Mujer tahonera, 300 mil sirvientas esclavizadas
100 mil mujeres indígenas descalzas,
un millón con diabetes terminal
mujer poeta,
mujer que canta en los camiones y mercados
Ella fue al ministerio público a denunciar a su marido que la golpeaba
Días después amaneció en un charco de sangre mil veces repetido
Y las depresiones galopaban en el llanto indescifrable
Mujer albañil libre de violencia
Mujer obrera dos turnos seguidos en la fábrica aciaga
Mujer campesina obligada a sembrar amapola
Mujer prostituta desde los 13 años de edad y a la fuerza
Mujer 12 horas en un mostrador y pobre de ella si se sienta
Mujer taxista asaltada y vejada y además llegar a casa sin puertas
Mujer verduras en una esquina detenida por policías
en la tortillería y la masa, el despacho, el sudor, el ruido…
Y eso que la Legislatura federal aprobó la llamada “ley silla” que en prácticamente ningún lugar del país se aplica y el suplicio de estar horas y horas de pie y con un salario insultante, es la cruda realidad en un país como el nuestro que no cesa de tener dificultades.
En nuestro país hay un aproximado de un millón setecientos mil albañiles de las cuales 30 mil son mujeres que se la rifan tal cual: cargar cemento, poner castillos, colar techos, hacer todo tipo de faenas y eso es digno de admirarse.
Ya es común ver mujeres taxistas, plomeras y en el mantenimiento industrial y están rompiendo los estereotipos en un país machista y profundamente desigual aun: no nos hagamos ilusiones, aún existen casi 40 millones de mexicanos en absoluta pobreza lo que ha logrado que cientos de miles de mujeres se la rifen en la recolección de basura, traileras, cantantes de camiones y fondas, obreras en los tres turnos y un sinfín de oficios que responsabiliza a sensibilizarse de lo que actualmente viven las mexicanas.



