y es que estamos acostumbrados a leer poesía de una manera muy específica: tomamos el libro, lo abrimos y nuestra mirada se desplaza verso a verso. Con el nuevo volumen de Rocío Cerón, la experiencia cambia. El lector observa con la observante, escucha, recorre, tiembla, traza. Admira una serie de fotografías, escucha audios donde los decibeles dialogan con las páginas y las letras.
La poética expandida que Cerón lleva años perfeccionando —y que hoy posee ya un sello, una voz y una escuela— se distingue por su capacidad de desplegar el lenguaje hacia otros medios y otras experiencias perceptivas. Cerón introduce cada uno de sus poemas en el territorio del arte contemporáneo y los activa como objetos, como fisuras, como heridas en el lenguaje.
Materialidades inmateriales (Cinosargo, 2025) es el resultado de una trilogía desarrollada por la autora dentro del Sistema Nacional de Creadores con Trayectoria. Compuesta por tres pilares —SPECTIO, SIMULTÁNEO SUCESIVO y DIVISIBLE CORPÓREO—, a lo largo de casi trescientas páginas la poeta nos presenta: Arborescencia, miiundasïkantani (25 nomenclaturas para nombrar un paisaje), Incisiones, Materialidades subversivas, Intervalos en el espectro visual (ocho movimientos de una cavidad), Observante, Campo de irrupciones y el cierre: Inmanencias y acechos: de cuerpo a cuerpo.
A lo largo de estas páginas vemos a la autora moverse en diálogos multiperceptivos con el arte contemporáneo. Aparecen, entre otros, la artista plástica austriaca Eva Lootz, el escritor y crítico de arte británico John Berger y el videoartista estadounidense Bill Viola. Sonora, ritual, cotidiana y performática, esta trilogía funciona como un dispositivo perceptual que se apropia del entorno, como miiundasïkantani, concepto purépecha que Rocío asimila, para nombrar precisamente esa forma de reconocer, conocer o habitar lo poético.
“Laceraciones acústicas en umbral áurico. Sonsonetes y piar de ave azul que combate toda tristeza, todo nudo melancólico. Así, hasta en ramas caben cuencos de sangre, como nidos polvorientos llevados entre mareas de familia”.
Materialidades inmateriales es un libro que envidié mucho mientras lo recorría, debo confesarlo. La autora logra que funcionen en un mismo espacio no sólo poemas e imágenes, sino también códigos que conducen a audiopoemas, fotografías y experimentos entre lo visual y lo sonoro. La experiencia del poema se abre hacia otros territorios. En ese sentido, no estamos solamente frente a un libro de poemas. Estamos frente a un proyecto artístico expandido. La obra de Rocío Cerón representa una de las exploraciones más interesantes de la poesía mexicana actual. Su trabajo desplaza el poema desde la página hacia un campo donde confluyen sonido, imagen, cuerpo y tecnología. Al hacerlo, cuestiona las formas tradicionales de lectura y propone una experiencia poética más amplia, en la que el lenguaje se convierte en un territorio sensorial y conceptual. Este libro está pensado —en palabras de Rocío Cerón— para “un lector multiperceptual de 360 grados”.
Lo que me encanta de Materialidades inmateriales es que, a pesar de su complejidad y de su voluntad de ruptura, mantiene un diálogo constante con la historia de la poesía. Conversa con las formas del pensamiento poético mientras reconfigura el poema dentro de un ecosistema artístico más amplio. Tal vez por eso Materialidades inmateriales se siente como un libro en el borde. En el borde entre palabra e imagen. Entre lectura y escucha. Entre poema y experiencia. Un libro que no sólo quiere ser leído, sino habitado. Quizá sea ésa la invitación más interesante que nos hace Rocío Cerón: volver a mirar, volver a escuchar, volver a sentir el lenguaje.
“A tientas, con la punta del pie, en la fragilidad de la envoltura o la piel que lame heridas, se desenvuelven los plisados de un gesto. Todo cuerpo remite a un abismo, temblor de mano y palabra”.
Así, Materialidades inmateriales funciona también como archivo o registro de un proceso creativo más amplio que incluye eventos, instalaciones y experiencias en vivo. Este desplazamiento, inevitablemente, redefine el acto mismo de leer. Es el descubrimiento del lenguaje como un camino hacia la percepción. Aquí el lenguaje se vuelve más consciente de sí mismo; el poema, un lugar donde los sentidos confluyen. Otros poetas han explorado los límites del lenguaje, la materialidad del poema y su relación con otras disciplinas artísticas, pero Cerón logra crear una unidad poco común: una convergencia entre imagen, poema y multimedia. La digitalidad y la intermedialidad no aparecen como elementos accesorios, sino como parte de un mismo organismo poético.
Este libro ocupa —y seguramente ocupará— un lugar singular en la poesía mexicana contemporánea, distinguiéndose por su carácter interdisciplinario y experimental. Mientras muchos poetas continuamos trabajando principalmente en el ámbito textual, Cerón confirma la naturaleza híbrida de su escritura.



