A casi ocho meses del hundimiento registrado en agosto de 2025 sobre la avenida García Salinas, la vialidad fue reabierta a la circulación vehicular; sin embargo, comerciantes de la zona denuncian que las obras quedaron inconclusas, las afectaciones económicas no han sido resarcidas y prevalece la falta de atención por parte de las autoridades municipales.
De acuerdo con información del Ayuntamiento de Guadalupe, los carriles de la avenida García Salinas fueron reabiertos desde el 19 de marzo de 2026, por lo que la circulación actualmente opera con normalidad. Asimismo, se indicó que el socavón quedó totalmente atendido tras recubrir con piso nuevo el tramo de la bóveda donde se originó el hundimiento.
Cabe la pena recordar que previamente, el 21 de febrero de 2026, el alcalde Pepe Saldívar supervisó la obra con un avance del 85 por ciento, destacando que los trabajos se realizaron de forma gradual y en condiciones complejas al interior de la bóveda, con el objetivo de evitar riesgos y corregir filtraciones que provocaban los daños.
A esto el Ayuntamiento añadió que continúan labores complementarias, como adecuaciones en el camellón central y la rehabilitación de banquetas, las cuales no habían recibido mantenimiento en varios años.
No obstante, de acuerdo con el testimonio de un comerciante establecido en el lugar, aunque los carriles ya están habilitados, las condiciones de la avenida reflejan una intervención incompleta. A lo largo del tramo afectado aún se observan montículos de grava, escombro acumulado, materiales de construcción abandonados y zonas delimitadas únicamente con barreras plásticas. Además, la carpeta asfáltica luce irregular, con partes sin pavimentar o con acabados provisionales que generan una superficie dispareja y en malas condiciones para la circulación.
El camellón central también presenta evidentes rezagos: registros expuestos, concreto inconcluso y tramos cubiertos solo con tierra y piedra, lo que da muestra de que la obra no fue finalizada en su totalidad. En algunos puntos permanecen objetos como tambos, contenedores y restos de materiales, lo que reduce el espacio y refuerza la percepción de abandono.
En el caso de las banquetas, el panorama es aún más evidente. Existen tramos sin concluir, con desniveles, tierra suelta y escombros que dificultan el tránsito peatonal. Incluso, hay áreas donde el pavimento parece colocado de manera provisional, sin una rehabilitación integral. “Ya abrieron los carriles, pero siguen sin arreglar las banquetas y todo eso; el camellón tampoco lo han arreglado”, expresó el comerciante.
El entrevistado señaló que durante meses los trabajos se extendieron sin una fecha clara de conclusión, ya que las autoridades aplazaron en repetidas ocasiones el término de la obra. Actualmente, aseguró, ya no se observa presencia de trabajadores en la zona. “No, ya no se ven, prácticamente dejaron todo así”, comentó.
En cuanto al apoyo recibido, indicó que únicamente se les otorgaron 10 mil pesos como compensación por las afectaciones derivadas del socavón, sin que existiera seguimiento posterior. “Nos dieron solamente 10 mil pesos en todo lo que hubo de eso… y ya no hubo nada más, ninguna otra comunicación”, afirmó. En ese sentido, consideró que la respuesta institucional fue insuficiente: “La verdad, hubo muy poco interés”.
Sobre el impacto económico, explicó que las ventas comenzaron a verse afectadas desde meses atrás, cuando iniciaron las obras y se restringió la circulación. Aunque actualmente se percibe una ligera mejoría tras la reapertura, enfatizó que las pérdidas no pueden recuperarse. “Sí, ya va un poquito mejor, pero no se recupera, lo que ahorita estoy vendiendo es lo que vendería normalmente; lo que no vendí, ¿quién me lo va a regresar?”, cuestionó.
Asimismo, indicó que la inconformidad es generalizada entre los comerciantes de la zona, quienes han expresado su descontento por la forma en que se llevó a cabo la intervención. “Todo el mundo les exigió porque fue un tema bien crítico, pero no se atendió como se debió”, señaló.
El comerciante también mencionó que han intentado acercamientos con la presidencia municipal para solicitar una mayor remuneración o algún tipo de apoyo adicional, pero no han obtenido respuesta. “Ya lo hemos intentado, pero no tenemos respuesta de la presidencia”, afirmó.
Incluso, criticó algunas de las acciones implementadas por las autoridades durante el proceso, al considerarlas poco útiles. “Hacían sus bazares y cosas así, pero realmente no servía de nada, era pura tontería, jamás se vio la seriedad”, expresó.
Finalmente, calificó la intervención como deficiente y excesivamente lenta, al señalar que el tiempo prolongado de las obras agravó las afectaciones. “Fue malísima la intervención, se tardaron demasiado tiempo; no entiendo cómo pudieron hacerlo tan lento”, dijo.
A pesar de que algunos negocios lograron mantenerse abiertos, otros se vieron obligados a cerrar temporalmente debido a las condiciones. “Gracias a Dios yo no cerré, pero sí hubo quienes no tenían cómo sostenerse”, agregó.
El comerciante concluyó con un llamado a las autoridades para que atiendan de manera integral este tipo de problemáticas y consideren una compensación justa para los afectados. “Es una burla lo que nos dieron; no es cualquier cosa lo que se pierde aquí, debería de haber una remuneración”, sentenció.



