Nos encontramos en tiempos mundialistas. Miles de personas de distintos países han llegado a México para participar y disfrutar de uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Por tercera ocasión, nuestro país es sede de una Copa del Mundo, una responsabilidad que asumimos con orgullo y con el compromiso de mostrar nuestra mejor cara al mundo.
Durante los últimos años se han realizado importantes obras de infraestructura, modernización de espacios deportivos y mejoras urbanas para recibir a nuestros visitantes. Pero más allá de estadios, carreteras o transporte, lo que realmente hará inolvidable este Mundial será aquello que distingue a México desde hace generaciones: la hospitalidad, la solidaridad y la alegría de su gente.
Como millones de mexicanas y mexicanos, confieso que también comparto el sueño de ver a nuestra selección alcanzar metas que durante décadas parecían lejanas. ¿Por qué no imaginar que México pueda llegar más lejos que nunca? El deporte también se alimenta de la esperanza y de la capacidad de creer en lo que parece imposible.
Esta Copa del Mundo representa además una oportunidad histórica para mostrar al mundo el México que estamos construyendo. Un país orgulloso de sus raíces, de su diversidad cultural y de la fortaleza de su pueblo. Un México que trabaja por el bienestar de todas y todos, que apuesta por el desarrollo con justicia social y que entiende que el deporte es una herramienta para construir salud, comunidad y oportunidades para las nuevas generaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado la importancia de impulsar la actividad física y el deporte como parte de una visión integral del bienestar. Porque el deporte no sólo forma atletas; también fortalece valores como la disciplina, la solidaridad, el respeto y el trabajo en equipo, indispensables para la construcción de una sociedad más justa.
Y si hablamos de orgullo, Zacatecas tiene mucho que decir. Geográficamente ubicado en el corazón de México, nuestro estado representa la fuerza de una nación que mira al futuro sin olvidar su historia. En sus pueblos, en sus calles y en sus comunidades vive el espíritu de un México trabajador, generoso y profundamente orgulloso de sus raíces. Por ello, cuando México recibe al mundo, Zacatecas también abre sus puertas y deposita en esta celebración una parte importante de su identidad y de su orgullo nacional.
Asimismo, invitamos a todas las familias a vivir esta fiesta deportiva con responsabilidad y respeto. Que la pasión por el fútbol sea un motivo para convivir, para fortalecer los lazos comunitarios y para transmitir a nuestras niñas y niños los valores positivos que el deporte representa.
Deseo que este Mundial sea recordado no sólo por los resultados dentro de la cancha, sino también por la imagen de un México unido, solidario y comprometido con el bienestar de su pueblo. Que quienes nos visiten se lleven el recuerdo de una nación orgullosa de su cultura, de su historia y de su gente.
Y mientras el balón siga rodando, millones de mexicanas y mexicanos mantendremos viva esa ilusión que nos une: la de estar a un gol de hacer historia.



