La Gualdra 719 / XV Aniversario de La Gualdra
El 15 de Peralvillo. Ahí vivió mi padre hasta emprender el camino del casado casa quiere. Primera vecindad de México, su historia se remonta a 1713, en un solar del último baluarte mexica en caer, Tepito, donde Hernán Cortés tuvo caballerizas. Su portón de madera, sólido, alto, de muchos ayeres. De noche, la portera ponía tranca y cerradura. Sacaba su cama al patio de entrada a la espera de los toquidos a deshoras. Preguntaba quién, y una vez reconocida la voz, abría, no sin antes un refunfuño por despertarla, acallado con la obligatoria propina. A un lado, una gran virgen de Guadalupe, pródiga en recibir monedas y persignadas. Lo primero en verse, su famosa escalera en “te”, desplegada en escalones de abiertas alas, y su barandal de hierro forjado, práctico y sencillo. Sus casas, alineadas a los lados de un largo patio central, muy a la Familia Burrón o Nosotros los pobres. Austera, paredes blancas, mecates y garrochas para colgar ropa. El 15 tenía dos entradas —la otra frente al cine Alarcón— para disfrute de ladrones al escapar de gendarmes, genízaros, cuicos. Visitábamos a los abuelos paternos, Esperanza y Chon. Cuántas navidades con fogatas en el patio: sillas rotas, bancos viejos, tablones de cimbra, atizado su arder con petróleo. Qué niñez la nuestra, cuando el valor consistía en saltar por encima del fuego entre asombros y risas. Recuerdo mis miedos de escuincle al caminar por Peralvillo y ver borrachos tambaleantes, tirados o valentones, o mi asombro por un periodiquero sin brazos y piernas, y mi morbosa precocidad ante las prostitutas de Libertad. A media cuadra, mi abuelo —que era de Celaya, mocho de oreja y dedo— tenía una tienda de abarrotes, “La balanza”. Al cerrar llevaba un trozo de queso cotija para espolvorear los infaltables frijoles aguados, aderezados con aceite de oliva. Una casa de habitaciones en hilera, de techos altos, dos tapancos, algunos muebles antiguos y libros. Una vez, junto a una de las ventanas, un doctor cosió la oreja de mi padre, cortada de un ladrillazo en una descomunal pelea de futbol llanero.
* Ciudad de México. 45 libros publicados y 20 premios literarios. Se le puede ver en cantinas jugando al dominó. Cree que el secreto del mundo es la ternura.



